Los transportistas de la Linea Sureste elevaron el costo del pasaje y al solicitarle explicaciones, mandaron a los usuarios a tomar un carro particular

Este lunes 9 de diciembre, los usuarios de la Línea Sureste de transporte que hace vida desde Baruta y hasta Chacaito, amanecieron con una sorpresa, y es que al cancelar los acostumbrados 2100 bolívares soberanos, les respondían que no era suficiente; la nueva tarifa es de 4 mil.

Además del alto precio del pasaje del transporte público en esta ruta, los pasajeros se siguen quejando de su pésimo servicio y muchos la catalogan como “la peor de la zona metropolitana”.

A estos transportistas no los detiene nadie y el equipo de Contrapunto lo ha podido constatar en diferentes recorridos a bordo realizados.

Malos tratos a los usuarios, choferes hablando por el celular, unidades que no arrancan hasta estar abarrotadas y el popular “sino te gusta paga un taxi”, son las constantes que deben protagonizar quienes suben a estas unidades.

“Es comprensible que el salario no les alcance a los transportistas, lo que no se puede comprender es la manera, cuando a ellos les da la gana. Y además prestan el peor servicio de Caracas”, declaró uno de los usuarios a bordo de la ruta Baruta – Chacaito.

“Hago un llamado a quien se haga llamar gobierno, al alcalde Darwin González, al gobernador Héctor Rodríguez; si en verdad les interesan los ciudadanos hagan algo, están quedando muy mal y estos señores de esta línea parece que son los que mandan en una dictadura de transporte público”, afirmó Rosa Avellaneda.

Una unidad de transporte que se traslada desde Baruta hasta Chacaito puede cargar un número de hasta 70 pasajeros y en algunos casos más, algo que afecta la seguridad de los usuarios y la estabilidad del vehículo.

Este lunes 9 de diciembre, luego del aumento, las unidades escaseaban en horas de la mañana, una estrategia que ya han utilizado en otros aumentos. Sin embargo, el afectado sigue siendo el usuario a quien hacen cancelar más de lo establecido, por un servicio que los transportistas de esta zona prestan sin ningún tipo de respeto en la mayoría de los casos, y en la cara de las autoridades, convirtiéndose en los dueños del camino.