El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, reconoció que el diálogo con Estados Unidos «está estancado», en una entrevista concedida al diario brasileño Folha de S.Paulo, en la que también descartó que la isla esté «al borde del colapso».
El mandatario además señaló que, pese a la «voluntad de dialogar», y tras los contactos mantenidos con el Gobierno estadounidense, «aún no se ha podido avanzar» ni hay «una agenda definida».
«Bajo la opresión no puede haber diálogo», aseveró.
Los cubanos sufren, además de los apagones, la paralización casi total del transporte público, los hospitales ofrecen servicios mínimos y se han disparado los precios, especialmente de los alimentos y los medicamentos en mercados informales.
Los expertos internacionales han instado a la comunidad internacional a actuar con rapidez para evitar que se instaure en la isla una «Gaza silenciosa».
Sobre el paquete de las 176 reformas que buscan liberalizar y descentralizar la economía, aprobado de urgencia el pasado junio, y de las cuales el 76,1 % ya cuentan con respaldo jurídico, el presidente insistió en que no son «reformas capitalistas» y que no habrá «restauración capitalista» en la isla.
«Estamos en un proceso de construcción socialista», recalcó, a la vez que reconoció que las reformas fueron resultado de un debate que se desarrolla «desde hace más de diez años».
Cuba dio luz verde a las reformas económicas que, según expertos, refuerzan el papel del sector privado como un factor clave para afrontar la crisis, aunque el Gobierno aún no lo ha reconocido oficialmente de esta manera.





