Las empresas que trabajan en estas áreas suelen funcionar como maquilas y buscan reducir sus costos operativos, subraya Luis Crespo. Son zonas especiales con modos laborales especiales, indica William Anseume

Finalmente este miércoles 20 de julio el mandatario Nicolás Maduro firmó la ley de zonas económicas especiales. En uso de las prerrogativas que contempla la norma, anunció las primeras cinco.

Tanto la ley antibloqueo como la ley de zonas económicas especiales “evidencian la necesidad de ofrecer a inversionistas internacionales instrumentos legales que generen confianza, por la crisis política y la crisis institucional que ha atravesado Venezuela y que genera mucha incertidumbre y desconfianza y lo coloca como un país riesgoso para inversiones o atraer capitales”, señala el economista Luis Crespo, profesor de la UCV.

William Anseume, dirigente de Encuentro Ciudadano y profesor de la Universidad Simón Bolívar, considera que las zonas económicas especiales obedecen al desespero del gobierno “de obtener dinero fresco” y significan para el país “mayor destrucción, mayor persecución contra los empresarios, otorgamiento de territorio a otros países”. Sus efectos “no son favorables al país; son favorables a algunas personas”.

Hay cuatro áreas clave de esta norma: servicios públicos, empleo, personalismo y geopolítica.

Servicios públicos y crecimiento. Como punto favorable Crespo anticipa que, si se hace la inversión, ocurrirá “un efecto multiplicador positivo en esas localidades, e inclusive debería mejorar la situación de los servicios públicos” porque las empresas necesitarán energía eléctrica, internet, agua, transporte, gasolina, vialidad para poder trasladar los bienes.

“Tendría un efecto en el crecimiento económico de esas zonas, aunque no me atrevo a definirlo como desarrollo” porque no buscan el desarrollo de las zonas “sino que se instalan con objetivos claros sobre cómo funcionar”.

Las empresas que tradicionalmente operan en las zonas económicas especiales “son conocidas como maquilas, y en definitiva, tienen una característica: son esquemas de negocios que buscan instalarse en áreas donde obtienen grandes ventajas para posicionar sus inversiones”, señala Luis Crespo. “Buscan minimizar costos”.

Empleo. Una zona económica especial necesita, para mantenerse, “tener trabajo subpagado, esclavismo moderno”, asegura Anseume. “Como son zonas especiales esto incluye un modo laboral especial”. Si en este momento los trabajadores “padecemos persecuciones, prisiones, bajos sueldos, impagos”, nada lleva a pensar que será diferente en las zonas especiales. “Como es una zona económica especial van a dejar de lado la ley que no convenga para que el trabajador pase más sacrificios de los que está pasando”. Augura que la visión que se implementará será “de esclavismo moderno” con “una entrega laboral nacional a empresas extranjeras”.

Se caracterizan por funcionar con bajos salarios, explica Crespo. “Mucha mano de obra para instalar sus procesos”. Aunque “muchas de ellas han evolucionado y adquirido tecnología de punta” siempre “hay un debate en torno al trato a la mano de obra y las condiciones que ofrecen”.

En Venezuela preocupa que, en una coyuntura en la que el salario de los trabajadores han sido destruido, la seguridad está golpeada y continúa la emergencia humanitaria, entre “este modelo de negocios que se sustenta en el discurso de captar inversiones y generar empleo”, evalúa el economista. “Estamos en un momento muy oportuno para esas empresas, pero muy desafortunado para los trabajadores venezolanos”.

Si se concretan inversiones “se generan empleos, pero el tema es si se generan empleos de calidad, o empleos que ofrecen condiciones precarias”, advierte.

Personalismo. Entregar a una persona todo el poder económico concentrado en la ley “reviste todo el peligro que sabemos”, porque es “apropiarse más de los recursos que pueda obtener la nación”, comenta Anseume. ¿Quién va a confiar en esa sola persona?, se pregunta. “¿Quién va a invertir en un país como Venezuela, con la destrucción económica de la que todos somos conscientes? ¿Quién va a invertir su capital en una decisión de una sola persona que es quien va a decretar dónde se va a hacer, cómo se va a hacer, quién la va a dirigir? La negociación es prácticamente con una sola persona”.

Geopolítica. La ley tiene, también, una dimensión geopolítica, refiere Anseume. “No es solamente un problema económico o militar; es un problema ideológico” que se cruza con la invasión de Rusia a Ucrania. “La idea es liquidar no solamente económicamente a Occidente, sino dominar con mayor fuerza por parte de Rusia y de China. Andan en una expansión y no lo disimulan”.

Podría ser un punto atractivo para inversiones de Rusia, China y Turquía, estima Crespo. Sin embargo, dijo que no sería de extrañar que se instalen otros capitales como parte de una negociación política.