Grupos de activistas religiosos protestan frente a las clínicas de aborto, tras la aprobación de la ley más severa sobre la prohibición del aborto en Estados Unidos

El 15 de mayo del presente año, el estado de Alabama en Estados Unidos aprobó en su totalidad la ley que está totalmente en contra del aborto. Esta nueva proclamación pena con 99 años de prisión a quien lo realice. El incesto y la violación no están contemplados.

La nueva legislación convertirá en delito la interrupción del embarazo en cualquier fase, sin apenas excepciones. La aprobación del texto por un amplio margen en el Senado, controlado por el Partido Republicano, pasa la pelota a la gobernadora Ivey, quien durante mucho tiempo se identificó como contraria al aborto.

Activistas pro-vida

Ha sido una semana difícil para Margaux Hartline. Es una de las voluntarias que escoltan a las mujeres que ingresan a una clínica abortista en Alabama. Las cubre con una gran sombrilla para que los activistas religiosos que gritan desde la vereda no las identifiquen.

Desde que este estado del sureste de Estados Unidos concitó la atención de la prensa por haber aprobado la semana pasada la ley antiaborto más estricta del país, se multiplicó el “acoso” de los activistas pro-vida frente a esta clínica en la capital, Montgomery.

Según AFP, Hartline comentó: “están redoblando sus acciones, y estamos muy preocupados de que aparezcan más personas”

La voluntaria lleva un chaleco de los colores del arcoiris y está sentada en el porche de “Power House” esta es una ONG que funciona en la casa vecina a la clínica y que tiene la misión de escoltar a las mujeres que van a practicarse abortos.

Reproductive Health Services es una de las únicas tres clínicas de aborto en todo Alabama, al igual que esta, otros centros similares en Estados Unidos, son escenario del mismo espectáculo.

Todos los días, los activistas pro-vida intentan convencer a las pacientes que entran y salen de que no se practiquen abortos. Y, según los defensores de los derechos reproductivos, lo hacen acosando y muchas veces avergonzando públicamente a las mujeres.

“Si ellos encuentran cualquier tipo de información que pueda identificarlas, como una calcomanía de tu liceo en el coche, harán todo lo que puedan para identificarte y luego llamarán a tu escuela, tu iglesia, tu familia, tu trabajo. Cualquier cosa. Intentan activamente arruinar las vidas de estas personas”, dijo Hartline a la AFP.

Desde las afueras de este centro un grupo de activistas antiaborto gritaban, en nombre de Dios: “¡No mates a tu bebé!”.

Ante estos acontecimientos la protectora Hartline manifestó: “Es desagradable. Realmente quieren avergonzar a estos pacientes lo más que puedan. Están enfermos”