El economista Rafael Alberto Martínez sostiene que deben hacerse algunas reformas legales para que se haga atractivo este proceso a capitales locales y extranjeros

El éxito del proceso de colocación de acciones de las empresas del Estado en el mercado de valores depende del poder de decisión que, sobre la gerencia, tengan los socios minoritarios.

Esta reflexión la hace el economista de Rafael Alberto Martínez, al ser consultado sobre la decisión de la administración Maduro de incursionar en el mercado bursátil. El analista destaca las decisiones , atadas a la ortodoxia económica, que viene adoptando el Ejecutivo.

“El gobierno avanza en devoluciones de activos expropiados, inició un proceso de desdolarización y ahora se encamina a privatizaciones de empresas públicas a través del mercado bursátil. El éxito depende de medidas adicionales”, sostiene Martínez, quien es egresado de la Universidad de Paderborm, Alemania.

-¿Cuáles son esas medidas?

-Para el éxito de la colocación de acciones de empresas del Estado en las bolsas de valores el Gobierno tiene que dar garantías a los inversionistas para que participen en la gerencia. Nadie invertirá en capitales minoritarios en empresas públicas si no se les garantiza cierto poder de decisión en la gerencia de esas compañías. Si se hace esta reforma y otras adicionales, la medida será un éxito.

-Pero 10% es muy poco peso para exigir cuotas de poder ante el otro accionista que tiene 90%.

-Con las leyes actuales es así. Si hacen reformas es suficiente 5% o 10% puede ser un capital minoritario con capacidad de veto. Hay países con legislaciones que contemplan esto. Algunos dan poder de veto a accionistas minoritarios cuando tienen 5% como EEUU y otros con 10% como varios países de Europa.

Entre otras cosas que propone revisar es el tema laboral ya que considera que debe flexibilizarse la legislación para darle margen de maniobra a las empresas que entrarán a la bolsa para hacer las reformas que requieran de cara a los resultados que deben generar.

Para el éxito de la privatización de las empresas públicas, a través de la bolsa, tiene que dar garantías a los inversionistas que participen en la gerencia.