El ministro de Exteriores holandés, aseguró este viernes que Irán promueve la “inestabilidad en la región” de Oriente Medio y acusó al general iraní Qasem Soleimaní, asesinado en un ataque de EEUU en Bagdad, de haber “jugado un papel” en eso

“La situación en Irak es preocupante y grave. Es de gran importancia que se conserve la tranquilidad en la región. Nadie se beneficia de una mayor escalada. Irán promueve la inestabilidad en la región y Soleimaní jugó un papel en esto”, escribió el ministro en un mensaje de Twitter.

Blok subrayó que los ataques contra la embajada estadounidense en Bagdad por parte de seguidores y miembros de las milicias chiíes iraquíes Multitud Popular durante los últimos días “fueron inaceptables” y que Países Bajos “ya condenó esto”.

El ministro explicó que está en contacto con los “socios internacionales” y miembros de la coalición que luchó contra el grupo terrorista Estado Islámico en Irán durante los últimos años y que “la seguridad de los holandeses siempre tendrá la atención” del Gobierno holandés.

Por otro lado, diputados progresistas de D66, uno de los cuatro partidos de la coalición del Gobierno de La Haya, instaron a retrasar la participación holandesa en la misión naval en el Estrecho de Ormuz pues está previsto que, a finales de este mes, una fragata holandesa parta hacia Irán para proteger a los petroleros durante seis meses.

“La primera prioridad del Gobierno debe ser ahora la seguridad de los holandeses en la región. La prioridad de la UE es reducir la escalada. La misión militar y diplomática franco-holandesa en Ormuz puede ser importante en este momento, pero también puede ser muy arriesgada”, dijo el diputado Sjoerd Sjoerdsma en un comunicado.

Esta misión marítima tiene el objetivo de proteger y garantizar la circulación segura en el Estrecho de Ormuz, después de los numerosos ataques sufridos por buques estadounidenses el pasado año, de los cuales Washington ha culpado a las fuerzas iraníes.

El Pentágono afirmó este jueves que el ataque en el que murieron el vicepresidente de las milicias chiíes iraquíes Multitud Popular, Abu Mahdi al Mohandes, y Qasem Soleimaní, comandante de la Fuerza Quds de los Guardianes de la Revolución de Irán, en Bagdad buscaba “disuadir” futuros planes de Irán.