Navega entre los grandes números de las finanzas del Estado y las pequeñas cifras del bolsillo de trabajadoras y trabajadores. Luis Crespo, economista y profesor universitario, advierte que la población no verá la bonanza porque no han sido resueltos los problemas de fondo de la economía venezolana.
Crespo, vicepresidente de la Asociación de Profesores de la UCV (Apucv), comenta algunos anuncios de funcionarios estadounidenses que declaraban la llegada a Estados Unidos de oro venezolano producto del nuevo acuerdo comercial, y expresaban que «nada más entre enero y febrero Venezuela les había vendido 2000 millones de dólares en petróleo».
Más de 900 millones de dólares ha sido usados para las subastas -cuatro o cinco- que se han realizado. «Eso es para generar una oferta en el mercado cambiario y tratar de incidir en la desaceleración del tipo de cambio», expone. También se anunció la creación de dos fondos. Uno de los fondos es «para rehabilitar el sistema eléctrico del país, la vialidad, todo lo que llamamos los economistas ‘generar externalidades positivas’ para que la reactivación del sector petrolero se pueda dar en las magnitudes declaradas», recuerda. El otro, el fondo social «para la remuneración de los trabajadores y aspectos relacionados con la salud». Los recursos de la venta de petróleo y minerales ya no pasan por Qatar, sino que van al Tesoro de Estados Unidos y de ahí deben fluir al país.
«La gran incertidumbre es cuál será la política económica que va a regir en Venezuela en este marco de nuevas relaciones comerciales que proyectan un crecimiento económico significativo», enfatiza el profesor. La reactivación del sector petrolero tendrá un efecto multiplicador positivo, y debería generar más demanda interna por las actividades. «Luego de haber tenido tanta precariedad en los últimos años, los anuncios de la llegada de nuevas inversiones son satisfactorios. Pero hasta ahora hay expectativas», aclara.
-¿Qué pasa? ¿Es que el dinero no está fluyendo?
-Del 3 de enero al 6 de marzo han pasado dos meses, y creo que esto está en pleno proceso. Las expectativas apuntan a un crecimiento significativo de la economía. Se habla de dos dígitos, eso es significativo. Se habla de inversiones que superan los 100 mil millones de dólares, anunciadas por el propio presidente Donald Trump. Creo que esto está en pleno proceso. Y además, lo que significan los nuevos precios del petróleo. Ya no estamos vendiendo a descuento, como lo estábamos comercializando con los chinos. Ahora estamos vendiendo a precio de mercado, pero con la guerra Irán-Israel-Estados Unidos el barril de petróleo abre por encima de 100 dólares. Eso significa que el petróleo venezolano se puede estar cotizando por encima de 90 dólares. Si eso tú lo metes en la calculadora, te da estimaciones de que pudieran llegar aproximadamente entre 27 mil y 30 mil millones de dólares solo del sector petrolero. Pero, si le sumamos la minería y todas las otras fuentes de ingreso, se están cuadruplicando los ingresos fiscales.
-Pero no se ve. ¿Por qué no se ve?
-Porque en definitiva hay un rezago en una materia fundamental, que es el salario o el ingreso de los trabajadores. Este nuevo escenario debería comprometer al gobierno nacional a ver la necesidad de un ajuste salarial que pueda permitir recuperar el poder de compra de los venezolanos. Y además de esa política salarial, necesitamos una política monetaria, una política fiscal, una política cambiaria que les dé respuesta a los graves problemas económicos del país. Por ejemplo, la gran angustia que tenemos con el tipo de cambio y los niveles de inflación. Creo que en este país está demostrado que el comportamiento inflacionario no es responsabilidad de los trabajadores, ni está vinculado con los salarios. Son distorsiones monetarias y un gobierno que se atreve a generar expansiones monetarias por encima de tres dígitos. La expansión monetaria al cierre del 2025 rondaba 150 % cuando eso, en condiciones normales, varía entre 9 % y 12 %. Ese pequeño dato lo que significa es la indisciplina monetaria que mantiene el Banco Central.


-¿Se utiliza «la maquinita» (impresión de dinero sin respaldo)?
-La mantiene todavía. Y eso hay que corregirlo.
-¿Por qué la mantiene? Si se supone que hay ingresos.
-El Banco Central sigue financiando el déficit crónico del gobierno. La política fiscal es que, ante un déficit crónico, se utiliza al Banco Central como financiamiento de empresas del sector público. Hay que exhortar al ejecutivo nacional para que revise su estructura, revise su operatividad. El Banco Central debe tratar de tener una disciplina monetaria que no exacerbe la base monetaria en el país, que es el combustible en este momento para el tema inflacionario. No vamos a ver la bonanza porque no se han abordado los problemas de fondo de la economía. Hay problemas estructurales que no han sido resueltos. Tiene que haber un plan económico que les dé respuesta a esos graves problemas.
-¿Cuáles serían las prioridades, en su opinión?
-Creo que el Banco Central debe dejar de estar financiando a las empresas del sector público. Hay que optimizar la política fiscal y equilibrar el mercado cambiario, y eso parte de tener una oferta de divisas en ese mercado que pueda permitir equilibrarlo.
Las divisas provienen de la exportación de petróleo, «pero nosotros deberíamos apostar para que otras actividades también las generen y no seguir dependiendo de la renta petrolera; y para que esta coyuntura, que va a significar mayores ingresos, no sea una frustración más para los venezolanos».
-¿Cuáles serían los otros elementos de una política económica o un plan económico?
-El apalancamiento del crédito. ¿Qué es el crédito para la economía? Un motor de impulso, que apalanca el crecimiento económico. Tenemos una economía con un problema inflacionario y con un encaje legal asfixiante: 73 % es el encaje legal en este momento. Hay que reducirlo significativamente y progresivamente, y que esto permita hacer llegar recursos al sector empresarial, la pequeña y mediana empresa, la industria, la manufactura, a la construcción. Si potencias la demanda interna, vas a generar más gasto y más demanda, más gasto interno. En este contexto de desequilibrio monetario y fiscal, el crédito en dólares es una opción. Pudieras utilizar esa base de dólares que hay informalmente por allí en la economía como resultado de la dolarización transaccional no ordenada; sería usarla como un torrente de oferta monetaria en una moneda estable.
-¿Cuál es la capacidad de otorgar créditos en dólares?
-Si existían 3 mil, 4 mil millones no bancarizados, y si tú permites la bancarización y ordenas esa forma de crédito, a ese torrente de divisas tú lo vas a poner en orden. Es la diferencia de una dolarización a una dolarización transaccional desordenada, que era lo que estaba ocurriendo. Te pongo un ejemplo con las empresas que están en El Tigre (Anzoátegui). Si vamos a rehabilitar 50 pozos, ¿esos pozos qué necesitan? Esos pozos necesitan cemento, clavos, tablas, alambre, tecnología, mano de obra, vehículos para trasladar. Hay todo un efecto aguas abajo que va a generar una demanda y una oferta significativas. Tienes que soltar las amarras de la economía para que se dinamice ese proceso. Si no, vamos a seguir en lo mismo.
-Habla de reducir el encaje. ¿En cuánto? Y decía que debía ser paulatinamente.
-Tienes 73 %, y puedes bajarlo a 50 %, 25 %. Lo haces de manera progresiva, y vas observando. En una primera etapa hay un consenso de que puedas bajarlo a 50 % y dolarizar los créditos.
-¿Qué más debería tener una política, un plan económico?
-Creo que no hay coyuntura para pagar salario igual a cesta básica, porque eso generaría desequilibrio monetario. Pero insisto: Pudieras arrancar con los 200 dólares que desde 2024 hemos estado proponiendo, con revisión trimestral. Al recuperar el salario se recupera el poder de compra, se recupera el único activo que tienen los trabajadores, que no poseen bienes de fortuna. Y entras en el círculo virtuoso. Disciplina fiscal, disciplina monetaria, aumentar la oferta cambiaria con perspectiva de liberar el tipo de cambio en algún momento.
Crespo llama la atención sobre la situación cambiaria. «Hoy tenemos tres tipos de cambio: 446 de Banco Central, más de 600 el paralelo y más de 500 el que subasta el Banco de Venezuela. Esas son distorsiones que causan desequilibrios en el mercado cambiario.
-¿Cómo lo resuelve?
-Tienes que definir una política cambiaria. Hay algo que se llama el crawling peg (paridad móvil), que son las devaluaciones progresivas hasta un tipo de cambio objetivo, y tú defines el tipo de cambio objetivo. Aquí el 2025 lo transitamos en inercia. En cambio, si tú le dices a los venezolanos «vamos a ir a 700», y comienza el proceso de devaluaciones, y tomas otro conjunto de medidas, los agentes económicos se ajustan. Ahora, hay que definir el tipo de cambio objetivo, hacerlo todo público. Tienes que anunciar cuál es tu política cambiaria. Tienes que anunciar cuál es tu política monetaria. Tienes que anunciar cuál es tu plan económico. Aquí la medida económica no se anuncia. Nos enteramos por los recortes y en la dinámica diaria.


-¿Hay un plan económico en este momento?
-Desde el 2019 Venezuela empezó con un plan económico que llamamos el viraje silencioso que comenzó a desmontar la política económica que desarrolló Hugo Chávez, pero eso no está anunciado. Se han tomado medidas en distintos ámbitos, pero con una alta discrecionalidad.
-¿Sigue vigente esa política económica que comenzó en 2019?
-Se ha reajustado. Creo que después del 3 de enero aquí todo ha cambiado. Estamos a la espera de que económicamente el gobierno haga los anuncios correspondientes y no continúe en la opacidad. El Banco Central publicó datos el pasado viernes, lo que es una grata sorpresa, pero hay información pendiente. Una política económica tiene que generar confianza. No puede ser a retazos, ni ser opaca. La gente debe conocerla. Los agentes económicos tienen que manejarla para poder ajustarse y tomar sus decisiones.
-La recuperación del salario, ¿empezaría con 200 dólares?
-Sí. Es decir, salarizar los bonos y algo más.
-¿En cuánto tiempo se podría llegar a la meta salarial de cumplir con la Constitución, o no lo ve?
-Depende del contexto macroeconómico y el desempeño de la economía. Yo creo que el ajuste salarial que debe o debería ocurrir en el país debe evaluarse trimestralmente con base en el equilibrio y el contexto macroeconómico. Que nadie le imponga nada a nadie y que se pueda conocer la realidad del desempeño.
-¿En cuánto tiempo se podría llegar?
-Vamos a pensar en el mejor escenario. Yo vería un incremento salarial, transitar este año, ver los resultados macroeconómicos. Y cuando veo los resultados macroeconómicos hablo de ver la política cambiaria, ver la política fiscal, ver la política antiinflacionaria. Aquí debe haber una política antiinflacionaria.
-¿Cómo debería ser esa política antiinflacionaria? ¿Qué elementos debería tener?
-Según la cifra que publicó el Banco Central, tenemos 616 % de inflación anualizada, y más de 50 % acumulada. A ese ritmo, estaríamos en 600 % al año, y no ha habido vinculación entre eso y el salario. El fenómeno inflacionario en Venezuela es estrictamente monetario y responsabilidad del Banco Central y del Ejecutivo, y no culpa del salario. Llevamos más de 1.450 días con el mismo salario de 130 bolívares y la inflación sigue subiendo.
-¿Cuánto tiempo más puede seguir la gente así?
-La pobreza por la línea de ingreso, la pobreza multidimensional, la pobreza por la vía del acceso es significativa en el país. También el gobierno tiene la responsabilidad de publicar esa cifra. En la última encuesta de condiciones de vida 2024 que publicó la Universidad Católica Andrés Bello las cifras eran alarmantes. Ya la mitad de la población no tiene acceso a salud, a educación, a vivienda, y eso es dramático en una sociedad. El deterioro del poder de compra está colocando al venezolano en una situación precaria. Solo 10 % de la población está teniendo acceso al 40 % de la riqueza de este país. Se amplía la brecha de la desigualdad en Venezuela. Nosotros no éramos una sociedad de inequidad. Nosotros éramos una sociedad de acceso, en la que la población podía acceder a educación, salud, vivienda, recreación. Hoy día eso se está limitando.
-¿Contrataciones colectivas y condiciones para discutirlas?
-La semana antepasada se realizó la reunión del convenio 26 de de la OIT. Y el gobierno presentó cifras de algunas contrataciones colectivas que se han discutido en el país. Se discutió la contratación colectiva de cuatro sectores. Creo que, en el diálogo social, podemos ir recomponiendo el salario. Hay que eliminar el memorándum 2792 y el instructivo Onapre. Solo con el aumento del salario y la discusión de las contrataciones puedes tener reivindicaciones, como el pago de primas y bonos.
-¿Hay recursos para eso?
-Estamos hablando de que al gobierno se le triplicaron, cuadruplicaron los ingresos. Hay dinero para llevar el salario a 200 dólares y podrías discutir las contrataciones, revisar cuál es el costo. Puedes ir generando diagnósticos y buscar de manera conjunta respuestas a eso.
-El tema de las prestaciones sociales sigue allí.
-El sector privado tiene cuatro años liquidando a sus trabajadores a 130 bolívares. Nosotros entendemos que en estos años no han logrado optimizar sus costos medios. Emplear hoy día en Venezuela es muy económico, es trabajo barato. Pero además creo que en este lapso de cuatro años las empresas debieron haber optimizado sus estructuras de costos y su finanzas. Te voy a poner un ejemplo que a nosotros nos preocupa mucho: desde el año 2012 a los profesores no les pagan las prestaciones sociales. El que se jubiló en 2014, 2015 y 2016 no ha recibido sus prestaciones. Si el gobierno decide pagar mañana, eso fue pulverizado porque fue al salario del 2012. ¿Nos van a decir que eso es en desmedro de las finanzas públicas? No, eso va en desmedro del trabajador.
-¿Habría que revisar el esquema de prestaciones?
-La empresa tiene el capital, y a partir del uso del capital genera beneficio y genera renta. Los trabajadores tienen solo su fuerza de trabajo, y a partir de eso generan sus beneficios. Si tú cercenas esos beneficios, una parte se está imponiendo a otra. Creo que se le está dando la oportunidad a una parte de imponerse a otra con base en argumentos que deben conversarse en conjunto. Creo que hay que conversarlo, y los que tengan la iniciativa, que la presenten, pero no puede ser un chantaje de una parte para la otra; no puede ser un chantaje de los empresarios a los trabajadores. Si ellos tienen la iniciativa, bueno, que tomen la iniciativa legislativa y vayan a la Asamblea Nacional.
-¿De que está viviendo la gente realmente?
-La gente está en una condición precaria. Entre 2017 y 2018 la gente fue renunciando a tipos de consumo. En 2023 y 2024 hubo una mejora del poder de compra venezolano. En 2025 eso retrocedió, y la gente está nuevamente ajustando su estructura de consumo. «Si comía tres veces, estoy comiendo una y media. Si comía dos, estoy comiendo una más otra cosa que me pueda compensar». El tema del pasaje para los trabajadores ir diariamente a sus puestos se ha convertido en un dolor de cabeza. La recreación y el turismo, que se potenciaron en 2022 y 2023, experimentan una desaceleración. La gente está priorizando por la cosas básicas, como alimento, traslado. Está deteriorado el consumo. Estamos en el gasto básico, que es una condición primitiva: solo alimentarme.
-¿Eso no cambió después del 3 de enero.
-No cambió. Y si tú me preguntas, entre enero y febrero se ha agudizado la crisis y por eso la alta expectativa -en medio de los anuncios de bonanza y de grandes cifras- de que tiene que venir un anuncio para los trabajadores. Aquí hay anuncios hacia la banca, aquí hay anuncios hacia las empresas y falta un anuncio para los trabajadores.






