Fue arrestado el pasado mes de diciembre cuando salía de su casa en Sao Paulo, donde se escondía bajo una identidad falsa venezolana y trabajaba como conductor de Uber

La Corte Suprema de Brasil autorizó la extradición del ciudadano español Carlos García Juliá, condenado por participar en una matanza terrorista en Madrid en 1977, confirmó este martes la Fiscalía.

El prófugo huyó de España hacia Paraguay tras haber obtenido la libertad condicional en 1991, y fue detenido en diciembre en la ciudad brasileña de Sao Paulo.

La segunda sala del Tribunal Supremo Federal (STF) de Brasil siguió el parecer (opinión) otorgado por la Fiscalía brasileña y autorizó su extradición por unanimidad, de acuerdo con un comunicado del Ministerio Público Federal (MPF).

En su decisión, los jueces de la máxima corte del país suramericano consideraron que se cumplían los requisitos necesarios para la extradición del español, entre ellos la tipificación de los crímenes y la no configuración de un de un delito político.

En parecer enviado al Supremo, la fiscal general de Brasil, Raquel Dodge, recomendó la extradición al “no verificar” que el pedido realizado por las autoridades españolas “haya sido presentado con “la finalidad de perseguir o castigar al extraditado por opiniones políticas”.

La Audiencia Nacional de España había pedido al Gobierno que solicitara a las autoridades brasileñas la extradición de García Juliá, por entender que la condena que le fue impuesta no ha prescrito y le quedan por cumplir 3.855 días de prisión.

El español fue condenado en 1980 a 193 años de cárcel como autor de nueve delitos de asesinato (cinco consumados y tres frustrados) y tenencia de armas.

Su condena fue limitada al máximo de treinta años, prevista entonces por las leyes españolas. En 1991 se le concedió la libertad condicional.

En diciembre de ese año obtuvo autorización para viajar a Asunción y trabajar allí, con la condición de presentarse mensualmente en la Embajada de España en Paraguay.

No obstante, al incumplir lo previsto, la decisión fue revocada poco después y España solicitó su regreso inmediato para terminar de cumplir la pena.

El condenado, que tenía 24 años de edad cuando cometió la matanza, desapareció e inició entonces un periplo de fugas por Latinoamérica.

El antiguo militante de Fuerza Nueva fue arrestado el pasado mes de diciembre por las autoridades brasileñas cuando salía de su casa en Sao Paulo, donde se escondía bajo una identidad falsa venezolana y trabajaba como conductor de Uber.