La Encuesta Nacional de Hospitales mostró que 275 son atribuibles a infartos al miocardio y sus complicaciones, y 271 a traumatismos

El corazón que sufre no puede esperar, y esto lo saben los médicos en las emergencias. Tampoco puede quedarse tirado en una camilla el motorizado que se cayó de su instrumento de trabajo. Pero una persona que ingresa a un hospital venezolano con un infarto posiblemente no recibirá la atención que necesita en el tiempo justo; lo mismo sucede con alguien que sufra un accidente de tránsito. La Encuesta Nacional de Hospitales (ENH) reveló que, en el primer semestre de 2022, en los centros asistenciales del país se reportaron más de 500 muertes evitables.

Los doctores Julio Castro y Gustavo Villasmil, integrantes del equipo de la ENH, presentaron este miércoles la actualización de la ENH. En este contexto Villasmil precisó que la muerte evitable “no es la de ‘a todos nos llega el día’. Esta es la muerte que ocurre mucho antes de lo esperado”. Castro subrayó que, con esta denuncia, quieren “poner la luz sobre que están ocurriendo muertes de venezolanos que no han debido ocurrir porque falta una sola cosa”.

Según los datos suministrados 275 son atribuibles a infartos al miocardio y sus complicaciones, y 271 por trauma (accidentes de tránsito). Para ambas emergencias “hay protocolos, cartillas bien establecidas”.

Como lo detalló Castro, si un paciente con politraumatismos debido a un accidente en la Autopista Regional del Centro llega al hospital más cercano con un colapso pulmonar (neumotórax), hay que introducirle un tubo de tórax. De lo contrario, fallece. “En cualquier parte del mundo, con un trauma severo de tórax, te puedes morir, pero si no hay el tubo, que es lo básico… Nuestros médicos lo cuentan de esa manera”.

Los números no mienten. Villasmil confirmó que si una persona llega a un hospital con neumonía, “desde que toca la puerta hasta que le ponen la aguja con el antibiótico pasan 90 minutos”. Es decir, que si alguien llega a las 7 de la noche con neumonía “pueden ser las 8 y media de la noche y no le han dado nada”.

Con los infartos es mucho peor, porque la ciencia ya ha determinado que lo deseable es que el paciente reciba tratamiento en menos de una hora desde el inicio de síntomas. Pero en la salud pública venezolana el tiempo entre el dolor de pecho, la carrera al hospital y la posibilidad de tener un anticoagulante “es de dos horas”.

Se necesitan intervenciones institucionales que permitan bajar este tiempo en 25% en seis meses, por ejemplo, explicó Villasmil. Pero lo que sucede en los hospitales no es un problema coyuntural, sino estructural.