El objetivo de la atleta está claro y se ha podido adaptar de buena forma dentro del grupo de futbolistas nacionales

El nombre que más llamó la atención del público cuando salió la convocatoria del primer módulo internacional de la selección nacional femenina absoluta, en Italia, fue el de Sonia O’Neill. La mediocampista nació en Canadá, su padre es irlandés y su madre en venezolana. Ella milita en el Fleury 91 (primera división de Francia) y el primer mensaje que le mandó sus padres en la concentración fue: “Este equipo (la Vinotinto) me hace amar el fútbol otra vez”.

La volante llegaba a su primera concentración con el combinado patrio con el aval de haberse formado en una universidad de Estados Unidos, marcar esta temporada en la Champions femenina y un considerable recorrido en Europa: Noruega (Husqvarna), Italia (Roma y Bari), Croacia (Split) y Francia (Fleury). “El módulo superó mis expectativas, no pudo haber sido mejor”, comentó O’Neill.

Uno de los aspectos que más impresionó a la mediocampista fue el respeto y buena relación entre la entrenadora (Pamela Conti), el cuerpo técnico y las jugadoras. Asimismo afirmó que disfrutó mucho las sesiones de trabajo. “Dejé este módulo motivada para mejorar en mi fútbol y mi castellano [risas]”, reveló la futbolista, que se integró de muy buena forma con el grupo.

¿Qué le pidió Pamela Conti en lo futbolístico? “Me puso a jugar de ‘5’ u ‘8’ en el mediocampo. La profesora espera que mantenga la posesión y asegure estar conectada con el equipo, en especial, cuando defendamos”, explicó. También describió a Conti como una “entrenadora increíble” y que a lo largo del módulo trabajaron mucho la concentración e hicieron mucho énfasis en la táctica.

“Queremos hacer historia y competir en la Copa del Mundo de 2023, con nuestro talento y buen trabajo, no tengo dudas que lo podamos lograr”.

El camino de Sonia O’Neill a la Vinotinto

La futbolista de 25 años nació en Toronto, pero reveló que su madre la puso en contacto con sus raíces venezolanos desde pequeña. Como la gran mayoría de futbolistas creció jugando con niños. A sus 17 años obtuvo una beca para jugar en Estados Unidos y de ahí di el salto a Europa. “Salir de casa cuando era joven me ayudó a madurar y a convertirme en profesional rápidamente”, analizó.

En su club están contentos por su convocatoria y se une en al grupo de compañeras internacionales con sus selecciones, ya que comparte con futbolistas que representan a: Dinamarca, Francia y Camerún.

Con información de Prensa Femenina FVF