Aunque su estreno musical fue con el maestro Aquiles Báez, han estado inmersas en la música gracias a su mamá, María Fernanda Montero

Son morochas, y mucho más que eso: son “Hel’manas”, dos jóvenes que comparten habitación, casa, vida y propósito artístico. Constanza y Fernanda Cegarra forman el dúo “Hel’manas”, que usa sus voces para jugar y para experimentar y que este domingo 31 de octubre, a las 11:30 a.m., se presenta en el Centro Cultural BOD como parte del ciclo Cantora.

“Somos un dúo musical de morochas que nació del juego, de la experimentación del canto en mi casa con nuestros papás”, explica Fernanda. “Mi mamá, María Fernanda Montero, es pedagoga musical. Su escuela se llama Los colores de la música y nosotras fuimos su primer experimento”.

Constanza recuerda de su mamá que les cantaba mucho; que les ponía “Juana, la iguana” y las Payasitas ni fu ni fa. “A medida que fuimos creciendo mi mamá nos metió en la música. Tenemos un piano en la casa”. El instrumento de María Fernanda es el violín, pero también pasó por el piano. Las morochas lo ven como un proceso de inmersión. “A pesar de que mi mamá no se considera cantante el canto siempre estuvo presente. Si vemos los videos de nosotras chiquitas mi mamá cada dos minutos decía ‘vamos a cantar'”, refiere Fernanda.

El viaje musical las llevó a la escuela de música. En el caso de Constanza, a más de 10 años con el piano. En el de Fernanda, a unos años de violín hasta que descubrió que ese no era su camino. “Cuando uno quiere ser instrumentista es un camino de disciplina, un camino de entrega si quieres destacar, y no tengo esa aspiración”.

“Hel’manas” se llama así porque así se llaman ellas. “Si Constanza está muy lejos yo le digo ‘hel’mana, ven para acá’. O en la casa, o jugando, o para echarnos broma. Es el espíritu que queremos mantener de cotidianidad, de intimidad, de juego”, comenta Fernanda. “Nosotras queremos seguir cantando, queremos seguir experimentando y compartiendo con un público”.

A Fernanda le encanta la artista estadounidense Barbra Streisand. “Ella llegó a mí porque soy muy fan de las películas de los 70. La conoció por Robert Redford en The way we were, la película, y allí empezó mi historia de amor con ella”.

-¿Es la artista que emularía?

-Sí. La emularía- responde Fernanda.

-Quiere ser como ella cuando sea grande- agrega Constanza.

-¿Y tú?

-Es complicado, porque tengo una influencia de Amy Winehouse, pero no quiere terminar como ella- replica Constanza.

Las dos hermanas tienen gustos distintos, pero es hermoso verlas tan felices en sus diferencias musicales y tan unidas en su proyecto. Proyecto que, por cierto, nació de manera accidental. “Mi mamá siempre fue nuestra mánager número uno, y en un evento de Ciudad Laboratorio, llamado Ilumina Caracas, el maestro Aquiles Báez se iba a presentar. Era un evento de calle, todas las avenidas iban a tener actividad. Nos encontramos con Aquiles, y mi mamá le dijo: ‘Aquiles, estas niñas cantan’. Y nosotras ‘mamáaaaaaaaaaa’. Aquiles le dijo ‘nos vemos en el concierto’, y ya. Pensamos que pasaría nada. Pero en la noche Aquiles dice que tiene unas amigas, Constanza y Fernanda. Nos paramos, caminamos entre la gente, él nos preguntó qué íbamos a cantar. Yo dije ‘la tonada, en mi menor’. Recuerdo eso y me da una pena decirle el tono a Aquiles, porque él es una eminencia en la música, y nos lanzamos”, rememoran.

-¿Cómo les fue?

-Bien, porque nos aplaudieron mucho. Eso fue en 2019- apuntan casi al unísono.