La relatora especial de la ONU para los Territorios Palestinos, Francesca Albanese, pidió este lunes 23 de marzo que se investigue y se dicten órdenes de detención contra tres ministros israelíes como responsables de torturas contra palestinos.
Albanese, que hizo este llamamiento ante el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, señaló a los ministros israelíes de Defensa (Israel Katz), Seguridad Nacional (Itamar Ben-Gvir) y Finanzas (Bezalel Smotrich).
En su nuevo informe ante el Consejo, consideró la tortura una versión individual del «genocidio» que sufre el pueblo palestino y dijo que «Israel ha dado en la práctica una licencia para torturar», antes de recordar que desde octubre de 2023 Israel ha detenido a 18.500 palestinos, incluidos niños, médicos, periodistas y trabajadores humanitarios, y ha perpetrado maltratos contra muchos de ellos.
Albanese señaló que cerca de un centenar murieron bajo custodia, 4.000 siguen en paradero desconocido y «miles estuvieron detenidos sin cargos, en condiciones inhumanas», denunciando palizas, abusos sexuales y denegación de alimentos y cuidados médicos.
La experta comparó estas torturas con el genocidio que según ella ha sufrido el pueblo palestino en su conjunto, ya que, a nivel individual, produce los mismos efectos que se busca infligir a un grupo: «destruir las condiciones que dan sentido a la vida, quitándole dignidad humana».
«El pueblo palestino en la actualidad, ya sea en detención, bajo los bombardeos en Gaza o aterrorizado por criminales en uniforme o escuadras de colonos en Cisjordania y Jerusalén Este, está sufriendo el dolor de esta destrucción intencionada», declaró la relatora.
Albanese recalcó que desde el inicio del conflicto el abuso contra los detenidos se ha convertido en una «política estatal» de Israel, sostenida por una «cultura de la tortura».
En ese país, «las autoridades presumen abiertamente del sádico tratamiento usado contra los detenidos palestinos, permitiendo además que periodistas y civiles accedan a ver e incluso filmar esas humillaciones», aseguró.
La relatora italiana, que ha sufrido campañas de desacreditación por parte de Israel y también críticas desde Estados Unidos, aseguró en el inicio de su intervención haber sido víctima de «interminables amenazas, insultos y represalias».
«Pese a ello, sigo firme en mi decisión de dar testimonio, contar la verdad, y rechazar la complicidad con estos crímenes incesantes», aseguró.
En sus conclusiones, Albanese advirtió que el desprecio al derecho internacional «no se detiene en Palestina», como ya se está haciendo patente «con lo que ocurre con la gente de Irán, Líbano, los países del Golfo y Venezuela, para después probablemente devorar al resto del mundo».






