Venezuela es el primer país de Latinoamérica que está llevando a cabo este proceso de sometimiento de la clase trabajadora, señala la integrante de la Confederación de Obreros y Campesinos (CROC) y de la Alternativa Democrática Sindical de las Américas. Dos cosas impresionaron especialmente a la hija del líder sindical mexicano Javier Merino: el cinismo de los funcionarios y de algunos dirigentes sindicales, y el encarcelamiento de trabajadores

Parece que Miriam del Sol Merino conoce por dentro a todos los monstruos. Estuvo con el sector de los empleadores. “Después fui funcionaria pública”, comenta entre risas. Hoy defiende a los trabajadores y ha dedicado 10 años a la lucha sindical. “Me gustan los retos”, afirma esta integrante de la Confederación de Obreros y Campesinos (CROC) y de la Alternativa Democrática Sindical de las Américas (ADS).

“Me gusta la negociación. Mi papá es líder sindical en México: Javier Merino. Crecí con las asambleas. Me tocó verlo llegar a la casa golpeado, porque se firmó el TLC y Estados Unidos entró con los sindicatos a la frontera en México y quisieron quitar a los líderes sindicales”.

Merino, en conversación con contrapunto.com en el contexto del diálogo social facilitado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), explica por qué es sindicalista: “Me gusta el sindicalismo. Creo que se puede hacer mucho por la dignidad y los derechos de los trabajadores”

-Se instala un diálogo social. ¿Qué perspectivas hay que de que haya un diálogo social verdadero?

-Creo que es un avance que estén los altos niveles de la OIT aquí, más allá de si se logra o no erradicar la violencia o todas las organizaciones a los derechos laborales. Creo que es un paso que se está tomando. Lo que dijo Guy Ryder es que el mismo gobierno está aceptando las recomendaciones que se están haciendo a través de la OIT. Puede llamarse un avance, pero al final del día se tiene que trabajar, buscar un diálogo razonado que vaya de la mano y que no sea tampoco tan crítico, para que le den entrada. Esperemos que tenga éxito, o que por lo menos se logre una de las tres cosas que se están tocando.

-De las tres, si tuviese que elegir… ¿en cuál insistiría?

-Las tres son igual de importantes, yo creo, porque no podría dejar de lado la libertad sindical, pero tampoco el salario de los trabajadores venezolanos, y tampoco los métodos para poder negociar o hacer los movimientos en las comisiones que se tengan que realizar.

-¿Cómo se materializa todo lo que aquí se acuerde? ¿Cuál debe ser la vía?

-Creo que tiene que estar la OIT presente como interlocutor, permanentemente. Después de tantos años en este mismo foro se está notando que se está abriendo el gobierno. Creo que es importante que esté la participación de la OIT para lograr paso a paso lo que se está buscando por parte de las organizaciones sindicales.

-¿Por cuánto tiempo?

-Creo que, al igual que todos los países, que lleven un cronograma de acciones, un cronograma de formación para los sindicatos; que se esté dando el apoyo y soporte a las organizaciones venezolanas como lo hacen a otros países, como en México. Es importante que esté una figura imparcial que logre el diálogo.

-¿Por cuánto tiempo?

-Debe ser permanente.

-¿Si el gobierno de Maduro dice no?

-Creo que se tiene que visibilizar un poco más lo que está sucediendo aquí. Ya se está haciendo a través de las organizaciones, que han levantado la voz en las conferencias internacionales de la OIT, que han llevado todos estos casos. Pero también visibilizar con la misma comunidad venezolana, que entienda qué es lo que se está luchando y que los mismos trabajadores entiendan lo que se está perdiendo al momento de no luchar e intentar cambiar.

-¿Hay apatía? ¿Temor?

-Creo que, más que apatía, es miedo; y aparte de miedo, la misma represión. “Me conformo con lo que tengo para no quedarme sin empleo”. La otra situación que yo veo es que ellos están viendo de carne propia lo penal contra personas que no tienen nada que ver. El caso de Rodney Álvarez y Eudis Girot, que fueron a la cárcel sin deberla ni temerla. Por eso a lo mejor dicen “me mantengo al margen como un robotcito”. También se trata de llenarnos de información, porque la información nos da poder. Hay que sensibilizar y llevar la información a todos los rincones que tengamos que hacerlo.

-El gobierno se presenta como un gobierno obrerista. ¿Es visto así internacionalmente?

-No. De hecho, internacionalmente se ve como un gobierno de represión, muy parecido al que tengo yo actualmente. De ideas pero no se acciones, y que hacen todo lo contrario de lo que dicen. Desafortunadamente Venezuela se ve como un país donde no se toma en cuenta al trabajador y donde no le importa al gobierno pisotear a la clase trabajadora.

-¿Ha sido un país de experimento sobre el sometimiento de los trabajadores?

-Creo en el efecto dominó que puedan generar. Venezuela es el primer país de Latinoamérica que está llevando a cabo este proceso; México lo está empezando a llevar.

-¿Proceso de?

-De sometimiento a la clase trabajadora, dirigentes sindicales, sindicatos en general que quieren controlar, quieren ellos mismos dirigir y quitar la autonomía y la libertad sindical que cada organización debe tener, hasta de regular nuestros propios estatutos. Creo que es un efecto dominó. Pasó en Venezuela, pasó en Brasil, está pasando en Colombia, en México ya está hasta dentro de nuestras oficinas. Es una pérdida total de la autonomía de los sindicatos, y sobre todo, de los trabajadores.

-¿Qué debería hacer un gobierno que dice ser obrerista?

-Primero que nada, que pensaran en todo lo que implica o todo lo que tiene una política económica de un país. Es pensar en la inflación, que puede afectar al trabajador. Dicen “aumenté el salario”, pero eso, ¿cuánto me va a perjudicar? ¿cuánto me va a beneficiar? Debe ser un gobierno que piense más en la vida de un trabajador. Pensar también en las jornadas laborales, porque a veces se toman decisiones sobre la realidad desde afuera, y no desde lo que está viviendo un trabajador: Cuántas horas pasa fuera de su casa, cuánto tiempo tarda en salir de su casa y llegar al trabajo, cuánto tiempo le entregamos a un empleo y a veces ni siquiera te remuneran como debe ser, como en el caso de los compañeros de Bimbo. Se trata de ser un poco más humanos y justos, porque la ley existe, pero desafortunadamente no existe la justicia todavía.

-¿Se persigue a los trabajadores venezolanos?

-Por lo que he escuchado, sí. Si levantan la voz sé, por los mismos compañeros, que se les oprime, se les detiene. No pueden estar en la oposición porque se consideran delincuentes o traicioneros.

-Si este es el escenario, ¿la posición de la OIT es la correcta, o debería ser más dura con el gobierno?

-Creo que a veces no sé si necesiten ser más fuertes, o que las herramientas que ellos tienen tengan un efecto real. Que no solo vengan a abrir la puerta, se van y la dejan abierta. Creo que sí deben tener más posicionamientos, porque las personas que levantan la voz no lo hacen para que se escuchen y quede en un video o documento, sino para que haya un efecto real.

-¿Se va satisfecha?

-Hay mucho por hacer. Esto es el comienzo de mucho trabajo que se tiene que hacer de manera tripartita. Ojalá quienes están participando sean más transparentes y realistas. Que no solo participen por los intereses personales, sino que lo hagan por los intereses de todos los venezolanos.

-¿Por qué lo dice?

-Por los comentarios que se han hecho de que todo está bien, que no está pasando nada, que no hay detenidos, que manifiestan que todo está perfecto aquí. Yo, que vengo de afuera, veo que no es real.

-¿Ha podido hablar con esos sectores?

-Los escuché todos estos días. Me causó un poco de tristeza, porque uno cree, cuando está en el sindicalismo, que es una lucha; una lucha constante, no nada más de un día sí y otro no.

-¿Qué va a hacer por Venezuela?

-A través de la Alternativa Democrática Sindical dar a conocer estos actos. Ya lo hicimos llegar a los compañeros que pertenecen a la organización. Seguir empujando a las multinacionales, como Bimbo, para que no aplasten los derechos de los trabajadores. Empezar a alzar la voz desde afuera. Lo que viví aquí, con quienes platiqué, y cómo me gustaría que los compañeros de aquí tengan plena libertad sindical. No la tengo yo en México, pero lo vamos a empezar a trabajar. Es un referente para mí lo que está sucediendo en Venezuela, y creo que puede llegar a suceder en México. Tengo que empezar a trabajar para…

-Impedir que ocurra.

-Exactamente.

-¿Qué es lo que más la impresionó de aquí?

-Creo que el cinismo. Eso es lo que más me impresionó. De funcionarios, de líderes sindicales. El cinismo es una de las cosas que siempre me han impresionado. Digo “caray, cómo pueden decirlo y no sentir nada”. Es una de las cosas que me causó rabia y tristeza. También, los encarcelamientos, cosas que me parecen superburdas, y te quedas: “¿Dónde están los derechos humanos?”. Lo digo por el caso de Rodney: 11 años sufriendo, Girot 17 meses. Así sea un mes, dos meses, no puede ser posible.