El secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, aseguró que él personalmente trabajará con los legisladores

El Gobierno de Donald Trump aseguró este lunes que “convencerá” al Congreso para que ratifique el acuerdo comercial conocido como T-MEC, que sustituye al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) entre EE.UU., México y Canadá.

El secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, fue quien expresó ese compromiso durante un debate en el periódico The Hill.

Pompeo rechazó fijar una fecha para la aprobación del T-MEC, pero aseguró que él personalmente trabajará con los legisladores del Congreso “para convencerlos de que este es el camino correcto para Canadá, EE.UU. y México” y, por ello, deben ratificar el tratado comercial.

“Es lo correcto para nuestras relaciones en materia de seguridad y también para esos dos países. Aunque no puedo predecir cómo votarán los miembros del Congreso, sí trabajaré para que apoyen los objetivos de la Administración y puedan poner este acuerdo más allá de la línea de meta”, prometió Pompeo.

La presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, ha dicho que el Congreso no votará el T-MEC hasta que el país azteca apruebe una reforma laboral. Foto: EFE.

Sus declaraciones llegan después de que Trump amenazara a México con cerrar la frontera común en represalia por la llegada de caravanas de migrantes procedentes del Triángulo Norte de Centroamérica (Honduras, El Salvador y Guatemala).

A principios de abril, Trump cedió en su amenaza de cerrar la frontera; pero aseguró que México tendrá un año para detener el flujo de drogas, o de lo contrario impondrá aranceles de 25% a la importación de los automóviles fabricados en ese país.

Los tres países firmaron el T-MEC el pasado 30 de noviembre, pero para entrar en vigor necesita ser ratificado por los Parlamentos de cada una de esas naciones.

El tema de los automóviles juega un papel fundamental en las negociaciones. Foto: EFE.

Entre los cambios más importantes del T-MEC, conocido en inglés como USMCA, figura la norma de que al menos 75% de los componentes de los automóviles deben fabricarse en Norteamérica, frente al 62,5 que establecía el TLCAN, en vigor desde 1994.

Sin embargo, uno de los obstáculos clave que queda en la relación comercial entre México, EE.UU. y Canadá son los aranceles que Trump impuso a la importación de acero (de 25%) y del aluminio (10%).