De 1,4 millones de personas, el 7% son venezolanos, seguidos de peruanos, haitianos y colombianos, según estima el  Departamento de Extranjería y Migración de ese país

Bajo el lema “ordenar la casa”, el Gobierno de Chile promulgó este domingo la nueva Ley de Migración, que tardó 8 años en aprobarse, según informó el presidente Sebastián Piñera, quien afirmó “el objetivo es poner orden en nuestra casa a través una política ordenada, segura y regular que permita la inmigración legal y combata la ilegal”,

A juicio del sector opositor y organizaciones promigrantes, esta nueva ley pretende imponer “una mayor rigidez fronteriza y agilizar las deportaciones”.

La ley migratoria fue presentada al Parlamento en  2013 , por el actual presidente durante su primer mandato (2010-2014) y tiene como fin  “facilitar las deportaciones y exige la obtención de  un visado en el país de origen con el fin de evitar que extranjeros ingresen en calidad de turistas y cambien su calidad migratoria para buscar trabajo”.

Polémicas

La norma se aprobó el pasado diciembre en el Parlamento tras una entrampada discusión, pero en enero un grupo de diputados de izquierdas (oposición) presentó ante el Tribunal Constitucional un requerimiento al considerar “inconstitucionales” varios artículos que el Ejecutivo consideraba “claves”.

El máximo tribunal objetó seis disposiciones, entre las que destaca la que prohíbe privar de libertad durante 72 horas a una persona que haya obtenido una resolución de expulsión y el artículo que regulaba el retorno asistido de niños y adolescentes.

Inicialmente la norma establecía que menores “no acompañados” pudieran “ser sujetos a un procedimiento de retorno asistido al país del cual son nacionales”, pero esto fue desestimado por el tribunal.

Mientras que para el oficialismo esta nueva regulación es la vía para enfrentar el creciente fenómeno migratorio, la oposición estima que el endurecimiento de las fronteras desembocará en un aumento de migrantes que cruzan por pasos no habilitados.

“Esta ley supone un cierre de posibilidades para los trabajores migrantes y va en contra de los avances de los acuerdos bilaterales en la región”, aseguró Rodolfo Noriega, secretario general de la Coordinadora Nacional de Inmigrantes en Chile.

La nueva regulación sustituye a la actual, una de las leyes migratorias más antiguas de Latinoamérica, diseñada en 1975 durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), cuando el régimen militar buscaba restringir la entrada de migrantes.

Diáspora

La promulgación de la ley se produce en un momento de auge migratorio, especialmente en la frontera norte, entre Chile y Bolivia, donde durante febrero y marzo se registró la entrada de más de un millar de inmigrantes de manera irregular que provocó el colapso de varias pequeñas localidades fronterizas.

El desabastecimiento, los enfrentamientos entre autoridades y grupos de migrantes y la crisis sanitaria de la covid-19 crearon un clima de máxima tensión en la región, que empeoró con el fallecimiento de cinco extranjeros.

El Gobierno autorizó el despliegue de las Fuerzas Armadas para combatir el tráfico ilícito de migrantes en ese punto de la frontera, donde son habituales los “coyotes” que cobran a los interesados por guiarlos para cruzar de un país a otro.

Pese a la pandemia de la covid-19 y la crisis social que se extendió durante más de un año, Chile sigue siendo uno de los países más atractivos para migrar dentro de América Latina por su estabilidad política y económica.

Según el Departamento de Extranjería y Migración, hay 1,4 millones de migrantes en Chile, lo que equivale a más del 7 % de la población y los venezolanos son los más numerosos, seguidos de peruanos, haitianos y colombianos.