La directiva de la institución mostró los nuevos espacios que se convierten en “un lugar donde nadie puede molestar”. Esta es la idea que planteó el director de la organización, Ricardo Ramírez: “Un sitio donde pueden venir a tomar aire”

Paredes blancas con bibliotecas organizadas con autores de todas partes del mundo. Más de 5.000 ejemplares de todos los colores y tamaños, recostados entre hoja y hoja. Sillas de color verde con espaldares reconfortantes; junto a un silencio lejos de la caravana de carros que cruza la Avenida Francisco de Miranda, en Caracas.

En el segundo piso de la emblemática Torre Mene Grande está la nueva sede de La Poetaca, un espacio cultural donde se estudia y los jóvenes poetas o quienes simplemente quieren detenerse para respirar el aire limpio y puro cuentan con un refugio como si fuera su propia casa, su hogar, su reducto.

Tres salas, un comedor y una habitación donde conversaban los poetas Alfredo Chacón, Santos López y Yolanda Pantin acerca de versos y vivencias que compartieron. “¿No sabes quién canta hermoso? Pues, Eduardo Sánchez Rugeles, es una rocola”, comentaba la poeta Pantin a los presentes. 

Un lugar donde nadie puede molestar, esa es la idea que planteó el director de la organización, Ricardo Ramírez. “Un sitio donde pueden venir a tomar aire, a olvidarse de los problemas del exterior”, dijo en la rueda de prensa. 

Ramírez afirmó que más un proyecto, está nueva sede es una necesidad para quienes quieran un desahogo, pues se inaugura justo cuando ocurre el cierre de la Librería Lugar Común, y la disminución de eventos culturales o espacios para el arte en Venezuela. 

Entre los escritores presentes, el maestro Alfredo Chacón explicó a Contrapunto que este tipo de rincones para la poesía son necesarios en la situación que atraviesa el país, más para los jóvenes poetas quienes “viven en un entorno que los empapa de mucho para contar en textos”,  dijo. 

Hace un año que la biblioteca de poesía se creo en Caracas, Las Mercedes era su hogar, pero luego, a los miembros de la organización pueden tener una nueva casa. oportunidad a la que “dijimos que si”, aseveró Ricardo Ramírez. 

Los libros apostados en las paredes no pueden traspasar las puertas de la nueva casa, sin embargo se prevé un proceso de registro para quienes deseen llevarse los tomos a donde quieran para compartir lo que está escrito en esas paginas coloridas. 

La impresión de un revista que difunda la poesía y sirva de espacio de para el encuentro de los amantes de este género literario es otra de las propuestas que se derivan de la inauguración de esta nueva sede del arte y las letras.