El joven talento italiano, constantemente asociado al eterno capitano de la Roma, parece de verdad cubrir ese rol… al menos en cuanto a su iconografía.

Se sabía que Totti hubiese dejado un vacío insalvable, se había hablado de esto antes de que dejase de jugar, y nos preguntábamos: la Roma tendrá algún otro jugador como el? Habrá alguien que será digno de vestir nuevamente la 10 giallorossa?

Desde hace un tiempo los hinchas de la Roma (naturalmente bromeando, porque sería un pensamiento imposible de hacer racionalmente), empezaron a preguntarse si ese vacío podía ser colmado por Zaniolo. O mejor: si la horma no Totti no fuese a en forma de Zaniolo.

Un idea que aterra, pero que al mismo tiempo toma fuerza del hecho que cada generación de romanistas tuvo su propio representante ideal, generando una idea de herencia, como si esa de los jugadores romanos y romanistas fuese una estirpe. La cosa más extraña es que todos están consciente que Zaniolo no es Totti, futbolísitcamente hablando, pero además, tampoco es romano.

A pesar de eso, el destino le esta mandando señales imposibles de ignorar, tanto para comenzar: la pasada semana, en el 9-1 de Italia ante Armenia,
Nicolò Zaniolo anotó su primer gol con la franela azzurra, increíblemente parecido al primer gol de Totti, con la selección. Ambos anotaron con sutil toque entre las piernas del portero saliendo, cambia sólo la posición en el campo: Totti estaba (bastante) fuera del área, Zaniolo al límite de la chica.

En la memoria colectiva, el Totti de finales de su carrera jugaba a uno, máximo dos toques, se sobrepuso a aquel de veinte años con una energía y una fuerza física superior respecto a los jugadores que lo rodeaban, sobre todo respecto a los enganches de esa época, casi todos más livianos que él. Zaniolo no tiene la superioridad técnica de Totti y cada comparación futbolística entre los dos, es complicada de sustentar, pero algo en su carrera pesada y poderosa recuerda el primer primerísimo Totti.

Incluso, en la forma de festejar de Zaniolo, hay algo de Totti. Como es posible ver en la imagen aquí debajo. Curiosa la manera idéntica de alargar los brazos corriendo, con el cabello largo plegado hacía atrás por la resistencia del aire.

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Con una expresión similar, con la boca abierta y la mandíbula hacía afuera y la nariz arrugada.

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Este procedimiento de búsqueda de similitudes comenzó hace pocas semanas, cuando Fabio Capello (ex entrenador de la Roma) se atrevió a decir en televisión que Nicolò no había tomado el “camino correcto”. Lo hizo de manera indirecta, aconsejando, a Sebastiano Esposito, estrellita del Inter, de no tomar “ese camino”. Capello, sin embargo, buscó explicar que hacía referencia al retraso de Zaniolo (junto con Moise Kean) y el castigo de Di Biagio, alejándolos por un partido con la Sub21 y seguidamente, Roberto Mancini, no convocándolo con la selección mayor.

Exactamente después de esa “salida”, algo se despertó dentro de Zaniolo. Anotó de manera seguida contra el Borussia Mönchengladbach, el Milan, el Udinese, el Napoli.

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En esos cuatro partidos, Zaniolo festejó levantando el dedo al cielom y besando el escudo de la Roma, en una pose increiblemente similar a la de Totti (con la diferencia del pulgar en la boca, dedicando los goles a sus hijos)

Siempre en esta temporada, Zaniolo fue inmortalizado con el puño derecho cerrado y la mirada hacía la tribuna, desde un angulo increíblemente similar a de una foto de Francesco Totti.

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Pareciera que Zaniolo hubiese estudiado la iconografía tottiana y la esté reproduciendo, comunicándose subliminalmente con los hinchas de la Romana, hablándoles a su subconsciente.