Francisco Rodríguez nos atiende desde su oficina en Nueva York y accede a revisar los eventos que enfrentan países latinoamericanos que pasan por crisis políticas.

En la conversación destaca el problema de distribución de la riqueza y la atención social como el centro del debate. También llama la atención sobre la insistencia de los liderazgos políticos de mantenerse en el poder, lo que genera complicaciones con la gobernabilidad.

Destacó las dificultades que se generan en las sociedades polarizadas a la hora de construir soluciones políticas.

-¿Qué pasa en el continente? Países con economías que registran números positivos están inmersos en graves problemas políticos, por ejemplo Bolivia y Chile.

-Existen factores comunes a la región, pero también hay características específicas que marcan las realidades de cada país. En el caso de Bolivia, puede hacerse un paralelismo con la Venezuela de 2012, cuando Chávez se reelige por tercera vez. Chávez gana pero, por mucho menos margen. A Evo, le pasa algo similar en este intento, el cual se hace más difícil por el desgaste natural en el poder. Rahm Israel Emanuel, quien fue Alcalde de Chicago, dos veces, asegura que los terceros períodos son muy difíciles. En criollo, diríamos que están empavados.

-¿Entonces ve el problema en el lado político y no en lo económico?

-Cuando los gobernantes quieren perpetuarse en el poder tienen ese tipo de problemas.

-Pero Evo Morales, mantiene un respaldo y la votación así lo demostró.

-Eso es cierto. Evo, llegó casi al 50% de los votos con una participación importante. pero allí es donde entra el tema de la polarización y el problema idiosincrásico de la sociedad boliviana, que son dos elementos de prominentes y que generan gran controversia. Bolivia, tiene un récord de crecimiento económico sólido, sin embargo, si la señora Áñez se mantiene en el poder tendrá que hacer algunos ajustes importantes que no pueden complicarle la gobernabilidad.

-¿El caso Chile?

-Es cierto que Chile, ha registrado mucho crecimiento económico, pero los indicadores de desigualdad son también muy altos. El modelo que adopto Chile, desde las reformas hechas por Pinochet, ha sido fundamentalmente respetado. Es un modelo que genera mucha riqueza, pero que no la distribuye bien. En Chile, hay un sistema de pensiones individuales que es sostenible, pero está dejando sin dinero a muchos pensionados. También hay un problema con los servicios públicos; muy lejos de los problemas de Venezuela, debo aclarar, pero es un problema que sirve como combustible para el descontento popular.

-¿Cuáles son los elementos comunes de la región?

-La gente siente que los ajustes y sacrificios no son distribuidos de manera equitativa. Las reformas que hizo Lenin Moreno, en Ecuador, aprobó una Ley que, para estimular a las empresas, dio estímulos a los sectores más ricos, mientras vía servicios e impuestos los sectores de menos ingresos tenían que pagar más impuestos.

-América Latina siempre ha sido un región desigual.

-Eso es cierto, pero en la década de 200, se avanzó mucho, con gobiernos de izquierda y de derecha, por los crecimientos de las economías. Sin embargo, con la caída de los precios de las materias primas el Fondo Monetario Internacional, propone salidas que no tomaron cuenta el tema social y eso ha generado una respuesta adversa.

-Es decir que cambió la afirmación de ser, “Es la economía,¡ estúpido !”, a “Es lo social,¡ estúpido !”.

-¡Jajaja! Es una buena síntesis. Asumo que América Latina vive con la afirmación “es lo social,¡estúpido!”. Creo que los gobiernos tienen el deber de hacer crecer la torta de la riqueza, pero también deben saber cómo repartirla. En Venezuela, se dice que el índice de Gini sigue con buen desempeño y que la equidad mejora, pero también es importante verlo a tenor de que mucha gente con ingresos altos se fue. Es la igualdad hacia la pobreza y eso no es justo para el país.

-¿Por qué las cosas que pasan en Bolivia y Chile no pasan en Venezuela?

-Venezuela vivió ya esos problemas. En Venezuela hubo movilizaciones muy importantes en 2017. Estando en Torino Capital, vimos como en Caracas se movilizaron a protestar un millón de personas y después de tres meses de protestas la gente seguí movilizada. Y si las elecciones presidenciales hubiesen sido competitivas, Maduro no sería Presidente. Macri se equivocó en Argentina y manejó mal la economía, lo que pone en dudas el papel del FMI en las crisis de la región y así por su fracaso perdió en primera vuelta y salió por los votos.

-De acuerdo… pero esas movilizaciones no generaron ningún cambio sustantivo en Venezuela. En Bolivia, sacan Evo Morales. En Chile, obligan a Piñera a rectificar medidas económicas y a llamar a una Constituyente.

-Esta historia no se ha terminado de escribir. Cuidado si el Gobierno de la señora Áñez en Bolivia, se convierte en caso ‘ Pedro Carmona ‘,un poco más largo.

-Un carmonazo con extrainning.

-Sí. Esa es otra buena definición.

-¿Y Chile?

-Piñera rectifica y veremos si lo que hace satisface a los chilenos. Creo que hay respuestas de acuerdo a los modelos.

-¿Qué hace el chavismo?

-No se revisa por la desaprobación de la gente. Si bien cuando perdieron las elecciones parlamentarias lo reconocieron, por la vía de los hechos anularon a la Asamblea Nacional. En todos los países, cuando el Ejecutivo no tiene mayoría en el Parlamento, se buscan las formas de llegar a un acuerdo de gobernabilidad, un entendimiento. Aquí lo vimos con el segundo gobierno de Caldera, en el que evidentemente era minoría en el Congreso y se dieron las alianzas para conseguir la gobernabilidad. Acá Maduro actuó al contrario y se afianza la polarización.

Otro elemento común entre Bolivia y Venezuela.

-Sí. He allí el problema para conseguir salidas políticas negociadas. En la polarización no hay incentivos para el perdedor reconocer la derrota. No hay estímulos para que quien tenga el poder lo ceda y vemos como en Bolivia, hay una cacería contra el MAS, que es el partido de Evo Morales. Eso le da al chavismo los argumentos para sentirse amenazado y sectores que piensan que serían agredidos, como el sector militar, se unen ante ese temor.