El mercado petrolero global atraviesa una reconfiguración estratégica tras la toma de control de los activos venezolanos por parte de la administración de Donald Trump. Según reportes de Bloomberg, la operatividad comercial de la industria ha sido delegada en las firmas suizas Vitol Group y Trafigura Group, los mayores operadores de materias primas del mundo, quienes han recibido licencias especiales del Departamento del Tesoro estadounidense.
Estas autorizaciones permiten a las casas de corretaje gestionar inventarios de crudo que permanecieron bloqueados por sanciones, desplazando a los intermediarios informales que dominaron el flujo hacia Asia en los últimos años.
La intervención de Washington en Pdvsa ha permitido el regreso de los actores occidentales al mercado venezolano. Para estas firmas, el nuevo escenario representa la recuperación de un negocio que había sido cedido a la «flota oscura» debido a las restricciones impuestas a Venezuela, Rusia e Irán.
Christian Frutig, exejecutivo de materias primas de Trafigura, señaló la ventaja competitiva de este movimiento: «Es un gran premio para los comerciantes de materias primas y mucho más inmediato que para cualquiera de las compañías petroleras globales (…) Es una oportunidad para volver a un negocio que antes estaba fuera de nuestro alcance».
La Casa Blanca ha encomendado a Vitol y Trafigura la compleja tarea de drenar decenas de millones de barriles acumulados, muchos de ellos almacenados en condiciones precarias frente a las costas venezolanas. La elección de estas firmas responde a su capacidad técnica para movilizar volúmenes masivos con mayor velocidad que las petroleras tradicionales.
Recientemente, el flujo de energía hacia destinos occidentales mostró signos de normalización con los siguientes hitos:
- Retorno a Europa: Dos petroleros iniciaron ruta hacia el Viejo Continente, los primeros envíos de este tipo en casi un año.
- Destino España: Uno de los cargamentos se dirige a la refinería de Repsol SA en Cartagena, simbolizando el reingreso del crudo venezolano a los sistemas de procesamiento convencionales.
Con la entrada de estos corredores europeos y la supervisión estadounidense, se espera que el crudo venezolano deje de venderse con los fuertes descuentos que caracterizaban las operaciones con intermediarios en Asia, ajustándose ahora a los precios de mercado controlados desde Washington.






