En los bancos y casas de cambio muchos buscan desesperadamente comprar divisas extranjeras para tratar de salvar sus ahorros frente a un rublo bielorruso que cae

Después de tres semanas de inéditas protestas contra el presidente Alexandre Lukashenko, la ya frágil economía de Bielorrusia está siendo sacudida: La moneda se derrumba, euros y dólares se agotan, y las empresas insignia de las nuevas tecnologías amenazan con irse.

En los bancos y casas de cambio, muchos buscan desesperadamente comprar divisas extranjeras para tratar de salvar sus ahorros frente a un rublo bielorruso que cae.

“No hay divisas en ninguna parte en los bancos, los empleados dicen que hay que esperar, que (un cliente) puede traer”, dijo a la AFP, bajo anonimato, un cliente de una sucursal de Belarusbank, el mayor banco del país,

En la recepción, diez personas esperan que alguien llegue a depositar dinero extranjero o a comprar rublos bielorrusos.

La moneda nacional perdió en un mes más de un 10% en relación con el euro y el dólar debido a la incertidumbre provocada por el movimiento de protesta y los temores de que desate una crisis económica.

“Canallas”

En los últimos días, varios canales de Telegram, muy seguidos por el movimiento de oposición, lanzaron llamados a comprar divisas para desestabilizar la moneda y, por tanto, al gobierno.

Otros llamados están dirigidos a boicotear a las empresas estatales, pilares del régimen de Lukashenko, y preferir a las privadas.

El presidente reaccionó este jueves calificando de “canallas” a quienes “llaman a desestabilizar el mercado financiero”. 

Para el analista independiente Alexander Vassiliev, aunque deshacerse de rublos es un “signo de protesta”, los volúmenes de retiro no son suficientes para “afectar significativamente al tipo de cambio”.

Pero el descontento se extendió al sector digital, clave en Bielorrusia, contrariado por los frecuentes cortes de internet desde las elecciones del 9 de agosto y los allanamientos, pues las empresas de tecnología son percibidas por el poder como un factor que está en su contra.

Desde el 12 de agosto, unos 2.000 agentes de empresas tecnológicas firmaron una carta pública en la que amenazan con abandonar el país si no se realizan nuevas elecciones y acaba la violencia policial.

Oficinas cerradas

Luego de que sus oficinas fueron registradas por las fuerzas del orden, el gigante ruso Yandex cerró sus instalaciones en Minsk e instauró el teletrabajo para sus 300 empleados.

La aplicación Viber indicó en Twitter que cerró temporalmente su oficina en Minsk la semana pasada debido a “temores de nuestro equipo en términos de seguridad” y “problemas de internet”. “Reabrió el miércoles”, agregó.

La crisis política, provocada por la reelección de Lukashenko entre sospechas de fraude masivo, también afecta la economía tradicional.

“Las huelgas en sectores clave podrían erosionar aún más las perspectivas de crecimiento, ya debilitadas este año por perturbaciones en el suministro de petróleo y la pandemia”, advirtieron la semana pasada los analistas de Fitch, que estimaron que el PIB se contraerá un 5% en 2020.

Las huelgas en las grandes fábricas estatales, bastiones tradicionales de Lukashenko, hicieron temblar a las autoridades a inicios del movimiento.

Pero en los últimos días se detuvieron bajo la amenaza de despidos y con el encarcelamiento de los líderes de las huelgas.

No obstante, Fitch estimó el pasado martes que de seguir las huelga en las minas de potasa de Belaruskali, primer productor mundial, se podría provocar una reducción de las exportaciones del país y hacer ganar cuotas del mercado a sus pocos competidores.