“Como ciudadano prefiero la normalidad, y la anormalidad la prefiero como escritor”, sostuvo el autor nicaragüense

El escritor nicaragüense y Premio Cervantes 2017, Sergio Ramírez, afirmó que Centroamérica vive un “gran desajuste”, con “desequilibrios sociales y económicos” que dañan la calidad de vida de la gente.

“Es la realidad, vivimos un gran desajuste social en la región, y América Latina en general, que es el continente más injusto en el mundo”, afirmó el escritor en una entrevista con Efe en el marco de la Feria Internacional del Libro de Costa Rica.

Ramírez lamentó que a los grandes desequilibrios sociales y económicos haya que sumar “temas de explotación a recursos naturales”, en un conjunto que “empobrece la vida y nos quita calidad de vida”.

SJS02. SAN JOSÉ (COSTA RICA), 10/05/2019.- El primer escritor nicaragüense en recibir el premio Cervantes, Sergio Ramírez, habla en un acto en la Feria Internacional del Libro este viernes en San José (Costa Rica). Ramírez lamentó que la situación sociopolítica en su país no hiciera posible realizar el festival “Centroamérica Cuenta”. Costa Rica inauguró este viernes la Feria Internacional del Libro, que se extenderá hasta el 19 de mayo y que este año destaca a la literatura y a los escritores de la región centroamericana. EFE/Jeffrey Arguedas

El escritor se encuentra en Costa Rica en el marco de la Feria Internacional del Libro, que además acoge el Festival Centroamérica Cuenta, que por primera vez se lleva a cabo fuera de Nicaragua debido a la crisis sociopolítica que vive ese país y que obligó a su cancelación en 2018.

Ramírez, autor de más de cincuenta títulos, entre ellos “Margarita, está linda la mar”, “La marca del zorro” o “Adiós, muchachos”, fue vicepresidente desde 1985 a 1990 junto a Daniel Ortega, pero se desligó hace tiempo por su deriva autoritaria.

El escritor, presidente y fundador de Centroamérica Cuenta, indicó que mostrar el trabajo que se realiza en la región también es una forma de mostrar la diversidad de Centroamérica, ya que “no hay identidad sin diversidad cultural”.

“Las identidades están a la vista y en cuanto a los temas que los escritores tocan son comunes: la corrupción gubernamental, que es un tema ahora, no solo del periodismo sino también de la literatura; las pandillas juveniles que tanto destrozo moral y humano causan”, expresó Ramírez.

Añadió que “el gran desajuste social nos lleva al tema de las migraciones forzadas hacia Estados Unidos, la influencia criminal de los carteles del narcotráfico, todo esto es común en Centroamérica y los escritores los abordan de acuerdo con sus propias circunstancias”.

“Pero esos son los temas de la literatura, desgraciadamente, digo desgraciadamente porque las historias felices no producen novelas”, expresó.

El nicaragüense explicó que esa “anormalidad” que vive Centroamérica es una fuente de la literatura, pero que personalmente llegaría a sacrificar todos estos temas con el fin de poder tener una “normalidad ciudadana”.

“La anormalidad es fuente de la literatura. Yo como ciudadano quisiera la normalidad institucional y democrática en Centroamérica, elecciones justas, libres; quisiera el respeto a los derechos humanos que crearían un nuevo panorama social en el resto de los países, pero le quitaría a la literatura muchísimos de sus temas”, reflexionó.

El escritor nicaragüense agregó: “como ciudadano prefiero la normalidad; y la anormalidad la prefiero como escritor, pero estoy dispuesto a sacrificar estos temas si me dan la normalidad ciudadana”.

Sergio Ramírez además lamentó que la situación sociopolítica en su país no hizo posible realizar el Festival Centroamérica Cuenta el año pasado, y por eso tuvo que ser trasladado a Costa Rica.

“En Nicaragua no se puede realizar Centroamérica Cuenta porque necesitamos un clima como este que se vive en Costa Rica de libertad absoluta, de opinión, de información, de comunicación, de movilización”, declaró.

Ramírez señaló que para que el festival regrese a Nicaragua la condición primordial es “el restablecimiento pleno de la democracia”.

Nicaragua atraviesa una grave crisis sociopolítica desde el estallido social contra el presidente Daniel Ortega en abril de 2018, que ha dejado 325 muertos, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), aunque organismos locales elevan la cifra a 568 y el Gobierno reconoce 199. EFE