Adán Celis: El gobierno de Maduro necesita su “glásnost”

Texto: Vanessa Davies y José Gregorio Yépez. Fotos: Alonso Calatrava Rumbos. Video: Miguel "Cuchicuchi" Romero

El presidente de Conindustria defiende la “economía Nucita” en lugar de la “economía Nutella”. “No gastemos las esperanzas de los venezolanos en transmisiones, en anuncios que no van a ningún lado”, subraya. Hay más de 130 leyes que deben ser reformadas o eliminadas porque espantan la inversión, advierte, y propone soluciones para las industrias expropiadas. En el gobierno hay funcionarios buenos, que quieren modernizar la economía, pero chocan contra muros ideológicos, señala

Aclara que no cree en la “economía Nutella” sino en la “economía Nucita”. Exige reglas claras para la inversión y solicita a la administración de Nicolás Maduro que afirme sin ambages que respeta la propiedad privada. “Nosotros nos llamamos industriales y nuestro apellido es tercos”, subraya. Venezuela, sostiene, debe ir “a un proceso de democratización” en el que se restablezca la independencia de poderes.

Cuando llega a la sede de Contrapunto.com lo primero que hace es felicitar a los trabajadores y a los propietarios, y los llama héroes por continuar en pie. Es Adán Celis, presidente de Conindustria, quien se define como “optimista por convicción” y reitera que Venezuela necesita cambios económicos. También, cambios políticos, porque “los únicos países que se desarrollan lo hacen cuando hay condiciones de paz, instituciones fuertes”.

A su juicio, el mayor ejemplo “del fracaso del modelo económico de los últimos 20 años es el sector energético”, con el gas y la gasolina como grandes ausentes en una nación petrolera.

Celis toma un término que posiblemente Maduro y su equipo conocen o han escuchado: Glásnost, o transparencia, empleado para identificar el proceso de transición liderado por Mijaíl Gorbachov en la Unión Soviética. Asegura que el gobierno de Maduro necesita su glásnost.

“Aquí la Unión Soviética hizo el glásnost, hizo sus cambios y se fue a una economía real de mercado, una economía de verdad”, aseveró. “Ese es un primer paso: hacer un glásnost, hacer un cambio total”. Que sea un giro y no a medias, porque “eso no sirve”.

Reuniones sin cámaras ni micrófonos

Al hablar sobre el diálogo convocado por Maduro, el presidente de Conindustria recuerda que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) “tiene un mandato para el gobierno nacional: se tiene que reunir, y no solamente con nosotros. Tiene que reunirse también con los trabajadores”. Las tripartitas, “que tanto han satanizado en los últimos tiempos, son la vía ideal para que se fijen políticas económicas, para que se fijen estrategias”.

En líneas generales saludó que se realicen reuniones, pero insistió en que sean “para trabajar”.

-¿A qué se refiere?

-Aquí se ha hecho gran cantidad de reuniones, y se han hecho anuncios en transmisiones de televisión. Las reuniones se hacen para trabajar cuando nos reunimos en una mesa. No tanto anuncio. Yo recomendaría, más bien, que esos anuncios se hagan después de que tengamos soluciones. Hemos llegado a tales acuerdos, y en ese momento hacemos los anuncios. De resto, estamos enviando el mismo mensaje a la gente sobre que se va a hacer. Yo prefiero que digamos concretamente las cosas que hemos hecho.

-¿Debe haber un diálogo sin micrófonos y sin cámaras?

-Diálogo para trabajar. Tú no trabajas con un micrófono enfrente. Nos tenemos que sentar los que tenemos que trabajar, y después que tenemos conclusiones, y realmente hemos llegado a acuerdos, en ese momento le hacemos un anuncio esperanzador al país. No gastemos las esperanzas de los venezolanos en transmisiones, en anuncios que no van a ningún lado. Vamos a llegar a acuerdos.

Cambiar o eliminar más de 130 leyes

-¿Cuáles son los temas?

-En el corto plazo tiene que haber un cambio total del marco jurídico nacional.

-¿No es demasiado ambicioso?

-Es que, sin eso, no hay nada. Sin eso volvemos a lo mismo.

-¿Qué cosas del marco jurídico?

-Tienes más de 130 leyes que desestimulan la inversión, que lo que hacen es perseguir la inversión. Y necesitas inversionistas que vengan al país a resolverte el problema eléctrico. Porque si no resuelves el problema eléctrico no resuelves ningún problema. Hay países que se desarrollan sin petróleo, sin agro, sin tierras. Pero los países no se pueden desarrollar sin electricidad y sin gas. Sin esas dos cosas es imposible. Por lo tanto, tenemos ir a resolver problema eléctrico como la principal cosa, porque si no lo que vamos a seguir es en muerte lenta. Esa industria eléctrica requiere de unos 10 mil millones de dólares, y para que vengan 10 mil millones de dólares tienen que venir los capitales más importantes del mundo. Aquí no te van a venir tres cachilapos que consigas por allí, que son aventureros.

Las más de 130 leyes deben ser modificadas, o eliminadas, sentencia Celis. “Por ejemplo, la ley de costos y precios justos”.

Los giros a medias son una pérdida de tiempo, advierte, y pone el ejemplo del aumento del encaje legal. “Si no va atado a un cambio de políticas económicas” no servirá para motivar la inversión.

“¿Sabes cuál es el primer cambio? Que se diga que la propiedad privada es sagrada”.

-Se ha dicho y está en la Constitución.

-Que lo digan todos los que lo tienen que decir, porque ese es el primer cambio.

-¿Quién lo debe decir, para que sea creíble?

-Desde el presidente de la República hasta el funcionario más bajo de este gobierno. Tiene que ser un cambio de concepción para que la gente pueda sentir que sus capitales los van a respetar. Ninguno de nosotros va a venir a invertir sabiendo que lo pueden expropiar. ¿Quién viene a invertir en esas condiciones? Capitales golondrina, capitales de riesgo que esperan sacar utilidad en un mes. Para la industria eléctrica, ¿qué necesitas? Capitales importantes que vengan a invertir en el país a largo plazo. Nadie saca las inversiones del sector eléctrico en un año.

Muros ideológicos

También reitera que no hay industria que pueda trabajar con el esquema 7X7. “Eso no existe en el sector industrial”, ratifica.

Conindustria se ha reunido con funcionarios del ejecutivo. “No es que todos los funcionarios del gobierno son malos. Allí hay funcionarios buenos, hay gente joven. No voy a decir quiénes son, porque los rayo”, pero han visto el mundo y cómo se desarrolla. “Pero se topan con las ideologías, con muros ideológicos que hay dentro del gobierno que no permiten avanzar”. Hay factores adentro “que quieren hacer cambios, modernizar la economía”.

Invita a consultar La ruta de la industrialización, un programa de Conindustria que ofrece soluciones “para los primeros tres meses, al año y hasta la solución a 10 años” para enrumbarse “a un país moderno, un país lleno de empresas”.

La gente se marcha “porque no hay oportunidades”, expresa, “y las oportunidades ya no están en el sector público porque el sector público está totalmente devastado. La oportunidad está en el sector privado”.

Igualdad de condiciones

La exoneración para las importaciones “nos tiene muy desilusionados, porque estuvimos trabajando casi tres meses”. Aclara que los industriales “no es que no queremos importaciones; no tenemos problema, ni les tenemos miedo a las importaciones. ¿Cómo le vamos a tener miedo a algo, si tenemos 20 años llevando palos con las diferentes leyes que nos han puesto, 150 inspecciones al año de los organismos que se han creado?”.

Pero sí reclaman “competir en igualdad de condiciones”.

-¿Qué significa eso?

-Acaban de aprobar otra vez la Gaceta donde le dan libertad a esta economía Nutella, la economía de importar todo sin ningún tipo de controles. No pagan IVA. Esos productos vienen sin pagar IVA y nosotros tenemos que pagar IVA. Nosotros cumplimos con todas nuestras obligaciones. Estos productos, en su mayoría, no tienen siquiera que traer certificado sanitario. A nosotros eso nos cuesta dinero y tiempo. Nosotros no tenemos gasolina, no tenemos electricidad para competir con todo el mundo.

-¿Qué plantean?

-Que se apliquen los aranceles que están puestos en la OMC. No son aranceles fuera de lo común. Son los aranceles que están establecidos por la OMS. Con eso nosotros competimos.

Los cerca de 300 mil empleos del sector industrial “los estás pasando a alimentar a colaboradores en China, en Turquía, y a trabajadores de otros países”, lamentó. “Yo soy de la economía Nucita, soy el que cree en la economía Nucita. El señor de Nucita emplea venezolanos”. Si un producto está hecho en Venezuela “hay que ayudar”, como lo hacen otras naciones.

Los industriales “estamos trabajando a 20% de nuestra capacidad, tenemos capacidad ociosa” que se puede reactivar inmediatamente. “Nosotros somos muy ágiles y versátiles”.

-¿Cómo se recupera la demanda?

-La única forma de que se recupere la demanda es que se incremente el poder adquisitivo de la gente.

-¿Cómo se hace?

-Eso no se hace por decreto. Tienes que ir a un proceso de recuperación real del salario, y la única forma de que se recupere el salario es que haya oportunidades, que todos nos tengamos que pelear por los colaboradores.

Los caminos de las expropiaciones

Las expropiaciones no podían quedar fuera de la conversación. “Hay cerca de 802 industrias que están en manos del Estado, que consumían más de 8% del presupuesto nacional, cuando el Ministerio de Educación consumía el 6%”.

Algunas “están en manos del Estado; otras fueron expropiadas y les pagaron a sus dueños y tras fueron expoliadas, robadas”, detalla. Para cada una, en su criterio, hay una solución.

“Aquellas empresas que fueron expoliadas tienen que devolvérselas a sus dueños”, expone. Las expropiadas pueden “ir a un sistema de subastas, que invite a capitales extranjeros de forma transparente” como ocurrió en 1999 en el sector telecomunicaciones. Debe hacerse “no escondido, no para los panas”. Hace alusión a la ley antibloqueo: “Cuando una ley empieza a hablar de opacidad, ya no es ley; eso es otra cosa”. Lo que debe ocurrir es ir “a un proceso de privatización absolutamente abierto”. Las empresas del Estado pueden ir “a un proceso de licitación”.

El Estado, según Celis, debe dedicarse “a lo que tiene que dedicarse”; es decir, a la salud, a la educación y a la seguridad. “Que no se dedique a tener fábricas de pañales”.