Según la prensa, Pompeo intentará conocer hasta dónde estaría dispuesta a llegar Rusia para defender al presidente Nicolás Maduro y sus propios intereses económicos en Venezuela

El secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, llegó este martes a Rusia en su primera visita en el cargo para hablar acerca de la tensión en Venezuela, respecto a las cual ambos países tienen posturas opuestas; el agravamiento de la crisis nuclear iraní, la guerra en Siria, y el control de armas en medio de la incertidumbre por el fin del primer tratado de desarme de la Guerra Fría.

Está previsto que Serguéi Lavrov, ministro de Exteriores ruso, reciba a Pompeo en el balneario de Sochi, en el mar Negro.

En torno a la posibilidad de lograrse algún acuerdo con Washington sobre el futuro del Gobierno de Nicolás Maduro, Lavrov indicó este lunes que “habitualmente, los tratos son cosa del presidente Trump”.

De hecho, Lavrov ya se lo dejó bien claro a Pompeo en la reunión preparatoria que ambos mantuvieron recientemente en Finlandia: Moscú se opone a una hipotética intervención militar en Venezuela para derrocar a Maduro, operación que -advirtió- sería “catastrófica” e “injustificada”.

Según la prensa, Pompeo, quien espera reunirse en Sochi también con el jefe del Kremlin, Vladímir Putin, intentará conocer hasta dónde estaría dispuesta a llegar Rusia para defender al presidente Nicolás Maduro y sus propios intereses económicos en el país latinoamericano.

Las posturas también son muy distantes con respecto a la crisis nuclear iraní, más aún después de que Teherán anunciara la pasada semana que renuncia parcialmente a sus obligaciones en el marco del Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA, en inglés).

Rusia se mostró comprensiva con la decisión de Irán, pero lo llamó a “abstenerse” de pasos que conduzcan a la plena renuncia del cumplimiento del pacto, y acusó a Estados Unidos de provocar la actual situación con su salida del acuerdo nuclear y con la adopción de sanciones unilaterales. 

Lavrov expresó su confianza en que los países europeos firmantes del acuerdo nuclear con Irán cumplan con sus obligaciones en materia de cooperación económica y compra de hidrocarburos, claves para que la república islámica no abandone definitivamente el pacto.

El tercer gran tema de las consultas es el control de armas, después de que el presidente Donald Trump anunciara sus planes de revisar los tratados de desarme estratégico que datan de la Guerra Fría, en algunos casos para incluir a China.

Se espera que en Sochi las partes logren reanudar un diálogo “sustancial” e “intensivo” sobre el control de armas y la reanudación de consultas para salvar el Nuevo Start (o Start III) que limita el armamento estratégico ofensivo y expira en 2021. 

Según el titular ruso de Exteriores, es necesario utilizar los mecanismos de control bilateral de este importante tratado para “dar solución a las inquietudes que surgen respecto a diversos aspectos de la reducción (de las armas nucleares) a las cifras acordadas”.

Lavrov indicó que Rusia tiene inquietudes respecto al reequipamiento de las lanzaderas de muchos submarinos estadounidenses y bombarderos estratégicos “a una configuración no nuclear”.

El acuerdo, rubricado en 2010 reduce en un 30 % el número de cabezas nucleares, hasta 1.550 por país, y limita a 800 el número de vectores para su lanzamiento. 

Pompeo también quiere abordar en Sochi la decisión del Kremlin de expedir visados a los habitantes de las zonas controladas por los separatistas prorrusos en el este de Ucrania.

Mientras Putin considera que es una medida con fines exclusivamente humanitarios, Estados Unidos y Kiev consideran que el Kremlin busca socavar la soberanía y la integridad territorial de Ucrania.