La tormenta tropical Barry sigue azotando el domingo el estado de Luisiana, en Estados Unidos, y a pesar de estar debilitándose genera advertencias de fuertes lluvias y la posibilidad de tornados

Tras un breve período como el primer huracán de la temporada del Atlántico, Barry volvió a ser tormenta tropical al tocar la costa de Luisiana el sábado y se espera que se debilite aún más durante el domingo.

La tormenta tuvo un fuerte impacto al moverse tierra adentro, aunque con pocos indicios de inundaciones generalizadas.

Vuelos entrantes y salientes del aeropuerto de Nueva Orleans, la principal ciudad del estado, cancelados desde el sábado, se reanudaron sin embargo el domingo.

Miles de personas abandonaron sus casas, decenas de miles quedaron sin energía eléctrica y los primeros equipos de ayuda están listos para entrar en acción.

Los temores de que el sistema de diques en Nueva Orleans pudiera verse afectado por las lluvias disminuyeron después de que el Cuerpo de Ingenieros del Ejército expresara su confianza de que resistiría, aunque la alcaldesa LaToya Cantrell llamó a los residentes a no confiarse.

El pronóstico de posibles tornados se mantiene en partes de Luisiana, Misisipi, el oeste de Alabama y el este de Arkansas, dijo el NHC.

Los niveles de lluvia esperados bajaron a estimaciones de entre 15 y 30 cm en el centro-sur de Luisiana, pero los ríos y canales de la región sur del estado ya están al límite.