“El fracaso del modelo económico venezolano lo estamos observando en estas ventas exclusivas de comida”, señala el vicepresidente de Conindustria, Francisco Acevedo.

En pleno bulevar de Sabana Grande, se encuentra una tienda de ropa de “chicas” que también ofrece gatarina importada por kilos. En Chacao, hay una venta de cosméticos y artículos de limpieza en la que se exhiben galletas, salsa de tomate y mayonesa. Los alimentos, de personas y de mascotas, se han convertido en el gancho con el que los comercios atraen a los compradores.

“El fracaso del modelo económico lo estamos observando en estas ventas exclusivas de comida”, señala el vicepresidente de Conindustria, Francisco Acevedo.

La proliferación de bodegones en Caracas, que ofertan productos importados, es el mejor retrato. “El efecto de los bodegones, que ha sido muy sonado, es una muestra de cuál es la situación venezolana hoy día”, indica.

Pero no solo son los bogedones. Es, igualmente, la presencia de alimentos en tiendas que tradicionalmente se dedicaban a otros rubros. “Hoy día una ferretería quiere vender clavos y comida. La farmacia quiere vender medicinas y comida. La colchonería quiere vender colchones y vender comida”.

Según su análisis, “pareciera que los venezolanos estamos consumiendo únicamente comida”, y esa es “la demostración de la crisis que estamos atravesando”.

En su opinión la pregunta es “cuándo vamos a tener un país en el que los venezolanos consumamos medicinas, clavos, herramientas, pinturas, colchones y todos los bienes que nos merecemos, de buena calidad”.

El Producto Interno Bruto (PIB) “ha caído en 60%” y la demanda debe ubicarse en un porcentaje similar. “Lo que hemos calculado para algunas empresas es que están vendiendo cerca de la mitad de lo que vendían el año pasado”, expresó. “Otras empresas han caído 30% con respecto al año pasado, que ya pensábamos que era un año sumamente malo”.

A pesar de lo complicado de la crisis venezolana “siempre hay nichos de mercado y oportunidades de negocios”, asegura el empresario José Cinnirella. “El empresario venezolano es muy emprendedor y siempre busca oportunidades” aunque “a veces tiene que hacer reingeniería y reinventarse”.

La experiencia de Cinnirella es que, a pesar “de las políticas públicas desfavorables”, los comerciantes y empresarios venezolanos se han ingeniado soluciones. Una de ellas sería la venta de comida en la mayor parte de los comercios.