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viernes, 21 junio, 2024
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Gustavo Márquez: Edmundo González es hoy el candidato de Vente Venezuela y debe convertirse en el candidato de toda Venezuela

Texto y fotos: Vanessa Davies

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Le plantea al abanderado de la Plataforma Unitaria que asuma su liderazgo y no sea el alter ego de María Corina Machado. Si el gobierno eliminara «la tarjeta de la manito» debería lograrse un consenso nacional para apoyar a otro candidato, señala el dirigente de la Plataforma Ciudadana en Defensa de la Constitución

Ser o no ser: Esa es la cuestión. Lo dijo el inglés William Shakespeare en una de sus obras emblemáticas, y lo dice varios siglos después el dirigente político venezolano Gustavo Márquez. Son distintos destinatarios, pero el fondo es el mismo: la definición.

Márquez, dirigente de la Plataforma Ciudadana en Defensa de la Constitución, envía su mensaje al candidato presidencial de la Plataforma Unitaria, Edmundo González Urrutia. «Yo creo que en este momento González Urrutia es lamentablemente percibido como el alter ego de María Corina; vale decir que, por sí mismo, no tiene un peso, un liderazgo per se que pueda ser reconocido como tal, sino más bien es una especie de emergente que surgió en medio de toda esta crisis política y de las dificultades que tuvo la propia Plataforma Unitaria para designar el candidato». A la vez, «tiene la gran oportunidad de convertirse en un líder el proceso de transición en Venezuela hacia la democracia, hacia el rescate de la soberanía», analiza en conversación con contrapunto.com.

A su juicio, más allá de lo que se afirme sobre quién tiene los votos, «al final del día él va a ser el presidente de Venezuela, y como tal, el pueblo le transfiere a él la soberanía. Eso significa que no puede pensarse que, siendo él presidente, pueda haber alguna limitación o alguna imposición por parte de quienes lo han apoyado en su gestión de gobierno».

Eso «es importante aclararlo, y es la gran duda que tiene el pueblo venezolano, la incertidumbre; incluso, aquellos venezolanos que ven a Edmundo con simpatía, o piensan en la posibilidad de apoyarlo, están dudando de hacerlo precisamente porque no se identifican con María Corina, no todo el mundo se identifica con María Corina. Es una falsedad que 80% de los que rechazan al gobierno de Maduro están con María Corina; es una gran mentira».

Lo que sí es verdad, considera, es que Machado, al ganar la primaria en octubre de 2023, «se convirtió en el canal de expresión de ese descontento masivo que hay con el gobierno de Maduro». Pero «está muy claro, también, que ella tiene un respaldo parcial. Teniendo eso claro, la legitimidad la va a tener Edmundo, no María Corina».

-¿Cómo se gana González Urrutia la confianza de quienes no quieren a María Corina pero quieren un cambio?

-Justamente, aclarando las cosas. Aclarando las aguas turbias que tenemos en este momento. Porque hay una ambivalencia, una ambigüedad. Él viene teniendo un discurso moderado, intentando establecer una distinción de la posición extremista de María Corina, pero en realidad no lo logra porque al final termina señalando, por ejemplo, que su programa de gobierno es el mismo programa de María Corina, que es Venezuela Tierra de Gracia, que es un programa confeccionado por una élite profundamente comprometida con la corriente neoliberal; ultraneoliberal, diría yo, y que tiene su expresión en el eje Milei y todos estos gobiernos que han surgido, y en los liderazgos de la ultraderecha liberal extremista que, por cierto, plantean la privatización de todo, que el Estado se reduzca prácticamente a nada y establecer una especie de liderazgo, de populismo de ultraderecha. Como especie de nuevos mesías.

-¿Qué debe hacer González Urrutia? ¿Definir claramente su posición?

-Sobre todo, no tanto decir frente a la derecha o a la izquierda o los demás, sino más bien definir claramente cuál es su rol y su posición en el sentido de que tiene que ser un candidato de consenso y no necesariamente de todos los partidos, pero sí, de consenso del país en la medida en que asume un programa mínimo que puede ser suscrito, que puede ser respaldado por todos los venezolanos, por la nación, que es lo que está esperando Venezuela.

-¿No es Tierra de Gracia?

-No. Porque entonces no sería el candidato de la nación, de Venezuela, sino el candidato de Vente Venezuela, y no es la idea.

-¿Lo es ahorita?

-Ahorita es el candidato de Vente Venezuela, de eso no hay duda. Y quien está haciendo la campaña es Vente Venezuela. La que asume el liderazgo es Machado, y además, en ella está todo, incluyendo la parte programática. Puedo entender que él, como outsider, como independiente, no tiene partido, no está afiliado -que yo sepa- a un partido político, y eso le da una condición especial. Viene a la escena porque lo buscan como una especie de candidato de consenso dentro de la Plataforma. Quiero decir además que, dentro de la propia Plataforma Unitaria, hay contradicciones ideológicas y contradicciones políticas muy fuertes. La posición de Capriles y Rosales es una posición más moderada, una posición que plantea la necesidad del diálogo con el gobierno, de buscar un entendimiento, de pactar una transición. Es decir, es una visión muy distinta de la que tiene María Corina Machado, que es la misma, diría yo, del estatuto de la transición de Guaidó: muy radical en el sentido de que hay que partir las aguas y que Maduro tiene que entregar el poder. Hay, incluso, una agenda oculta en el fondo, que es que si se da una votación masiva, convocar una Constituyente para inmediatamente convocar elecciones y cambiar la Constitución. Todos esos riesgos están gravitando. Son amenazas y no permiten que Edmundo pueda ser candidato de consenso nacional.

Un plan de consenso, sostiene Márquez, debe plantear la reinstitucionalización del país «con el restablecimiento de la Constitución y el estado de derecho, que debe ser un proceso que permita ir recuperando las instituciones porque no va a ser de la noche a la mañana». Eso permitirá avanzar hacia la democracia, sentencia.

Como segundo punto, insiste en la atención de la emergencia social compleja: «Aquí estamos hablando de la problemática social que incluye el trabajo, la alimentación, la educación, la salud, los servicios públicos colapsados. Es que todo está en crisis». La reinstitucionalización permitirá «poner vigente la Ley Orgánica del Trabajo que está prácticamente derogada, y pare usted de contar».

El tercero es la soberanía, «porque los venezolanos tenemos algo que compartimos todos, y es la defensa de la soberanía del país. Y resulta que estamos en un escenario electoral en el que están participando actores externos. El gobierno de Estados Unidos participa como actor principalísimo, porque a través de las sanciones que vienen aplicando han ejercido presión, han participado en el proceso político venezolano. Y, sobre todo, porque un segmento de la oposición está tutelado por ese gobierno, y ha venido actuando en forma totalmente coordinada. El gobierno dual, el gobierno paralelo de Guaidó se dio justamente porque Estados Unidos lo respaldó y era el artífice de ese proyecto».

Como contraparte, el gobierno de Maduro está en línea, contrasta, «con el otro bloque, el de los Brics, para decirlo de algún modo, que son las potencias emergentes que están compitiendo la disputa del poder con lo que llaman el eje de Occidente; es decir, Europa y Estados Unidos. Entonces resulta que nosotros estamos en medio de esa disputa, y eso afecta, por supuesto, la vida de todos».

Hoy en Venezuela «estamos en medio de ese conflicto geopolítico, y por eso Venezuela tiene que tener una posición de soberanía, de independencia; eso significa no comprometerse con ninguno de los bloques, sino establecer una relación independiente, una relación soberana con todos los países del mundo que respeten la soberanía de Venezuela. Eso hay que reivindicarlo como una bandera fundamental, y eso no lo vemos. Machado pretende sustituir al otro bloque, a Maduro, y está totalmente plegada al eje occidental; se visualiza como la representante en Venezuela de eso».

El cuarto elemento «es el que tiene que ver con las libertades que hay que comenzar a desarrollar. Es decir, la liberación de los presos políticos, el establecimiento de un acuerdo de gobernabilidad con el bloque de poder, que en este caso es Maduro, que permita coexistir pacíficamente y con el sentido de la recuperación nacional». Eso significa que hay que ponerse de acuerdo «para que con los otros poderes, que tendrán que ser renovados en algún momento, haya la posibilidad de coexistencia; que se le garantice al perdedor todo lo que le permite seguir participando en la política venezolana».

Mas no se trata, aclara, «de absolver de culpas a quienes tengan responsabilidades».

-¿Cuál es la diferencia entre absolver y dar garantías?

-Garantías políticas. No es que «vamos a poner preso a fulanito» y a mandarlo a Estados Unidos para que lo metan preso allá; sobre todo, porque hay una recompensa sobre las cabezas de la cúpula gobernante. Esa cúpula se siente amenazad, y no va a ceder el poder si está viendo que va a ser aplastada. En este caso no se trata de que un polo aplaste al otro, sino de buscar precisamente ese entendimiento que permita conducir el país por la vía pacífica, soberana, de la reinstitucionalización, el entendimiento, el diálogo. Entonces Edmundo puede convertirse en el líder de un proceso de reunificación del país, de rescate del país. Sería un rol histórico el que cumpliría, como quizá lo cumplieron otros líderes en otro momento después de la Segunda Guerra Mundial; por ejemplo, Konrad Adenauer. Tiene que ser algo así, porque de otra manera no visualizo yo que podamos salir de este atolladero donde estamos. Simplemente una sustitución de uno por otro, un gobierno que esté direccionado ideológicamente, confrontacionalmente con un proyecto específico que no tiene el consenso nacional, generaría la agudización del conflicto, la polarización nuevamente; y, por supuesto, la injerencia externa, porque de eso no nos vamos a librar mientras los actores que pretenden gobernar el país estén tutelados desde afuera. Edmundo tiene la gran oportunidad de convertirse en ese líder de la transición por sus propias características, por la manera como surgió. En este momento es candidato de la Plataforma Unitaria, no de toda la oposición; y cuando digo toda la oposición no me refiero solo a los partidos, sino a todo el conjunto de los venezolanos que se opone al gobierno. Él no representa a todos.

-¿Qué debe hacer para convertirse en el candidato de todos?

-Plantear un deslinde. Aclarar que no es el candidato de Vente Venezuela, sino el de toda la nación. Eso es lo que pretendo plantear cuando digo que tiene que dejar de ser el alter ego de María Corina para convertirse en el candidato de la nación, que va a conducir este proceso. Estoy seguro de que en esas condiciones, con el diálogo que se puede establecer con el bloque de poder dominante, es posible llegar a estos acuerdos de gobernabilidad y un proceso de negociación que permita dar la confianza, la garantía de lograrlo.

-¿No es injusto con María Corina Machado? Después de todo, ella ganó una primaria y ella hubiera sido la candidata si el gobierno no le hubiera cortado la posibilidad.

-Ella fue inhabilitada ilegalmente, inconstitucionalmente, pero ese es el hecho, es un dato de la realidad, y tenemos que estar claros en frente a qué régimen estamos. No podemos pretender poner las reglas del juego. Estamos en un juego donde quien pone las reglas de juego es el otro. Entonces tenemos que aceptar esas reglas como están, aun cuando no compartamos o sea ilegal. Hay que seguir, porque se trata de una lucha, no de una persona, no de un líder; es una lucha de un pueblo por lograr la democracia, por recuperar la democracia y por recuperar la nación, la patria.

-¿Cómo se cambia ese rumbo?

-Esa respuesta la tiene él. Todavía hay tiempo. Todo depende de los gestos que haya. No basta con que diga que va a ser comprensivo, que va a dialogar, que se va a entender con el gobierno. Tiene que haber gestos concretos.

-¿Cuáles?

-Un gesto concreto pudiera ser, por ejemplo. que él promueva, o con otros candidatos, una reunión de todos los candidatos presidenciales donde se acuerde ese programa de transición común y se plantee la posibilidad de que todos los candidatos se unifiquen. Ese sería un gesto muy importante, porque rompería el esquema de que él es el candidato solo de Vente Venezuela, solo de ese sector que representa un proyecto neoliberal, ideológico, de ultraderecha. El segundo paso sería decirle claramente al gobierno de Maduro que hay que plantearse un acuerdo de gobernabilidad. El gobierno de Maduro, por supuesto, no acepta la idea de una transición, porque ellos dicen que van a ganar. Pero más allá de eso hay que hacer gestos, porque las señales que tiene que enviar hacia el gobierno, pero también hacia la sociedad venezolana, es que quiere paz; quiere que se recupere la economía y que se recupere todo, pero en paz. Lo que estoy diciendo es algo que no es fácil, pero es un gesto, y los gestos son muy importantes porque eso permite que se comience a despejar la duda sobre lo que realmente representa Edmundo: si es el candidato de Vente Venezuela o el candidato de la transición.

Márquez estima que un acuerdo de gobernabilidad debe ser negociado ahora, y no después. Eso implicaría, por ejemplo, que se eliminen las recompensas por funcionarios venezolanos. Si cosas como esas se logran «puede dar un giro la situación», pero de lo contrario «veo el escenario muy complicado». El gobierno podría eliminar la tarjeta de la Unidad, lo que liquidaría la candidatura de González Urrutia.

-¿Qué impacto tendría?

-Que se incremente la abstención. Sería terrible. Yo pienso que, si ese escenario se diese, habría que buscar el consenso con los otros candidatos. Antonio Ecarri, Enrique Márquez. Ecarri tiene un trabajo social y un planteamiento muy interesante. Hay que seguir insistiendo. La estrategia tiene que ser «tumbaron a este y hay que seguir adelante», la lucha sigue hasta el final, pero hasta el final que son las elecciones. Y no es el final para nada. Si llegara a ganar Maduro hay que seguir insistiendo y plantearse otros escenarios.

-Maduro puede ganar. ¿Qué pasaría en ese escenario?

-Si Maduro gana se abre un escenario de resistencia importante para plantear las demandas del pueblo, porque el gobierno viene aplicando una política, y esa política tiene que rectificarse; la única manera de hacerlo es con la movilización, la organización popular.

-¿Un nuevo gobierno de Maduro podría ser un gobierno diferente?

-Pudiera ser, pero eso no cae del cielo. Una de las cosas que creo que hay que plantearse es organizar un bloque social y político amplio que permita un proceso de organización para continuar la lucha. Vienen nuevas elecciones en el año 2025 para la Asamblea Nacional. Bueno, hay que seguir existiendo en la participación electoral, en la organización. En la conquista, por ejemplo, de una mayoría dentro de esa Asamblea Nacional; no para hacer lo que hizo esta gente con Ramos Allup, sino para ir logrando ganar espacios institucionales y conquistas, porque no es suficiente ganar espacio institucional. Y eso solo se puede lograr buscando consenso y haciendo la presión social. Es decir, haciendo una política de oposición inteligente y muy firme en el sentido de los derechos políticos, de los derechos sociales, de eliminar la represión, del restablecimiento del estado de derecho. Espero que ese escenario no se dé, espero que haya una posibilidad de un viraje y que podamos tener una candidatura como la de Edmundo con otro discurso, autónoma. Un candidato per se y no un candidato alter ego de María Corina Machado.

-¿Cómo debe ser la transición?

-En primer lugar tiene que haber un diálogo político que permita llegar a delinear, ya en forma más concreta, lo que sería ese programa de la transición, el programa mínimo de la transición. Pero en primera instancia hay que desarrollar un proceso de reconstrucción institucional, de la economía, servicios públicos, educación. Eso requiere de consensos para avanzar en la democracia. Hay prioridades claras.

Temas para el debate, sobran. El modelo rentista se agotó, insiste, y por eso hay que generar riqueza «más allá de la renta petrolera» y sostener el Estado con la tributación de los ciudadanos. «Eso hay que hacerlo de manera progresiva, para no lesionar los intereses del pueblo». La regalía petrolera, de acuerdo con su visión, debe destinarse a un fondo administrado por un órgano público paraestatal que sostendrá la seguridad social y las prioridades de la sociedad, como la electricidad y la salud. Privatizar «no es la solución», enfatiza, porque «hay una tensión que se expresa en las tarifas y en la accesibilidad del servicio».

¿Cómo se reinstitucionaliza el Estado? «Cumpliendo la ley», replica Márquez. «Cumpliendo lo que establecen la Constitución y las leyes. Por ejemplo, tenemos las funciones de la Asamblea Nacional, de control del Poder Ejecutivo, y esa función debe ejercerla. No vamos a inventar nada nuevo. La estructura del Estado existe; hay que activarla, pero debe haber un esfuerzo conjunto para lograrlo. La contraloría social es algo que debemos restablecer, porque es el pueblo el que va a garantizar el control sobre esas instituciones».

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