Bolsonaro flexibilizó la tenencia y el porte de armas en Brasil, pero por cuestionamientos de la Justicia tuvo que modificar el decreto y el pasado 22 de mayo aclaró que la norma sólo vale para pistolas y revólveres y que queda excluido todo tipo de fusil, carabina y escopeta, que aparecían en en el texto original

más de la mitad de la población, 73% de los brasileños, rechaza la flexibilización del porte de armas para ciudadanos comunes promovida por el Gobierno del ultraderechista Jair Bolsonaro, según una encuesta de la compañía Ibope divulgada este lunes por el portal Globo.

La flexibilización de las restricciones para el porte de armas en Brasil es una de las medidas más polémicas del presidente y uno de los principales compromisos de su campaña electoral; la iniciativa levantó críticas entre los gobernadores del país, así como organismos de derechos humanos nacionales y globales además de entidades del poder judicial.

La encuesta del Instituto Brasileño de Opinión Pública y Estadística (Ibope) se realizó en marzo a 2.002 personas en 143 municipios, tras el primer decreto de Bolsonaro, a ytravés del cual la adquisición y tenencia de armas se vuelven más sencilla.

Según el sondeo, 61% de los encuestados está en contra de las facilidades para tener un arma en casa, frente al 37% que está a favor y un 2% que no respondió.

Por su parte, la encuesta señala que hay una diferencia de opinión en las regiones del país, donde el mayor apoyo a la medida se registró en la zona sur de Brasil con 48%.

En la zona norte y centro oeste, el apoyo llegó del 43% de los encuestados, en el sudeste fue del 35% y en el nordeste del 33%.

Según las normas, entre los autorizados a portar armas se cuentan los políticos que ejerzan un cargo electivo, camioneros, periodistas volcados a la crónica policial, abogados, agentes de tránsito y empleados de empresas de transporte de valores, entre muchos otros, que incluyen a cazadores y socios de clubes de tiro.