El panorama de las relaciones comerciales entre Estados Unidos y Venezuela experimenta un giro determinante en materia económica. El director ejecutivo del Consejo Nacional de Dominio Energético estadounidense, Jarrod Agen, calificó de «rápido y significativo» el avance en los nexos bilaterales, atribuyendo este impulso directamente a la política de la administración del presidente Donald Trump.
Las declaraciones del funcionario se emitieron tras una visita estratégica a la capital venezolana, donde representantes de los sectores minero, energético y de transporte aéreo evaluaron el reinicio de las operaciones conjuntas.
«El presidente Trump es un hombre de acción, quiere ver progreso y eso es lo que estamos viendo», aseveró Agen al cierre de su gira.
El foco principal de la nueva etapa se asienta en el sector energético. Agen reveló que tres compañías independientes de petróleo y gas —identificadas como nuevos actores en el mercado local— han formalizado acuerdos con Venezuela para retomar la producción y exploración.
Este movimiento busca recuperar la presencia de capital estadounidense en el subsuelo venezolano, aprovechando la infraestructura existente y la necesidad de estabilizar el suministro energético regional. Según el funcionario, el dinamismo de estos convenios refleja una «asociación celebrada» que busca resultados tangibles en el corto plazo.
Más allá de los hidrocarburos, destacó otros hitos que complementan la reactivación económica:
La vuelta de los vuelos comerciales directos entre Miami y Caracas, con frecuencias diarias de ida y vuelta, representa un cambio sin precedentes en la conectividad logística.
Se concretó un acuerdo que el Ejecutivo estadounidense tildó de «histórico» para el desarrollo de proyectos de oro y carbón, siendo el primer pacto de esta naturaleza en la historia reciente de ambos países.





