La Fiscalía de Milán desmantelaron una sofisticada organización criminal dedicada a organizar fiestas exclusivas, encuentros sexuales y el suministro de sustancias psicoactivas para futbolistas de élite, principalmente de la Serie A. La operación, dirigida por la fiscal adjunta Bruna Albertini y ejecutada por la Guardia di Finanza, culminó con el arresto domiciliario de cuatro personas implicadas en la gestión de esta red de servicios de lujo.
Según los informes judiciales y reportes de medios internacionales como el diario Marca, los cabecillas de la organización han sido identificados como Emanuele Buttini y su pareja, Deborah Ronchi. El grupo operaba bajo la fachada de una agencia de servicios de conserjería de alto nivel denominada «Made_luxury_concierge».


A través de su cuenta de Instagram, la organización captaba a sus clientes, entre los que figuraban estrellas del Inter de Milán, el AC Milan y otros clubes que visitaban la ciudad lombarda. El esquema de servicios incluía:
- Cenas de lujo: Eventos en restaurantes de prestigio con espectáculos privados.
- Veladas en discotecas: Acceso a zonas exclusivas con cuentas de gastos astronómicas.
- Fiestas privadas: Encuentros en hoteles de cinco estrellas o residencias gestionadas por la red, donde participaban entre 70 y 80 mujeres.
- Discreción absoluta: La logística estaba diseñada para garantizar el anonimato de los deportistas y evitar que fueran reconocidos por la prensa o el público.
Uso de sustancias no detectables
Un elemento clave de la investigación es el uso sistemático de protóxido de nitrógeno, conocido popularmente como «gas de la risa». Esta sustancia, utilizada habitualmente como anestésico, genera efectos de euforia inmediata. La relevancia de su uso en este contexto radica en que, hasta el momento, no es fácilmente detectable en los controles antidopaje rutinarios a los que se someten los atletas profesionales.
Las autoridades han confirmado que el negocio mantuvo su actividad de forma ininterrumpida, incluso durante las restricciones impuestas por la pandemia de COVID-19, operando al margen de las normativas sanitarias vigentes en aquel momento.
Como resultado de las pesquisas, la Guardia di Finanza ha procedido al embargo de más de 1.2 millones de euros. Los cargos que enfrentan los detenidos incluyen: Explotación de personas, blanqueo de capitales y tráfico de sustancias.
A pesar de la magnitud del caso, que involucra a aproximadamente 50 futbolistas, las autoridades italianas han decidido mantener bajo estricta confidencialidad la identidad de los jugadores implicados, quienes por ahora no enfrentan cargos penales directos en el marco de esta operación contra la estructura de la organización.






