Decenas de miles de judíos ultraortodoxos se manifestaron este lunes en todo Israel para protestar contra el reclutamiento obligatorio en el ejército, en una jornada que incluyó el bloqueo de carreteras y trenes, así como el incendio de automóviles.
La policía de Israel informó que las multitudes bloquearon importantes cruces viales y atacaron a un soldado que descendió de un autobús en las cercanías de una de las concentraciones. De acuerdo con las autoridades, las fuerzas de seguridad recurrieron al uso de cañones de agua y caballos para intentar controlar a los manifestantes. La movilización paralizó en gran medida el centro del país, provocando el cierre de autopistas y la detención del transporte público tanto en Jerusalén como en el área metropolitana de Tel Aviv.
En Israel, el servicio militar es obligatorio para la mayoría de los hombres y mujeres judíos; los hombres deben cumplir casi tres años seguidos de periodos en la reserva, mientras que las mujeres cumplen dos años. No obstante, las fuerzas armadas buscan extender este periodo debido a una grave escasez de soldados, en un contexto donde el país mantiene presencia militar simultánea en Gaza, Líbano y Siria, además de un conflicto con Irán. Tradicionalmente, los partidos ultraortodoxos han obtenido exenciones para que sus seguidores eviten el servicio militar y se dediquen a estudiar en seminarios religiosos con estipendios gubernamentales hasta los 26 años. Estas concesiones, vigentes desde 1948 para reactivar el sistema de estudios judíos tras el Holocausto, fueron declaradas ilegales por el Tribunal Supremo en 2017, pero se han mantenido mediante prórrogas del gobierno.
Actualmente, el sector ultraortodoxo representa el 13% de la sociedad israelí y es el de mayor crecimiento. Según datos de un comité parlamentario, cada año unos 13.000 hombres de esta comunidad alcanzan la edad de reclutamiento de 18 años, pero menos del 10% se alista. El debate sobre el fin de las exenciones divide a la coalición de gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu, después de que los partidos ultraortodoxos retiraran su apoyo, lo que podría adelantar las elecciones varias semanas para este otoño. Esto ocurre en un momento en que gran parte de la ciudadanía rechaza el sistema actual debido a que las fuerzas armadas se encuentran al límite y los reservistas han cumplido múltiples periodos de servicio.
Durante las protestas, algunos participantes portaron pancartas con mensajes como “Preferimos morir como judíos antes que vivir como sionistas” y “Nos negamos a servir a un ejército en nombre de la religión sionista”. Israel Tropper, un manifestante en Jerusalén, afirmó que la comunidad percibe el reclutamiento como una amenaza directa a sus creencias, señalando que ingresar al ejército equivale a renunciar a su fe y que no es posible obligar a servir a decenas de miles de personas que se oponen formalmente a la iniciativa. Por su parte, la comunidad ultraortodoxa, de carácter aislado, mantiene el temor de que el cumplimiento del servicio militar exponga a los jóvenes a influencias de tipo secular.




