La afirmación fue emitida por la abogada Griselda Barroso, directora del Observatorio de Derechos de las Mujeres durante el foro “Violencia de Género: Políticas Públicas para superarla”, convocado por El Instituto de Estudios Parlamentarios Fermín Toro (IEPFT) y la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB)

“Existe la necesidad de aplicar políticas públicas que impulsen formación, concientización y sensibilización sobre la violencia contra las mujeres. Esa formación debe inculcarse desde la niñez, en un esfuerzo mancomunado con los ministerios de Educación y Salud para afrontar la situación”, sostuvo la abogada Griselda Barroso, directora del Observatorio de Derechos de las Mujeres, durante el foro “Violencia de Género: Políticas Públicas para superarla”.

La jurista sostuvo, que es preciso reformar la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una vida libre de violencia. A su juicio, considera que la violencia contra las mujeres “debe ser catalogada como delito y solo como una manifestación”.

“Ese tipo de fuerza física o psicológica contra la mujer, señaló, es cometido por ascendientes, descendientes, afines y colaterales. Esta violencia se ha incrementado debido al confinamiento por el covid-19”, concretó.

Indicó además, que se debe impulsar el reglamento especial para la ley orgánica. “Se está utilizando como ley complementaria el Código Orgánico Penal, o el COPP, y no están enfocados con el nuevo paradigma de los derechos de la mujer”.

Refirió Barroso, que la violencia patrimonial y económica contra la mujer -considerada por las Naciones Unidas como una de las más atroces, porque no permite el derecho a la sobrevivencia de las mujeres- se manifiesta cuando las mujeres rompen el convenio matrimonial o se divorcian y quedan en condiciones de pobreza, sujetas al chantaje, la amenaza y el ocultamiento de bienes por su cónyuge o pareja sentimental”.

Finalmente, dijo: “considero la necesidad de tener que tipificarla como un delito agresivo y atroz contra las mujeres por la condición de pobreza y desamparo en la que terminan, puesto que los hombres manejaban el recurso monetario”.