El Informe Bachelet, aplaudido por la oposición y rechazado por el Ejecutivo de Maduro, puso el dedo en la llaga en varios temas. Uno de ellos es el del hambre y la desnutrición en Venezuela

Rodrigo Agudo, especialista en el sector agroalimentario, vaticina que la producción nacional no va a garantizar la seguridad alimentaria del país en 2019. Según sus cálculos, el nivel de producción venezolano para este año es el más bajo, per cápita, de los últimos 70 años. La oferta de 2018 cubrió apenas 20%.

El pasado 4 de julio se publicó el informe detallado de la alta comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet. Entre los puntos que aborda es la producción de alimentos. El punto 15 expresa: “Además de la hiperinflación y la contracción de la economía, las políticas económicas y sociales adoptadas durante la última década han debilitado los sistemas de producción y distribución de alimentos, aumentando la cantidad de personas que dependen de programas de asistencia alimentaria”.

Más adelanta, insiste en que “la economía venezolana, especialmente su industria petrolera y los sistemas de producción de alimentos, ya estaban en crisis antes de que se impusiera cualquier sanción sectorial”, haciendo referencia a las medidas coercitivas aplicadas por países como Estados Unidos, Canadá y parte de Europa.

Pero según Agudo, la producción seguirá bajando no solo por la poca siembra sino también por la casi nula capacidad de movilizar insumos y cosechas debido a la falta de gasolina, el mal estado de las vías, la escasez de repuestos y la poca materia prima.

Agudo denuncia el incumplimiento por parte del Gobierno del artículo 305 de la Constitución, que plantea: “El Estado promoverá la agricultura sustentable como base estratégica del desarrollo rural integral a fin de garantizar la seguridad alimentaria de la población; entendida como la disponibilidad suficiente y estable de alimentos en el ámbito nacional y el acceso oportuno y permanente a éstos por parte del público consumidor”.

Para Agudo, lo más grave de la situación es el “no reconocimiento y la evasión de la realidad” por parte de los responsables de ejercer las políticas públicas del país.

En mayo el mandatario Maduro prometió 35 millones de dólares en nuevos créditos para el sector agrícola.

El ingeniero considera que nadie se cree estas declaraciones en las que Maduro dice que va a resolver el problema con “las cosechas más grandes de la historia” de Venezuela; considera que sus palabras reflejan un “desconocimiento de la realidad” o “un cinismo atroz”.

“No dudo que el gobierno esté, con pocos recursos, importando un poquito de materia prima, que por cierto, solo se les da a las empresas que les fabrican a ellos y que nada más se reparte a través de un sistema de distribución donde los beneficiados son los que tienen el carnet del partido de gobierno; es decir, que acá hay dos tipos de venezolanos”, añade.

A su juicio en el país todos los rubros están por el piso. Detalló que de maíz se sembraban 600 mil hectáreas y este año no se van a sembrar más de 80 mil hectáreas; es decir, que se está sembrando solo 10-12%

En Venezuela se producían 3 y 4 millones de toneladas de azúcar y el año pasado no se produjo más de un millón 200 mil toneladas. Sobre el arroz refirió que se sembraban 200 mil hectáreas y ahora no se han sembrado más de 30-40 hectáreas. La oferta de hortalizas ha caído 30-40%, estima.

“El productor vive de lo que siembra, y si no siembra es como estar desempleado”, en un país en el que el Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta una tasa de desempleo de 47,9% para 2020, y para este año de 44,3%

Luis Prado, vicepresidente de Fedenaga, asegura que Venezuela está en “situación de emergencia” en materia de producción de alimentos. Su sector experimenta una crisis polifacética, que incluye la delincuencia, el robo de ganado, los asaltos a unidades de producción, la carencia de insumos como herbicidas, vacunas. Los medicamentos de medicina veterinaria, cuando se consiguen, están “a precios muy elevados” que podrían pagar si tuvieran precios acordes a sus costos de producción.

“Estamos trabajando a pérdida, en detrimento del mantenimiento de nuestras unidades, de producción, de nuestra maquinaria y de nuestra calidad de vida”, explica el ganadero.

Prado comenta que hay una creciente producción de queso que no es tan beneficiosa entre productores. “La gran mayoría está haciendo queso; con ese abollamiento de queso en el mercado, el precio del producto lo que está haciendo es aumentar. Entonces perdemos en la venta de queso, ganado y leche, y nosotros no podemos reponer nada”.

Para el vicepresidente de la Federación Nacional de Ganaderos de Venezuela esto quiere decir que en el país “todos vamos directo a la hambruna, a pesar hambre porque no estamos produciendo”.

Prado afirma que “el rebaño nacional ha mermado”, y sostiene que en 2018 había 16 millones de cabezas de ganado, “y este año a duras penas llegamos a 8 millones”. Al año, en Venezuela se consumen, en promedio, 2 millones anualmente.

Sobre la producción de cerdo, detalla que también ha disminuido “a niveles críticos” al pasar de 250 mil hembras productoras de lechones a solo 30 mil. Y ni hablar del pollo, que estima se encuentra 10% más bajo de lo que tenía el país hace diez años.

A pesar de los mal tiempo por el que atraviesa la producción de alimentos en Venezuela, el ganadero insiste que desde el gremio tienen diseñados varios planes y mecanismos que pueden ayudar a rescatar la producción si tan solo los dejaran trabajar.

“Tenemos diseñados los mecanismos para rescatar la producción y el normal abasteciendo de productos y los tenemos a la orden de quien tenga la responsabilidad de atender la situación agroalimentaria del país”, concluye.