Históricamente los gobiernos de Estados Unidos han combatido a la OPEP, pero Trump aparece indirectamente asociado con este recorte. El coronavirus está cambiando el mundo

Los países productores de petróleo llegaron a un acuerdo de rebajar su producción con el recorte más grande del que se tenga registro: 10 millones de barriles de barriles (23%).

Al recorte se sumó más tarde México, con 100.000 barriles, luego de que el presidente Andrés Manuel López Obrador sostuvo una reunión con su homólogo de Estados Unidos, Donald Trump. Ambos le pusieron “la guinda” al recorte petrolero.

Estados Unidos también recortará 250.000 barriles, lo que hace que la disminución de la producción trasciende los límites de la OPEP y sus aliados y se vuelva una estrategia de todos los gobiernos que tienen petróleo en el subsuelo. Por ejemplo, el fracking en Estados Unidos es solo posible con mejores precios que los registrados hasta hoy.

La geopolítica del petróleo siempre ha mostrado un forcejeo entre los grandes productores y los altos consumidores. Tradicionalmente la Casa Blanca ha estado parada en la acera del frente de la OPEP, por ser Estados Unidos uno de los mayores consumidores de energía fósil del planeta.

La más reciente depresión de los precios del crudo se produjo con el desacuerdo presentado entre Rusia y sus amigos de la OPEP. A principios de marzo Alexander Novak, ministro de Energía ruso, dijo que “desde el 1 de abril nadie tiene la obligación de recortar la producción”.

Esto rompió una especie de luna de miel entre Rusia y la OPEP que se remontaba a 2016.

La respuesta de Arabia Saudita fue “abrir el grifo”. Se presentó una guerra de precios que enterró el crudo y puso en jaque a muchos productores que estaban trabajando por debajo de sus costos.

En el caso venezolano el precio promedio llegó a 13 dólares, por debajo de su punto de equilibrio que -según el economista petrolero Rafael Quiroz- es de 18 dólares.

“La reacción de Arabia Saudita fue muy emocional”, sentenció Quiroz. En su análisis destaca que la OPEP históricamente ha privilegiado la política de defensa de precios sobre la de volumen producción.

Las tensiones se mantuvieron entre la OPEP y su nueva mejor amiga: Rusia. Esto hizo que los precios se mantuvieran deprimidos durante marzo.

Trump y Putin se sentaron a conversar el 30 de marzo; lo hicieron vía telefónica, porque el coronavirus impide cualquier cara a cara.

Trascendió que hablaron sobre Venezuela y los acuerdos nucleares que involucran a Irán y Corea del Norte.

Casualmente Maduro soltó en esos días que había nuevas negociaciones entre la OPEP y Rusia, justo cuando el nuevo embajador ruso en Venezuela presentó sus credenciales.

Desde el otro lado

Arabia Saudita es uno de los principales proveedores de crudo de los Estados Unidos y la realeza saudí está alineada con las políticas desarrolladas por la Casa Blanca. La casa real ha sido respaldada militarmente y es una de las cartas de la geopolítica estadounidense.

El 2 de abril Trump soltó esta perla: “Hablé con mi amigo MBS (el príncipe) de Arabia Saudita, que habló con el presidente Putin y espero y confío en que recortarán la producción en aproximadamente 10 millones de barriles, quizá una cifra sustancialmente mayor; si sucede, será genial para la industria de petróleo y gas”.

Esto hizo subir los precios del crudo que volvieron a caer al cancelarse la reunión de la OPEP que estaba programada para el lunes pasado.

Llegó el día jueves y no por ser santo para los católicos fue menos tórrido en la OPEP, que llevó adelante una maratónica reunión de la cual se levantó México sin la intención de recortar 400.000 barriles de su producción.

El acuerdo estaba condicionado por la decisión de México. Este país, luego de la reunión con Estados Unidos, accede a recortar 100.000 barriles e informa que Trump recortará 250.000 barriles; así, casi llegaron al volumen que fuera exigido a los aztecas este miércoles 9 de abruk.

El llamado Grupo de los 20 (donde están representados México y Estados Unidos), hoy está presidido por Arabia Saudita, evalúa el recorte petrolero.

El acuerdo petrolero es exactamente igual a lo señalado por Trump el 2 de abril luego de conversar con los saudíes.

Trump se reunión con Putin justo antes de este diálogo con el príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman.

Esto parece contestar la pregunta: ¿Cuanto pesó la mano Trump en el recorte petrolero global?

Ahora nace una nueva pregunta: ¿Funcionará?

Algunos expertos indican que llega tarde porque la demanda mundial, según algunos cálculos, cayó 20 millones de barriles.

Este juego acaba de comenzar.