En el libro Semillas a la deriva, esfuerzo conjunto de Cecodap y La vida de nos, se cuentan las historias de niños y adolescentes asesinados durante las protestas en 2017 y de la infancia dejada atrás por la migración forzada. Este es un trabajo para “reconstruir la memoria social”, para que “la memoria social no se pierda” y que “los casos de los niños que han sido vulnerados en sus derechos no queden en el olvido”, subraya Carlos Trapani, coordinador de Cecodap.

Los niños y adolescentes muertos, heridos, impactados por la crisis venezolana no son un número. Una forma de romper con la impunidad es recoger sus historias y preservarlas no solo para que el país y el mundo lo sepan, sino para que se haga justicia en algún momento.

Del esfuerzo conjunto de Centros Comunitarios de Aprendizaje (Cecodap) y La vida de nos, nació un libro, Semillas a la deriva, que reúne más de 10 relatos de niños y adolescentes asesinados durante las protestas, así como de la infancia dejada atrás por la migración forzada de sus padres. Son testimonios contados por plumas como las de Milagros Socorro, Alberto Barrera y Jacqueline Goldberg, entre otros, además de fotografías.

“Este es un libro que busca poder contar las historias desde la voz de los protagonistas, desde la voz del niño, del adolescente y de sus familias”, explica Carlos Trapani, coordinador de Cecodap. “Es un esfuerzo que cuenta las muertes de adolescentes en protestas, adolescentes que fueron víctimas de represión, el impacto de la migración y otras vulneraciones de derechos que han afectado la cotidianidad de los niños”.

Este es un trabajo para “reconstruir la memoria social”, para que “la memoria social no se pierda” y que “los casos de los niños que han sido vulnerados en sus derechos no queden en el olvido”. Este es, afirma, “el paso previo para la justicia y la reparación”.

-¿En estos casos se ha hecho justicia?

-No. En muchos de los casos lo que ha privado es la impunidad, el silencio del Estado, el cómo las familias han tenido que adaptarse a condiciones que no son normales ni cotidianas. Con el libro buscamos demostrar que esto no es normal. Lo que viven los niños en cada uno de estos relatos no es normal. En este mes que se celebran los 30 años de la Convención de los Derechos del Niño esta es una forma de denunciar y decir que nuestros niños merecen un presente mucho mejor.

-¿Lo que están viviendo nuestros niños en general no es normal?

-Es una historia muy dura. Un contexto muy adverso. Un contexto en el que los sueños se quiebran, los niños tienen que dejar sus escuelas y dejar a su familia, cambiar las formas de relación por una crisis que ellos no pidieron y en la que no tienen ningún tipo de responsabilidad.

A Trapani le resulta difícil detallar que es lo peor que han encontrado este año. “En el área de infancia, donde veas, hay dificultades”, subraya. No es solo la muerte, sino la calidad de vida, la pérdida de los padres. “Llegar a la escuela representa un esfuerzo enorme, tienes que caminar kilómetros; la falta de agua. Hasta las vacaciones cambiaron producto de la crisis”.

-¿Estas situaciones se han corregido?

-No. Y se corregirán en la medida en que el Estado reconozca que hay problemas, que se desarrollen políticas públicas, que haya inversión en la infancia.

-¿El Estado sigue sin reconocer la crisis?

-No hay ningún vocero que reconozca los problemas de los niños. Estos casos se denuncian, y lo que se consigue del otro lado es una gran ausencia. Sobre todo, no hay acciones concretas. Lo que persiste es el debilitamiento progresivo del sistema de protección, desinversión, ausencia de programas y de servicios. El libro busca visibilizar el impacto que ha generado la violencia y la crisis en la vida de los niños.

Semillas a la deriva es un libro físico de distribución gratuita. Se editaron mil ejemplares con el apoyo de la Unión Europea y Save the children. También está disponible en la página web de La vida de nos.