Este domingo se conmemora el día mundial de la retinosis pigmentaria. Pierangela Marinucci rompe las cadenas y presenta su libro “Indetenible”

Nadie está preparado para que le informen sobre una enfermedad que posiblemente le pondrá una venda en los ojos. Pero con los años Pierangela Marinucci interpretó al revés el diagnóstico de retinosis pigmentaria. Para ella, se convirtió en el camino para un encuentro interior y de ayuda a los demás. Este domingo 26 de septiembre, cuando se conmemora el día mundial de la retinosis pigmentaria, la historia de Marinucci es otro ejemplo de lucha y superación.

Bella, simpática y vestida con una minifalda, Marinucci se identifica como coach de vida transformacional y presenta su libro, “Indetenible”. Fue miss en 1992 (del grupo de “las bellas del 92), y ese entrenamiento la ayudó a convertirse en la mujer que es hoy. La genética también contribuyó a transformarla en un ejemplo de vida. Porque la retinosis pigmentaria es un conjunto de enfermedades degenerativas de la retina que conducen a un mismo camino: pérdida de la visión. Afecta a una de cada 3.700 personas, aproximadamente; entre ellas se encuentra Pierangela. Cualquiera maldeciría o se preguntaría ¿por qué a mí?

Le diagnosticaron la enfermedad a los 17 años. Hoy día tiene baja visión: 2,5 en el ojo derecho y 5 en el ojo izquierdo. “Es un golpe al ego”, afirmó ante los medios de comunicación que acompañaron el lanzamiento de “Indetenible”, editado por Panhouse.

Tal como lo relató, tenía sus sueños programados: ser abogada, estar en el miss Venezuela. Ver borroso la empujó a los chequeos, y el medico en un segundo despachó las ilusiones al asegurarle que perdería la visión. “Es como morir en vida”, dice. “Es morir para nacer de nuevo”.

Por supuesto, salió llorando del consultorio, hasta que dijo “no me voy a quedarr ciega”. Hoy piensa que “el ciego es él (el médico), que no vio las posibilidades”.

“Para la ciencia debía quedarme ciega poco tiempo después del diagnóstico”, indica. No fue así. Los médicos piensan que su proceso es extraño, porque la enfermedad no avanza a la velocidad esperada, y quienes le aseguraron que necesitaría un bastón se equivocaron. Ha pasado lapsos de mejoría y de deterioro, asociados a su estado de ánimo.

En la portada de “Indetenible” aparece con una cadena ante sus ojos. “Es el velo del ego, el que no nos permite ver”, sostiene. Esa imagen es la esencia del libro, reflexiona, porque no se ve con los ojos físicos sino con la visión del alma.

“A veces no entiendo cómo hago lo que hago”, admite, y aclara que, para ella, las discapacidades físicas no existen. “Estoy capacitada de manera diferente”, confirma. No obstante, sabe lo que es la sobreprotección familiar: Te ven como una carga para toda la vida. “Pero yo no lo permití”, expone. Aunque debe leer palabra por palabra, decidió romper con la adicción de ser víctima y de culpar a los demás.

“Hay que trabajar todos los días por nuestros sueños”, recomienda, igual de bella, igual de clara.