La disponibilidad de combustible será determinante en el desarrollo del proceso electoral convocado por el CNE. El tema gasolina en el interior volvió a la anormalidad que existía prepandemia

En 2006´, una novela colombiana sacudió al mundo hispano por su nombre atrevido que nos sirve de excusa para hacer un paralelismo, sobre las condiciones necesarias para lograr el éxito en un propósito planteado.

No hurgamos en la trama de la novela, sino en la idea de que existen eventos que deben producirse para generar soluciones a una coyuntura.

En el caso de la muchacha pobre de la novela, buscó comerciando su cuerpo acceder a los recursos para tratar de ascender socialmente.

En el caso de los comicios de diciembre, se necesita armonizar una serie de variables para que se puedan realizar. Una de las variables es que existan las condiciones logísticas para concretarlas.

Una de las necesidades fundamentales es que exista la posibilidad de movilizar los insumos, herramientas y materiales para que las elecciones parlamentarias tengan las condiciones mínimas para realizarse.

¿Cómo se trasladan las maquinas electorales para el proceso?

¿Cómo se trasladan los miembros de mesa a los centros de votación?

¿Cómo se desplaza el Plan República?

En las regiones

El tema de gasolina en el interior del país ha vuelto a los niveles prepandemia con un abastecimiento errático, que hace inútil la asignación de días para la carga de gasolina.

Existen unas ciudades del sur del país en las cuales se abastece gasolina una vez a la semana, o “cuando llegue”.

Han vuelto las colas de de 10 horas y hasta de dos días para llenar el tanque de los vehículos. En el interior del país, las colas se producen incluso en las estaciones de servicio que expenden gasolina a precios internacionales.

Caracas todavía no es golpeada de esta manera y vemos que las estaciones de servicio que cobran la gasolina a un precio equivalente a 0,50 centavos de dólares permanecen despejadas y allí no se presentan grandes concentraciones de vehículos.

Las colas en las estaciones de gasolina subsidiada pueden ser de una hora o 90 minutos en las mañanas y hacia el caer de la tarde estas se reducen a tiempos que oscilan entre los 20 y 40 minutos.

Estaciones de servicios

El Gobierno anunció que estaría rescindiendo los contratos a estaciones de servicio propiedad de Pdvsa y que eran administradas por empresarios privados.

Las “bombas” que son consideradas como privadas, son en las que los empresarios invirtieron junto a Pdvsa en la infraestructura, terreno y bienhechurías. La estatal colocó los surtidores y demás implementos necesarios para el suministro de gasolina y los empresarios colocaron los terrenos invirtiron en la construcción de los tanques y las tiendas de conveniencia que exigía la petrolera.

Estas estaciones no ha sido tocadas hasta ahora, según la información extraoficial que se maneja y según la confirmación hecha en un recorrido, limitado, que Contrapunto hizo por alrededor de siete establecimientos de este tipo.

La toma de las otras “bombas de Pdvsa” en manos privadas, despertó sospechas de que el aumento del precio del combustible desató una rentabilidad que estaba represada y por lo tanto el Pdvsa rescinde los contratos para aprovechar estos recursos, en detrimento de quienes operaron incluso a pérdidas en algunos momentos cuando administraban estas estaciones.

Asimismo el diferencial de precios existente entre la gasolina subsidiada pone sobre el tapete la posibilidad de un negocio atractivo con la desviación del combustible, sobre el que existe la posibilidad de que algunos inescrupulosos puedan estar pensando.

El trasegar 30.000 litros de gasolina (una gandola) subsidiada hacia una de precio internacional pone “sobre la mesa” una eventual ganacia de 14.000 dólares, por lo que esta decisión genera suspicacias en este momento.

Hasta ahora no se ha concido de casos de este tipo pero una rentabilidad de este tipo siempre será una tentación para quienes han estado involucrados en el tráfico de combustible.

Puertas adentro de Pdvsa, la argumentación que se esgrime apunta a “conjurar el peligro de que privados saboteen la distribución de combustible” y eso de cara al proceso electoral que se avecina pueda influir de manera determinante.

Importado

Pero… ¿cómo se resuelve el problema?

Venezuela está tapando su déficit de suministro de combustible fundamentalmente con gasolina importada.

Del flujo y continuidad de su llegada al país poco se sabe aparte de los buques iraníes que llegaron a finales del mes de mayo.

En ellos venían 1,5 millones de barriles de gasolina que con el consumo de aproximadamente de 100.000 a 120.000 barriles diarios ello alcazarían para más o menos de 10 días.

Es evidente que el Gobierno represó gasolina durante los previos a la llegada de estos buques persas y decidió abrir el grifo a su llegada y paliar la crisis.

Por otra parte debe estar ingresando gasolina desde México, con buques que seguramente hacen “menos bulla”, pare evitar generar un problema político adicional. Esa información no está disponible y es imposible saber cual es el stock de que dispone Pdvsa por esta vía.

Refinerías

La solución del problema del combustible pasa por puesta en marcha de manera de sostenida del parque refinador venezolano el cual está diseñado para producir más de 400.000 barriles diarios.

Hoy no hay información oficial sobre cuánto están produciendo y visto el desabastecimiento de combustible en el interior se infiere que siguen sin estar operativas.

Los iraníes están trabajando sobre el Complejo Refinador Paraguaná específicamente sobre la refinería Cardón. Estas plantas poseen la misma tecnología con la que fueron construidas algunas de refinerías persas ya que fueron levantadas por la misma empresa transnacional.

Foto: Minci/Referencial.

Extraoficialmente comenzó a operar hacer unas tres semanas en modo prueba y estaba refinando 20.000 barriles de manera errática, así que no podían garantizar el flujo constante del combustible.

La aspiración es lograr que esta refinería logre producir 100.000 barriles diarios para así, combinado con un volumen menor y una llegada más espaciada de buques con gasolina del exterior.

El Gobierno administra el combustible y trata de ir conjurando las presiones sociales que esto genera alrededor de las distribución de medicinas, alimentos y bienes de primera necesidad.

El tema le preocupa de cara a las elecciones convocadas y no sería extraño que viéramos nuevos capítulos de racionamiento más severo para lograr almacenar combustible y liberarlo hacia fin de año para afrontar el proceso electoral y las fiestas de fin de año.

¿Sin tetas no hay paraíso? Eso no siempre es cierto. Lo que sí sabemos es que sin refinerías funcionando no hay estabilidad en el suministro de combustible y que sin gasolina no hay elecciones .

¿Cuál será la estrategia?

No tenemos bolas de cristal para mirar al futuro, solo tenemos los pies planos para ponerlos sobre la tierra y analizar los escenarios que se avecinan.

El juego sigue.