El manuscrito de su travesía llegó a manos de Oscar Hernández Bernalette, diplomático de carrera. El periodista Sergio Dahbar lo publicó bajo su sello editorial
Una mujer llamada Mariuska Rivas puso un manuscrito en las manos de Oscar Hernández Bernalette. Diplomático de carrera, Hernández Bernalette se cruzó con Rivas –como él mismo lo cuenta- “por una coincidencia de la burocracia” en Brasil. Ella le entregó un diario de viaje de quien fuera su pareja, el dirigente político Teodoro Petkoff, en el cual Petkoff recoge un episodio de su vida muy poco conocido y ocurrido en 1980. Ese escrito se convirtió en un libro, Cuando Petkoff navegó el Atlántico, publicado por Editorial Dahbar (del reconocido periodista Sergio Dahbar) y bautizado este mes en Caracas.

El fundador del Movimiento Al Socialismo (MAS), hombre muy admirado y querido por Hernández Bernalette, participó en una verdadera aventura: cruzar el océano Atlántico en un velero de 36 pies. No era una historia ajena al diplomático. “El mismo Teodoro ya me había contado de su travesía por el Atlántico en un velero, durante una visita a República Dominicana mientras yo ejercía como Primer Secretario de nuestra embajada y él era para aquel entonces diputado del MAS que visitaba ese país por primera vez”, escribe Hernández Bernalette en el libro.
Teodoro Petkoff, su hermano Luben y otras cuatro personas se lanzaron a los brazos del Atlántico hace casi 40 años. “Cruzar el Atlántico no es cualquier empresa. Es muy complejo, sobre todo cuando se hace un barquito, en un espacio sumamente limitado”, lo que implica evaluar “la posibilidad de convivir con otras personas en un espacio más pequeño”, refiere el autor en entrevista con Contrapunto.

Oscar Hernández Bernalette es navegante, y como navegante afirma que “salir a la mar no es cualquier cosa”. Con su padre –y así lo cuenta en el libro- recorrió las costas venezolanas. Pero no es un hombre de barcos a motor. Su pasión son las velas, y eso queda claro en el relato.
Porque Cuando Petkoff navegó el Atlántico es un texto en el que se escuchan varias voces: la de Francisco Suniaga, en el prólogo. La de Oscar Hernández Bernalette, con su historia personal como navegante tejida con la de la travesía de Petkoff. Y la del propio Petkoff, en primera persona.