En medio de las expectativas que se han creado alrededor del anuncio de la administración Maduro de llevar a las bolsas de valores a empresas del Estado, pensar que la petrolera estatal entre en esta decisión es un tema que flota en el ambiente

Rafael Quiroz se ha dedicado ha estudiar el tema petrolero como pocos en el país. Se define como “economista petrolero” y es capaz con “pelos y señales” en comportamiento histórico de la industria petrolera nacional.

Por esta razón, le consultamos sobre la viabilidad de que la desvencijada PDVSA pudiera levantar recursos a través de la oferta de acciones de la empresa para su reconstrucción que, según los estudios del Banco Central de Venezuela y los propios de la empresa, requieren un inversión de entre 20.000 y 25.000 millones de dólares promedio durante los próximos 10 años.

¿Puede PDVSA con eso? “Ni Pdvsa, ni el Gobierno, ni todo el sector público consolidado”, replica Quiroz y coincide con la mayoría de los analistas que solo puede venir del sector privado.

Pero existe otro problema según el economista petrolero: “¿Quién se va interesar”.

Para tratar de conseguir respuestas conversamos vía guasap con Quiroz, quien se encontraba fuera del país, sobre las posibilidades que tendría la industria petrolera en esta coyuntura.

-¿Puede PDVSA democratizar su capital sin que el Estado pierda el control de la empresa?

-Sí puede hacerlo, siempre y cuando no pase de ceder el 49% en el proceso de asociación. Pdvsa debe conservar la mitad más uno del porcentaje accionario según lo establece la Ley Orgánica de Hidrocarburos. Puede ser en empresas mixtas pero en cualquier otra figura esa es la premisa que se debe respetar. El Estado debe mantener el control de las acciones de Pdvsa y eso lo establece la Constitución Nacional. Para ponerle la mano a PDVSA más allá del 50% se tendría que modificar la Constitución Nacional en cinco artículos el 12, 301, 302, 303 y 311. Esto tiene rango constitucional. Ninguna Ley puede estar por encima de la Constitución. El Estado no puede perder el control de PDVSA en cuanto a acciones se refiere y mucho menos en cuanto a la operatividad de la industria.

-¿Es conveniente que PDVSA entre en el mercado de valores?

-Para hacer asociaciones con empresas transnacionales no tiene que ir al mercado de valores. Primero porque la figura que existe en la constitución es que PDVSA no es enajenable para nada. Allí no puedes ir a subastar la acciones de PDVSA. Puedes darle participación al sector privado nacional e internacional, con prioridad a los locales.

-¿Qué capital nacional puede entrar allí? ¿Quién tiene el músculo?

-Hay algunos empresarios nacionales con mucho músculo y no se han metido en la industria petrolera. Se han metido televisión y telecomunicaciones, pero no en petróleo. No lo han hecho nunca. Esas son inversiones que se hacen a largo plazo. Hay que esperar una tasa interna de retorno con no menos tres años. El capital privado nacional, por lo general, es muy cómodo y cortoplacista en cuanto negocios se refiere.

-¿Y el internacional?

-En el capital internacional sí hay, pero para eso no tiene que ir al mercado de valores. PDVSA no puede entrar allí, por su misma composición, orientación y la Constitución Nacional.

-¿Qué exigen los inversionistas para entrar a invertir en negocios con PDVSA?

-Lo que quieren es la mayoría de las acciones y eso no se puede. Exigirán lo que siempre piden y como no han salido bien parados y no se les ha respondido satisfactoriamente se han ido.

-¿Qué exigen?

-Claridad y transparencia en los contratos, en el convenio con ellos para entrar mediante la figura de las empresas mixtas. Exigen responsabilidad por parte del Estado, que es al final el dueño de la industria petrolera con la que ellos se asocian. Ellos exigen seriedad y seguridad jurídica y es precisamente en lo que desconfían. Desde Chávez hasta Maduro se expropian empresas sea cual sea el sector, simplemente porque se levantaron con el pie izquierdo o el derecho. Estar expuestos al ánimo del presidente de la República no genera confianza, no genera ánimo para nada.

-¿Exigen participación en las decisiones gerenciales?

-Eso puede dársele. Un socio que tenga 49% en un negocio con Pdvsa, por supuesto que puede tener participación en la junta directiva de la asociación. Podrían tener de uno a cuatro integrantes, todo depende de cuántos sean los integrantes de la junto, si son siete o nueve. Eso va propocionalmente vinculado al número de acciones que se tengan.

-¿Qué peso pueden tener en las decisiones?

-El peso que ellos puedan tener es discutible. El Estado como propietario de PDVSA no puede poner en manos del sector privado nacional y menos el internacional las decisiones de la operatividad de la empresa. Sería una entrega de la industria petrolera y sería desnacionalizarla.

-¿Y no sería positivo para la eficiencia?

-Esto no puede admitirse. No es un tema de filosofía, de ideología, de tradición o cultura de lo que representa el petróleo para los venezolanos. Si le vas a dar riendas a las transnacionales y le das la facultad de la empresa para que la opere, allí está involucrando un elemento importante que pocos lo toman en cuenta: Eso compromete la soberanía nacional.

-¿Por qué?

-La soberanía se estaría exponiendo en la medida que el Gobierno entregara la mayoría de las acciones a las transnacionales y en cuanto pierda la capacidad de operar la industria petrolera. Es través de PDVSA que se puede garantizar una política petrolera nacional diseñada desde el Ministerio de Energía y Petróleo como corresponde para que PDVSA como empresa del Estado sea la ejecutora de esa política petrolera. Si se entrega la operatividad el Estado no tendría incumbencia en la política petrolera. Nunca el sector privado ha definido políticas petroleras en el país, porque no es su interés, ni su rol. Entonces no se puede entregar a nadie la política petrolera.

Intransigente

Hace un pausa en su discurso para enfatizar que “si eso sucediera sería el captal privado nacional, o peor aún el internacional, el que definiría el número de barriles a producir, en qué pozos, con qué empresas y en qué cantidad. Si definen eso la membresía en OPEP no tendría sentido, porque se habría perdido la operatividad y con ello la soberanía”.

“¿Y qué decir la diplomacia petrolera y la geopolítica del petróleo? Sin el control de la industria el Estado no podría definir nada. No es rol del sector privado definir un razonamiento sobre la geopolítica del petróleo. Nunca por demás han tenido un proyecto de país desde la industria petrolera para enmarcarla en un modelo de desarrollo económico de la nación a largo plazo. Eso no lo ha tenido el sector privado venezolano, mucho menos el extranjero”, argumenta Quiroz.

Manteniendo la conversación en el mismo tema el economista, con vehemencia, sigue esgrimiendo razones y sentencia: “El Estado no puede perder la soberanía de ejercer la política petrolera porque no podría ponerse de acuerdo con los países de la OPEP, con los países desarrollados y los países emergentes petroleros y no petroleros en la geoestrategia del petróleo. Soy de una posición intransigente en contra de que se privatice la industria petrolera”.Aramco y Petrobras.

-¿En qué se diferencian los esquemas de Petrobras y Aramco de PDVSA?

-Petrobras ha ampliado su marco de acción hacia el sector privado pero no ha entregado su control.

¿Y Aramco?

-¡Menos! Aramco sigue perteneciendo al Estado Saudita. Hace tres años la petrolera más grande del mundo sacó el 5% de las acciones y solo vendieron 3%. ¿Qué te dice eso? Que no es tan fácil. Esa es la empresa petrolera más grande del mundo y solo vendió el 3% de sus acciones. El capital petrolero internacional esta esquivo y renuente a inversiones de largo plazo como es el caso de la Faja Petrolífera del Orinoco donde hay que desembolsar capitales y durante todo el trayecto del programa grandes inversiones.

Llegado a este punto comienza a adentrarse en los problemas de PDVSA para hacerse atractiva a los inversionistas y se pregunta si el mundo financiero vinculado al petróleo dejará de invertir en lutitas en los Estados Unidos.

“Hay 14 cuencas prolíficas en petróleo en los Estados Unidos, de las cuales siete son más grandes que la Faja. Con tasas internas de retorno que son a tres meses y los proyectos más largos son a seis o siete años… ¿Van a dejar de invertir en lutitas?”, interroga Quiroz.

Destaca que la mayoría de los capitales financieros del petróleo se van inversiones de “ciclos cortos”.

“Nadie va a cambiar un proyecto con capacidad de retorno de la inversión en tres meses por proyectos de 20 años donde la tasa de retorno será en el mejor de los casos en tres años. Los proyectos de ciclos cortos son más interesantes y atractivos. A los proyectos de 20 años le están dando la espalda y por eso es que hay empresas que se han ido de la Faja”, señala.

-¿De qué empresas habla?

-Estoy hablando de empresas fuertes como Total, ConocoPhillips, incluso dejando inversiones allí. Total dijo que había perdido al irse de venezuela 1.200 millones de dólares cuando se fue el año antepasado. Ya no quieren seguir haciéndole el juego a PDVSA en donde solamente ellos son los que ponen dinero y PDVSA no tiene ni un centavo para invertir en un caramelo en la Faja.

haciendo historia Quiroz señala que en la segunda mitad de los años 80 y en los 90 “la Faja era un atractivo interesante. No habían aparecido en el mercado las cuencas grandes de las que hablamos. No existía el proyecto Presal y las lutitas no habían aparecido. La innovación en la producción petrolera internacional logró sacudir el tablero del comercio de la energía petrolera en el mundo. Eso representó la resurrección energética de los Estados Unidos”.

En este momento vuelve a detenerse para pensar lo que va a decir. SE hace un silencia y luego, con la solemnidad de quien hace un afirmación importante dice: “Frente a los grandes proyectos petroleros del mundo, las reservas de la faja tienden a convertirse en el activo petrolero varado más grande del mundo. Va estar allí y nadie va a querer sacarlo incluyendo a Venezuela, no tenemos cómo”.

“La única forma de hacerlo es con el capital privado. ¿Les va a interesar? Por mucha comodidad que les den y alfombra roja que les pongan, aún así no van despreciar cuencas más atractivas, con menores costos y petróleo liviano como el de lutitas en EEUU, o el Presal en Brasil o el Vaca Muerta en Argentina”, indica Quiroz.

Finalmente afirma que “estamos en el peor de los mundos y muchos economistas no petroleros no quieren darse cuenta. El Gobierno lo sabe y no le conviene revelarlo”.