Nicolás Maduro prometió que habría una flexibilización amplía en Semana Santa, que los venezolanos estuvieran “tranquilos pero con las medidas de bioseguridad en alto”

El 13 de marzo de 2020 en la noche, Nicolás Maduro decretó el Estado de alarma, debido a la llegada la pandemia al país, tan solo había casi 30 casos, la mayoría provenientes de España, en un vuelo de Iberia desde Madrid-Maiquetía.

“Estamos empezando una cuarentena colectiva, una cuarentena social”, comunicó a las 9:30 de esa noche.

A la 6:00 a.m., del sábado 14, Chacaito parecía un primero de enero, muy pocos carros y calles vacías de transeúntes. Con los días, los caraqueños fueron de a poco saliendo para hacer sus compras. Desde latas de atún, kilos de carne y hasta cajas de cerveza.

Maduro informó una suspensión de clases “hasta nuevo aviso”, que concretó en una suspensión el resto del año. Las clases, tanto en colegios como universidades a distanciase fueron vía on line. Los restaurantes solo podrían trabajar para llevar o con servicio delivery, lo que generó un nuevo empleo para algunas personas. 

En esos días, un repartidor en bicicleta podía hacer hasta veinte dólares al día, trabajando un promedio de ocho horas por jornada. “Pero en moto era más rápido y la paga era mejor”, cuenta José Gabriel Velázquez ,quien inició hace un año con una bicicleta y ahora reparte en moto. 

“Fue gracias a repartir por Caracas, vender de todo (…) hasta vendí cerveza, cuando nadie conseguía”, dijo.  

Por su parte, los profesores universitarios y escolares afirmaron que adaptarse a la distancia no fue tan fácil al principio, pero “con las uñas”, han sacado semestres, exámenes y exposiciones. 

Durante el mes de abril, Venezuela enfrentó la crisis de la gasolina.

Empezó a estar más ausente. Muchas estaciones en el Este de Caracas quitaron sus mangueras y otro nuevo negocio entró al mercado ilegal de Venezuela: El tráfico de gasolina. 

“Hay gente que prefiere pagar la gasolina en dólares, se la llevo a su casa y no tienen que hacer la cola que se hace en las bombas”, contó a Contrapunto una persona que dijo llamarse Wilmer, en mayo de 2020. 

Foto: Rafael Briceño/Contrapunto

Con pocas palabras, detalles y nombres de clientes, Wilmer aseguró que el combustible de venta ilegal se cotizaba “en la calle” a un valor de $2 hasta llegar a los $4 lo que contrasta al valor del mercado de EEUU, que era para el momento 1,8 dólares el galón (cerca de 4 litros). Pero como dijo Wilmer: De ser la gasolina más barata del mundo, las personas pagan más que en el imperio.

Pero en ese mes, empezaron a llegar buques de provenientes de Irán para “solventar la producción de gasolina en Venezuela”, con un valor de 0,50 dólares el litro en las “bombas internacionales”, y la equivalencia, en ese momento, de dos centavos de dólar en las “bombas” con subsidio. 

Aun así no sería hasta el mes de octubre, cuando se empezó a “normalizar” el suministro de combustible en el país, luego de colas de varios días, madrugadas de cola, reventa de puestos en las filas e incertidumbre. 

Foto: Rafael Briceño/Contrapunto

“He hecho colas desde la mañana hasta la noche, desde la madrugada a la tarde. Ya que me digan que por diez dólares me ahorro ese peo, lo dejo así”, manifestó Roberto Angulo, vecino de Baruta. 

En ese mismo mes AT&T, una empresa de telecomunicaciones de EEUU le dio de desayuno al país su cese de operaciones en Venezuela, lo que implicó la salida de Directv que atendía a más de 6.000.000 de usuarios a nivel nacional.

Guaidó culpó al gobierno, Maduro culpó a las sanciones de la administración del todavía presidente Donald Trump y la oposición de ser partícipes de esa decisión. El ministro de cultura, Ernesto Villegas tildó de “una jugada peligrosa de Norteamérica”, la salida del servicio de televisión satelital. Mientras tanto, sectores opositores aseguraron que restablecerían la señal.

En esa misma semana, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), emitió una sentencia en la exigió la restitución de su señal a la nación, lo que desencadenó en un allanamiento de las oficinas principales de la empresa en Paseo Las Mercedes, en Baruta, y al nombramiento de Jorge Elieser Márquez Monsalve, general de brigada de la GNB, director de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) y de la Corporación Socialista de Telecomunicaciones y Servicios Postales.

Incluso el Tribunal 21° de Control del Circuito Judicial Penal del área Metropolitana de Caracas, dictó medida privativa de libertad en contra de los directivos de DirecTV Venezuela, Héctor Rivero Olivares, Carlos José Villamizar y Rodolfo Carrano Puglieses.

El juzgado informó que los delitos que habrían cometido los ciudadanos son: delito de coautoría, estafa agravada en concurso real, boicot, desestabilización de la economía y asociación para delinquir.

La historia con Directv finalizó, cuando en noviembre la empresa de televisión por suscripción, SimpleTV, informó la compra de las acciones de las empresas que operaban Directv en Venezuela, por lo que asumía formalmente las operaciones en el país.

A partir de ese momento inició un proceso junto a sus aliados comerciales para informar y ofrecer el servicio de atención al cliente, a través de los canales oficiales de la empresa. Los cuales han sido señalados de múltiples denuncias sobre sus costos, programación y fallas del servicio. 

No todo fue servicios públicos

Tan solo en cuestión de días, Venezuela tenía algo nuevo de que hablar: La Operación Gedeón o incursión marítima de Macuto de 2020. Un intento de un grupo de militares disidentes venezolanos que se encontraban en el exilio desde enero de 2019 y de tres integrantes de una fuerza de seguridad privada con sede en Estados Unidos para infiltrarse en Venezuela. 

Según la versión de Maduro, aseguró que, Juan Guaidó habría firmado un contrato con la empresa, SilverCorp con el fin de realizar esta operación para derrocarlo, además Jorge Rodríguez, reiteró que el diputado de la Asamblea Nacional mantenía un nexo cercano con Donald Trump y Mike Pompeo, secretario de Estado en ese momento. 

Rodríguez también señaló que Antonio Sequea, quien estaba al mando del desembarco en Macuto, estado La Guaira, también es responsable por la liberación del exalcalde de Chacao, Leopoldo López, el pasado 30 de abril de 2019, mismo día que Guaidó lideró un alzamiento militar en Altamira.

De inmediato, el líder opositor, Juan Guaidó afirmó que la Operación Gedeón, era una maniobra del Gobierno, ya que sólo le convenía a los miembros de Ejecutivo de Maduro

En ese sentido, aseguró que el gobierno de EEUU y de Colombia no estaban detrás de este plan para sacar a Maduro, pese a las acusaciones de que el parlamentario junto a los gobiernos de esas naciones, planearon “una invasión en las costas venezolanas”.

“Vamos a solicitar a la Comisión de Derechos Humanos de la ONU que está en Venezuela que se investigue ese hecho (en referencia a la Operación Gedeón). Llegar a sembrar prisioneros es algo muy delicado”.

De igual manera, indicó que desde su despacho han “reunido información y evidencias” sobre el financiamiento que el gobierno de Maduro habría hecho a la “Operación Gedeón”, a través de un testaferro vinculado a uno de sus voceros. 

No fue hasta el mes de agosto, cuando el Fiscal, Tarek William Saab, aseguró que habían sido detenidas 82 personas por estas acciones. Además de 104 órdenes de aprehensión, de las cuales 53 están por ejecutarse y 25 allanamientos en estados como Miranda, Zulia, Anzoátegui y el Distrito Capital.

Sector salud

Luego de todos los hechos dentro de la coyuntura político-social en Venezuela, llegó por fin los golpes de la pandemia. Los casos empezaron aumentar de manera alarmante. De cien o doscientos casos diarios de repente “y sin razón aparente”, los casos subieron hasta llegar a los casi mil diarios. Junto a la escasez de insumos, denunciada hasta el día de hoy por los sectores de salud. 

Las muertes de manera no oficial subieron. Denuncias de que no había, ni hay, cifras oficiales reales de cuántas personas realmente han muerto por el virus, contagios sin ser registrados y amenazas de ser colocados en “cautiverio” si daban positivo a los PCR. 

Para la fecha, el gremio de salud afirma que son más de 300 empleados de salud que han muerto desde el inicio de la pandemia, y aun así las autoridades sanitarias no confirman ni niegan estas cifras. 

Pero justo en el pico más alto de pandemia en Venezuela, las autoridades del gobierno de Nicolás Maduro, anunciaron “un esquema que ayudaría a resolver la curva de contagios”. El ya conocido por todos: Siete por Siete. Lo que generó que de a poco las industrias, centros comerciales y los empresarios fueron abriendo sus puertas ante la realidad de enfrentar la pandemia y producir ganancias. 

Las ventas, ofertas y centros comerciales se volvieron la rutina de algunos. Zapatos a quince dólares, hamburguesas a un dólar, camisas hasta por ocho dólares de marcas extranjeras; todo lo posible para “poder vender y recuperar los meses que hubo pérdidas”. 

“Era una locura. La gente se llevaba hasta de tres pares de zapatos, sin importar la marca o si les quedaban”, recuerda Janeth Medina, una vendedora de un centro comercial en Chacao.

Foto: Rafael Briceño/ Contrapunto

La directora ejecutiva de la Cámara Venezolana de Centros Comerciales, Claudia Itriago, pidió en enero a las autoridades de la administración de Nicolás Maduro, ampliar los horarios de operatividad en esos establecimientos.

En ese sentido, sugirió que “reduzcan la banda de la mañana” y que puedan trabajar desde las 10:00 a.m. hasta las 7:00 u 8:00 de la noche. Itriago explicó que es poco factible abrir los centros comerciales desde las 7:00 de la mañana hasta las 5:00 de la tarde como se ha realizado hasta ahora. Solicitud que no ha sido respondida.

Dos consultas a los venezolanos

El diputado electo en 2015, Juan Pablo Guanipa, informó en noviembre que la consulta popular propuesta por Guaidó, sería del 5 al 12 de diciembre.

En entrevista para Radio Caracas Radio, dijo que durante los primeros días, la consulta se desarrollaría de manera virtual e itinerante. Esto último tiene que ver con pequeños encuentros entre ciudadanos con dirigentes de partidos políticos a través de visitas a diversas comunidades.

“Si la gente quiere ir a un punto establecido a estampar su firma o expresar su opinión sobre las preguntas que se hacen, puede hacerlo. Pero, si no puede asistir, también puede hacerlo por la vía virtual, para lo cual se está estableciendo un mecanismo que pueda garantizar la identidad de las personas”, explicó el parlamentario.

Foto: Alonso Calatrava/Contrapunto

La propuesta de una consulta popular fue una respuesta de la dirigencia opositora a Maduro, luego de que las autoridades del Consejo Nacional Electoral, que fueron designadas por una sentencia del Tribunal Supremo de Justicia, anunciaran que el seis de diciembre sería los comicios para escoger una nueva delegación de diputados. Cuestionadas, rechazadas, reconocidas, pero aun así las elecciones se hicieron en medio de la pandemia. “Si Rusia y otros países pudieron, Venezuela también”, dijo Maduro en esos días.

Ese seis de diciembre en la mañana, las urnas de votación estaban puestas, pero se registraron muy pocos votos. Según las autoridades electorales, solo 31% habría participado, aunque otras versiones aseguran que fue menos del 10%.

Foto: Alonso Calatrava/ Contrapunto

“La abstención del domingo es un tema multifactorial, pero lo que hay es hastío hacía la política nacional”, aseguró a Contrapunto el diputado José Brito, quien reconocía a Luis Parra como presidente de la Asamblea Nacional saliente en ese momento y actualmente sigue formando parte de AN 2020.

Minutos antes de ser preguntado por su posición ante el abstencionismo de las pasadas elecciones, Brito afirmó que, el movimiento político Primero Venezuela, “no estaba satisfecho con los resultados de esos comicios”.

El presidente de Datanálisis, Luis Vicente León, destacó en ese momento, que según sus estudios, “hay dos tercios de la población que se muestra apática al sistema político en Venezuela” y todo parece indicar que la abstención también reinará en la Consulta popular convocada para el 12 de diciembre por el G-4.

Aun así, la dirigencia de Juan Guaidó aseguró que firmaron más de siete millones de venezolanos en la consulta popular.

Llegó enero, Los Carnavales y una cepa brasileña

Enero había pasado, la tensión política, dos asambleas, escasez, hamburguesas, ropa y zapatos baratos. Ya eso no era parte de la agenda del venezolano. En la noche del 3 de febrero Nicolás Maduro aprobó este una flexibilización ampliada durante los días de Carnaval y el Miércoles de Cenizas en todo el país.

En ese sentido, el gobernante explicó que los días lunes 15, martes 16, y miércoles 17, serán flexibles pese a que dicha semana corresponda a la semana de cuarentena radical. 

“No habrá conciertos públicos, masivos, no. No habrá actos ni caravanas. En el marco de la flexibilización segura”, expresó Maduro, quien resaltó la importancia de mantener las medidas de prevención de la COVID-19 durante las festividades del mes dedicadas al rey Momo.

A pocos días de que comenzaran los carnavales el 13 de febrero, el primer lote de la vacuna rusa Sputnik V, contra la COVID-19, llegó este sábado al Aeropuerto Internacional de Maiquetía, que sirve a Caracas, en un avión procedente de Moscú de la aerolínea estatal venezolana Conviasa, como parte del contrato establecido entre Venezuela y Rusia por diez millones de dosis.

Glendys Rivero, una médica cirujana de 37 años en Los Teques (Miranda, norte), se convirtió entonces en la primera venezolana en recibir la vacuna.

Se supone que los primeros en recibir está dosis serían, militares, miembros del parlamento 2020, Nicolás Maduro, y personal medico. Eso trajo una serie de denuncias, protestas y rechazos a esa medidas ya que se han reportado irregularidades sobre el proceso de vacunación en el país.

A pocos días de finalizadas las festividades, Maduro confirmó en la noche del 3 de marzo al menos diez casos de la cepa brasileña de coronavirus en Venezuela, una variante del virus que es aun más contagiosa que el virus que se propagó desde china.

El número uno del chavismo detalló que esos casos estarían en Miranda, específicamente en Nueva Casarapa, en Guarenas, dos en Caracas, y Bolívar al menos seis casos.

“Es una variante más contagiosa, es más peligrosa, más grave. Es una mutación que está haciendo mucho daño en Brasil y la hemos detectado en Venezuela”, dijo en una transmisión por Venezolana de Televisión (VTV).

Al día siguiente, el médico cirujano con postgrado en Medicina Interna e Infectología, Julio Castro, advirtió que las medidas dictadas desde por el gobierno de Nicolás Maduro, no necesariamente han tenido relación con el comportamiento de la pandemia, sumado a eso aseveró que Venezuela está en la parte intensa de la segunda ola pandémica y obedece a la flexibilización de diciembre.

Pese a eso, Nicolás Maduro prometió que habría una flexibilización amplía en Semana Santa, que los venezolanos estuvieran “tranquilos, pero con las medidas de bioseguridad en alto”.

Aun así para el momento que se escribe está nota, se registraron 475 nuevos casos de la COVID-19 con lo que el total de contagios asciende a 143.796 y en camino a ser 1.500 fallecidos por el virus.