Un estudio liderado por Provita, que incluyó 149 especies de árboles no endémicos de Venezuela, demostró que 47% se encuentran en “preocupación menor” pero de otro 30% se desconoce su situación ya que la información es insuficiente. Una investigación previa, con especies endémicas, mostró resultados preocupantes

“Los árboles son el aire acondicionado de las ciudades”. Detrás de la hermosa definición que comparte el biólogo Alejandro Gallardo hay otros datos que la organización ambientalista Provita intenta desentrañar. ¿Están en peligro? ¿Sabemos lo suficiente sobre ellos?

Una investigación liderada por Provita, que forma parte de una iniciativa mundial, pasó el escáner por 149 especies de árboles no endémicos de Venezuela. Botanic Gardens Conservation International se planteó evaluar el estado de los árboles del mundo, como seres clave de la naturaleza, y eso incluye a los venezolanos.

En Venezuela hay más de 4 mil especies de árboles. El proyecto Evaluación de Árboles No Endémicos de Venezuela da cuenta de un porcentaje pequeño de ellas.

El estudio reveló que 47% de las especies se encuentran en la categoría de preocupación menor. “Hay razones para ser optimistas, porque a pesar de la situación del país seguimos teniendo un capital natural preservado”, explica Alejandro Gallardo, biólogo de Provita. Podría ser el caso del araguaney, árbol nacional.

Pero de otro 30% los datos son insuficientes, hay “especies de las que no sabemos prácticamente nada”, indica. Por ejemplo, no hay información como para poder “estimar el riesgo de extinción”. Pueden ser especies de las que solo colectaron material una vez “y más nunca se ha visto”. Eso no indica “que no hay amenaza”, subraya, ya que “podría ser una especie amenazada, pero no lo sabemos”.

Alejandro Gallardo, biólogo de Provita. Foto: Rafael Briceño-Contrapunto

La información encontrada por los investigadores está en reserva, aclara Gallardo. Solo comenta un caso: “Hay una especie que una vez colectaron en los años 50 en Los Teques, y hoy eso está urbanizado. Solo fue una vez. No podría decir que está extinta, o no. Probablemente está extinta”.

Árbol en La Floresta. Foto: Vanessa Davies

El trabajo sobre árboles endémicos se hizo el año pasado e incluyó “684 especies de 71 familias de plantas”, como lo detalló en 2020 -en una nota de prensa de Provita- la bióloga Ariany García-Rawlins. La investigación permitió conocer que 45% de las especies endémicas venezolanas están amenazadas de extinción. ¿La principal amenaza? La pérdida de su casa, de su hábitat, debido a la acción humana.

https://www.provita.org.ve/noticias/provita-lidero-estudio-que-evaluo-el-estado-de-conservacion-de-684-especies-de-arboles-endemicos-de-venezuela

Beneficios verdes

Los árboles “son reservorios de biodiversidad en el planeta”, enfatiza Gallardo. “Dan estructura, refugio y alimento a otras especies”. Los seres humanos también se benefician de estos colosos que no caminan: “Captan agua para los embalses, son alimento”. Los amenaza, en el caso venezolano, “el cambio de uso de la tierra por la ampliación de la frontera agrícola, el avance de las actividades agrícolas y pecuarias, aunque no por ampliar la producción agrícola hay que deforestar”. También, la tala y los incendios forestales.

Un estudio como el realizado por Provita permite saber “si hay que tomar más medidas, o ampliar las medidas que existen”. Pero también pone en evidencia la necesidad de investigar más y apoyar instituciones como el Herbario Nacional de Venezuela “que está en una situación paupérrima”.

Hay sitios importantes para la distribución de especies que están claramente amenazados. Uno de ellos es el macizo de Nirgua, donde “la expansión agrícola ha restringido los bosques a pequeños parches. En esos sitios habría que fijar la atención”.

No son menos amenazados en las comunidades venezolanas. Restaurantes que los machetean -como ocurrió recientemente en El Bosque- porque sus raíces les molestan, vecinos que hacen lo imposible para talarlos porque les fastidian las hojas lamentablemente se han convertido en prácticas comunes. “Hay un porcentaje de la población para el que los árboles son más una molestia que un beneficio”, reprocha Gallardo. “No los vemos como lo que son: dadores de vida, sombra”.

En septiembre próximo debe publicarse el listado de las 149 especies no endémicas ya evaluadas, y -tal como lo adelanta Gallardo- el estudio se ampliará.