“Nunca habíamos tenido una situación como esta”, aseguró Fica Espinoza, quien pidió la renuncia del ministro del Interior, Rodrigo Delgado.  

Dos personas, una de ellas un menor de 16 años, fallecieron este jueves por un ataque incendiario en la región del Biobío, en sur de Chile, donde el narcotráfico gana terreno y existe desde hace décadas un enconado conflicto territorial que ha provocado una reciente escalada de violencia.

“Lo que ocurrió hoy en Tirúa es un hecho grave, un acto terrorista. Es grave lo que está pasando, ya que no hay Estado de derecho en esta zona del país, y esto es porque el Gobierno no hace su trabajo”, afirmó el gobernador de la región, el opositor Ignacio Fica Espinoza.

Un grupo de entre 8 a 10 sujetos que viajaban en una camioneta por la localidad rural de Tirúa disparó contra tres cabañas y luego les prendió fuego en un hecho que aún está bajo investigación.

“Nunca habíamos tenido una situación como esta”, aseguró Fica Espinoza, quien pidió la renuncia del ministro del Interior, Rodrigo Delgado.

Según el Gobierno, el ataque estaría relacionado con el narcotráfico por el modus operandi en que actuaron los autores y porque uno ellos tiene antecedentes policiales.

La Araucanía y otras zonas del sur han experimentado en el último año una ola de violencia con frecuentes ataques a maquinaria agrícola y predios, cortes de carreteras, huelgas de hambre de presos indígenas y tiroteos con víctimas mortales.

Algunos de estos episodios se enmarcan en el narcotráfico y otros en el denominado conflicto mapuche, que enfrenta al Estado chileno y al principal grupo indígena del país, que reclama las tierras que habitaron durante siglos y que ahora pertenecen, en su mayoría, a grandes empresas agrícolas y forestales.

La violencia en el sur, que se incrementó un 94 % en los primeros 6 meses de 2021, según cifras policiales, ha sido uno de los principales escollos del actual Gobierno del conservador Sebastián Piñera.