La Unión Europea registró oficialmente en 2019 unas 139.000 llegadas de migrantes sin papeles, lo que significa el nivel más bajo desde 2013, indicó el viernes la agencia europea de control de fronteras, Frontex

La disminución de las llegadas a las fronteras exteriores, que ha caído un 92% respecto al tope que se registró en 2015, se debe “principalmente a una disminución en las rutas (migratorias) del Mediterráneo central y occidental”, reveló Fabrice Leggeri, director de Frontex, durante una rueda de prensa en Bruselas.

A la inversa, la región del Mediterráneo oriental (Grecia, Bulgaria, Chipre) experimentó un alza del 46% de llegadas respecto a 2018, hasta totalizar 82.000. La misma tendencia se observó en las fronteras de Croacia y Hungría, según un saldo provisional.

La mayoría de migrantes que toman esas rutas del Mediterráno central y de los Balcanes occidentales son afganos y sirios. Los afganos representan actualmente la primera nacionalidad (una cuarta parte) del total de inmigrantes ilegales.

Además de la inestabilidad en su país, el aumento de llegadas de afganos se debe a cambios de política de las autoridades iraníes y paquistaníes.

Paralelamente, Frontex ha devuelto también una cifra récord de indocumentados a sus países de origen, 15.850 en 2019.

Alemania, Italia, Francia y Bélgica son los países que más han recurrido a los vuelos para repatriar a esos inmigrantes. Los principales países que han acogido esas devoluciones son Albania, Túnez y Georgia.

Frontex realizó cerca de de 600 vuelos de vigilancia en todo el Mediterráneo, así como en el Egeo, el Mar Negro, el Báltico y las fronteras terrestres de toda la frontera oriental del bloque.

Para 2027 Frontex espera contar con 10.000 guardacostas y guardias fronterizos.