El Departamento de Estado de Estados Unidos ha implementado una nueva política migratoria que exige a ciudadanos de 13 países, en su mayoría africanos, el pago de una fianza de entre $5.000 y $15.000 como condición para ingresar al país. La medida, que entró en vigor el 1 de enero de 2026, fue confirmada por una notificación oficial del gobierno estadounidense citada por el medio Sputnik.
Entre los países afectados por esta disposición se encuentran Bután, Botsuana, República Centroafricana, Guinea, Guinea-Bisáu, Namibia y Turkmenistán, que se suman a otros seis que ya figuraban en la lista: Mauritania, Santo Tomé y Príncipe, Tanzania, Gambia, Malaui y Zambia.
Según reportes de prensa, el pago de la fianza no garantiza la obtención de la visa, aunque el monto es reembolsable si el solicitante cumple con todos los requisitos o si la visa es finalmente denegada.
Esta política forma parte de un conjunto de medidas impulsadas por la administración del presidente Donald Trump, orientadas a restringir el acceso migratorio. Entre ellas se incluyen entrevistas presenciales obligatorias, revisión del historial en redes sociales, detalles sobre viajes anteriores y condiciones personales y familiares.
La decisión ha generado preocupación entre organizaciones de derechos humanos y expertos en migración, quienes advierten que podría discriminar a ciudadanos de países con bajos ingresos y dificultar aún más el acceso legal a territorio estadounidense.
—






