El éxito de la operación estadounidense que capturó a Nicolás Maduro el pasado 3 de enero ha generado un efecto dominó en las expectativas del exilio cubano en Miami. Entre los cafés de la Pequeña Habana y las oficinas políticas del Doral, diversas voces de la comunidad han comenzado a solicitar públicamente que la administración Trump replique en Cuba una estrategia similar para poner fin al gobierno de Miguel Díaz-Canel.
Desde la Asamblea de la Resistencia Cubana (ARC), sus miembros argumentan que la crisis energética, económica y demográfica que atraviesa la isla justifica lo que denominan una «intromisión necesaria». Luis Zúñiga, integrante de la ARC, sostuvo que el operativo en Venezuela validó la tesis de que la fuerza quirúrgica es una opción viable cuando los mecanismos políticos se agotan.
«Aparte de la presión económica, la presión política, la presión militar, si hace falta una operación quirúrgica para sacar a los opresores, a los que mantienen el poder en Cuba, bendita sea», afirmó Zúñiga en declaraciones recogidas por la agencia EFE.
El «eslabón venezolano» y la presión de Washington
La caída de la administración de Maduro es vista por el exilio como la ruptura de un suministro vital para Cuba. José Ramón Pérez Campos, hijo de exiliados, señaló que este corte con Venezuela coloca al régimen cubano en una situación límite. Según su análisis, el gobierno de la isla se enfrenta a la disyuntiva de entablar una «diplomacia conversacional» o enfrentar un colapso total.
El contexto político en Washington refuerza estas expectativas. El retorno de Donald Trump a la Casa Blanca ha traído consigo:
- Sanciones financieras: El regreso de Cuba a la lista de países patrocinadores del terrorismo.
- Liderazgo de línea dura: El nombramiento de Marco Rubio, de raíces cubanas, como Secretario de Estado, un movimiento interpretado por la comunidad como el preludio de acciones más severas contra La Habana.
Pronósticos de un cambio inminente
En la icónica Calle Ocho, el optimismo entre ciertos sectores ha escalado hasta el punto de establecer plazos específicos. José Ramón Cardona, propietario de un reconocido comercio local frecuentado por figuras como el actor Bill Murray y el basquetbolista Jimmy Butler, se mostró como uno de los más radicales en cuanto a la urgencia de la transición.
«Queremos ya terminar esto», aseveró Cardona, quien se aventuró a pronosticar que Cuba podría ser libre para finales del próximo mes de abril.
Cardona reconoció las dificultades que las sanciones internacionales imponen a la población civil en la isla, pero defendió que «esa es la única forma» de ejercer la presión suficiente para que el sistema actual acabe por colapsar.
A pesar del entusiasmo de un sector del exilio, el miedo a las represalias contra familiares en la isla mantiene a muchos otros en silencio. No obstante, entre quienes se manifiestan, prevalece el deseo de regresar para participar en la reconstrucción del país. «Nosotros nunca fuimos un país inmigrante, al contrario», recordó Pérez Campos, subrayando que el exilio fue una necesidad y no una elección voluntaria.
La comunidad permanece ahora atenta a los próximos pasos del Secretario de Estado Rubio, a quien algunos ya califican como una figura clave que podría quedar marcada en la historia si logra concretar el fin del actual modelo político en Cuba siguiendo el precedente venezolano.






