La cuarentena no ha detenido sus andanzas. Por el contrario, lo ha puesto a moverse al ritmo de los videos de artistas que también se reinventaron por el coronavirus. Volver a bailar en Venezuela “es mi sueño”

Bailar es felicidad para Humberto Gómez. Cuando habla sobre el baile parece que de sus ojos salieran rayitos de plenitud; eso se ve a pesar de la distancia que imponen el coronavirus y la geografía. “Ser bailarín para mí es ser feliz; cuando bailo se me olvida todo, los problemas en el mundo… Bailar es felicidad!”, escribe por guasap.

Aunque parezca mentira, Humberto no le ha dado descanso a su cuerpo en cuarentena. Esa parte la cuenta en entrevista por Zoom con contrapunto.com. De un ferviente bailarín no podía esperarse menos, a pesar de que, precisamente por eso, sabe que no toda la vida podrá depender de la danza.

Historia urbana

Pertenece al cuerpo de baile de Wisin y Yandel, pero los conciertos -y por ende, las coreografías- están suspendidos. “Los conciertos masivos pudieran comenzar en 2021”, es lo que le han asomado los responsables de los artistas.

Es un bailarín urbano, que tiene el hip hop como base aun cuando también probó el jazz para mejorar la línea. Es el jazz “lo que más me cuesta”, dice. En Venezuela “para los bailarines la única manera de sobrevivir era lo urbano”, el reguetón.

De Franco y Oscarcito saltó al cuerpo de baile de la serie “Somos tú y yo”, y después, con Víctor Drija, con Oscarcito como solista. “Mi recta final en Venezuela fue con Chino y Nacho”, comenta. Después, el viaje a Estados Unidos, hace tres años. “No me puedo quejar”, asevera. “Ha sido una maravilla”.

Para mantener el cuerpo a tono Humberto acude al gimnasio y entrena dos o tres veces por semana. “Es muy importante la imagen. Puedes llegar a un video y que te digan que el concepto es bailar nada más, pero de repente preguntan quién se puede quitar la camisa porque quieren que bailes sin camisa. Tienes que estar bien, tienes que estar delgado”.

Plan A y plan B

EL COVID-19 “tomó al mundo entero por sorpresa; nadie se esperaba que esta pandemia nos iba a atacar de esa manera, tanto en lo personal como en lo familiar, económicamente”, refiere. Primero se planteó aguantar “con los ahorritos”, hasta que se sentó con su hermano a pensar un plan B. “Lo que reinventé como plan B es todo lo contrario de lo que he hecho en mi vida”, cuenta, sonreído.

Su hermano y él tomaron la decisión de abrir una compañía de mudanzas. “En Miami hay alrededor de 10 mil mudanzas diarias”, refiere. “Gracias a Dios nos está yendo relativamente bien”.

Pero el coronavirus le trajo nuevas oportunidades de trabajo, porque los artistas se están moviendo en redes sociales. “Se están grabando videos” a pesar de la pandemia, pero con medidas muy estrictas: Toma de temperatura, pruebas de diagnóstico, uso del tapabocas todo el día durante la grabación “y solo te la quitas cuando vas a hacer una escena o vas a hacer baile”.

Cuenta que, desde hace tres semanas, “ha sido una locura con las grabaciones de los videos”. Humberto baila, también crea coreografías. “En tres semanas he hecho seis videos, tanto como coreógrafo como coreógrafo y bailarín”.

Alumno y maestro

También ha ofrecido clases on line, y las ha recibido. “Es la única vía para los bailarines”, comenta. “Ir a tomar una clase es un poco delicado… Yo, personalmente, no puedo bailar con una máscara puesta, por la respiración… Es una locura! Por eso trato de mantenerme entrenando en mi casa”.

-Qué importante lo que cuenta de que sigue recibiendo clases.

-Siempre. Nunca dejamos de aprender. Los bailarines nunca dejamos de aprender. Ese que te diga “yo no tomo más clases porque ya yo sé”… no. Siempre el baile se está innovando. Hay nuevos estilos, hay nuevos pasos. Busco la manera de ver clases con profesores que no conozco. No me importa si tiene una trayectoria increíble o no, si tiene un currículum mejor que el otro. Siempre voy a aprender de alguien diferente. Siempre me mantengo entrenando.

Espera bailar mucho tiempo más, lo que dependerá de la edad y de las circunstancias. “Todavía me queda”, asegura.

-¿Quisiera volver a bailar en Venezuela?

-Ese es mi sueño.

-¿Solo? Wisin y Yandel es difícil que vengan.

-Creo que sería el mejor concierto de mi vida ir a Venezuela y mostrarles a muchos bailarines que están comenzando que no es imposible llegar a bailar con un artistas de esta talla. Yo estaba en Venezuela y lo veía muy lejano. Llegué a Estados Unidos, iba a tomar clases y hablaba con boricuas, con cubanos, les preguntaba qué tal era bailar con artistas así, y lo logré. Fue mágico. Sueño poder ir con Wisin y Yandel a Venezuela.

Lo reitera: “Estoy sumamente feliz con lo que he logrado. Si el día de mañana digo ‘no voy a bailar más’ puedo decir que fui feliz con lo que hice y que logré las metas”.

-En los próximo dos o tres años, ¿qué quisiera lograr?

-Mi meta es hacer un concierto en Venezuela. Es algo que sueño. Sueño con ir a Venezuela a hacer un concierto. Que me manden una pauta, un concierto el 25 de noviembre en Venezuela y creo que ese día lloro.

-¿Qué hace único al público venezolano?

-La energía que te transmite el público venezolano, cómo cantan las canciones de los artistas, eso lo he vivido. Hasta los mismos artistas, cuando les digo “yo soy venezolano”, todos extrañan al público de Venezuela. Te dicen: “Broder, para nosotros ir a Venezuela era un privilegio”. Era una de las plazas más importantes e Latinoamérica. Llegó un momento en que si pegabas en Venezuela pegabas en Latinoamérica. Me decían: “Broder, el primer punto de nosotros era pegar en Venezuela para poder pegar en Latinoamérica”. Es una lástima que ya no se hagan tantos conciertos y festivales como los que teníamos antes. Pero esperemos que en un futuro vuelva a suceder.