Esta organización global se pronunció luego de que el domingo en horas de la tarde fuesen heridos ocho guardias indígenas por civiles armados y la Policía Metropolitana de Cali

Las declaraciones de Amnistía ocurren en el marco de la agresión a los indígenas caleños que se encontraban llevando a cabo la Minga, una marcha enmarcada en las protestas colombianas que iniciaron el pasado 28 de abril tras el ya retirado proyecto de reforma tributaria del gobierno de Iván Duque.

Erika Guevara Rosas, representante de Amnistía para las Américas, señaló que estos hechos “son un reflejo de dinámicas de violencia que no cesan en Colombia y que se han acentuado en el contexto de las protestas sociales en el marco del Paro Nacional”.

En este mismo sentido, la oficina en Colombia de la alta comisionada de la ONU para los derechos humanos expresó su preocupación y rechazo en contra de estos ataques que ocurrieron en el sur de Cali.

Su vocera, Juliette de Rivero, dijo en Twitter que la organización espera que “se investigue y sancione el ataque que deja por lo menos ocho indígenas heridos, entre ellos varias mujeres lideresas y defensoras”.

A su vez, de Rivero extendió el llamado a la calma en toda Colombia, especialmente en esta ciudad del departamento de Valle del Cauca, “y al respeto a la vida y los derechos fundamentales”, agregó.

Según reporta el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), la confrontación inició aproximadamente a las 2:20 pm cuando una turba arremetió contra las camionetas que trasladaban a los integrantes de la Minga.

Mientras pedía el inicio de una exhaustiva investigación, Carlos Camargo, Defensor del Pueblo colombiano, anunciaba “con gran preocupación por lo sucedido, hemos recibido hasta el momento el reporte de ocho heridos indígenas miembros del CRIC que habrían sido atacados a disparos”.

Desde el enfoque oficial, la Policía Metropolitana aseguró que solo había respondido al llamado de los habitantes del lugar puesto que “estaban siendo atacados por un grupo de indígenas”.

Los oficiales explicaron que “en videos allegados se logra observar a los indígenas que se dispersan por los conjuntos residenciales, generando disparos con armas de fuego e incitando al terrorismo”.

La policía caleña apuntó también que los manifestantes estaban realizando “saqueos a casas y apartamentos del sector, lesionando a cuatro personas con arma cortopunzante y objetos contundentes”.

Cabe destacar que Cali es la ciudad donde más hechos asociados al abuso de la fuerza han ocurrido. “Se han reportado decenas de personas muertas, cientos de heridas y desaparecidas, torturas sexuales y escenas de horror por represión de manifestaciones”, comentó Guevara.

Según organizaciones sociales consultadas por EFE, al menos 35 miembros de las protestas orientadas a exigir una reforma la salud, exponer la brutalidad policial y la situación de inseguridad, han fallecido.

En vista de que los atacados fueron miembros de comunidades indígenas, la Amnistía Internacional aseguró que, al igual que los pueblos afrodescendientes, estas han sufrido la desprotección del Estado.

“Es inaceptable que los llamados urgentes a las autoridades para prevenir la violencia armada no fueron atendidos inmediatamente; por el contrario, varias autoridades, incluida la Policía Nacional, emitieron declaraciones estigmatizantes sobre la minga indígena y quienes se manifestaban pacíficamente en Cali”, finalizó.