Uno de los personajes más esperados en la escena culé, finalmente tomó el mando y espera revertir la mala racha de la institución

Dentro de una incierta temporada 2020-2021 del FC Barcelona, entre la posible partida de Messi, el bajo nivel de Antoine Griezmann, eliminación de Champions, escandalosa goleada ante el Bayern Múnich y una pésima administración de Bartomeu, la llegada de Laporta se convirtió en una luz al final del túnel.

Desde su llegada el 7 de marzo, las expectativas son altísimas y la fanaticada espera que se encuentre a la altura de las circunstancias, como ya lo estuvo en su administración anterior en donde tampoco la tuvo fácil.

Nuevamente con un panorama nada sencillo, Laporta se convirtió por segunda ocasión en presidente de la entidad culé. El denominado alguna vez como el “Kennedy Barcelonista” asume su carga con un equipo con un montón de deudas y golpeado por las malas decisiones de la pasada administración.

Pero Laporta para el Barcelona significa algo más que un simple presidente, es un directivo acostumbrado a jugar bajo presión y a sacar cartas sorpresas bajo la manga. 

El fue quien trajo a un inexperto Frank Rikjard al banquillo con el que logró la Segunda Champions de la historia del Barça, fichó a Ronaldinho, el futbolista que devolvió la alegría a la fanaticada y cuando todo pintaba mal, confió en un tal Pep Guardiola que transformó al Barça en el mejor equipo de la historia con un sextete. 

En su primer mandato supo escuchar consejos nada más y nada menos que de Johan Cruyff. Obtuvo cuatro ligas, incluyendo la primera que rompía una sequía de seis temporadas. 

También ganó una Copa del Rey, tres Supercopas de España, dos Champions, una Supercopa de Europa y un Mundial de clubes. Tomando en cuenta las disciplinas del fútbol, baloncesto, hockey y balonmano, el Barça obtuvo bajo el mandato de Laporta, la nada despreciable cifra de 59 títulos. 

Apenas fue nombrado nuevamente presidente, Laporta conversó con Messi, se hizo presente con el equipo en juego ante el PSG, y a pesar de la eliminación culé, se vio al equipo con otro ánimo. 

Es necesaria una renovación con o sin Messi, esa es la gran tarea de Laporta, quien efectivamente quiere retener a Messi e iniciar un proceso de cambio con guantes de seda, tomando en cuenta que hay jugadores que ya lo han dado todo pero no pueden salir por la puerta de atrás como pasó con Luis Suárez. 

En la actualidad, se espera que exploten talentos como Pedri, Ansu Fati, De Jong, Araujo, Mingueza, entre otros, y lo más importante, asegurar su permanencia. 
Retener a Messi es fundamental, pero en caso de no poder, se debe tener un plan B, ya que se está hablando del mejor jugador en la historia del club, cuyo estado de ánimo pudo cambiar con el cambio de directiva. 

En estos momentos, Laporta significa para el Barça seguridad y esperanza de que pase lo que pase, el equipo culé pueda tener una planificación, claro está, resolviendo todos los problemas que dejó la junta anterior y recordando su primer lema electorial: “El Barça primero”.