De la Escuela de danza clásica, que forma tanto a niñas como a niños desde los 4 años de edad, han egresado bailarines que actualmente representan a Venezuela en importantes compañías del mundo. A finales de junio, el Ballet de las Américas presentará la obra Peter Pan en el Centro Cultural Chacao

El Municipio Chacao, en Caracas, esconde entre sus calles semillero del novel artistas del baile clásico: El Ballet de las Américas, cuna de bailarines de talla mundial que hoy día representan a Venezuela con lo mejor de su arte.

Son más de 200 niñas y niños los que han encontrado en este lugar un hogar, una familia, un hobby, una alegría, muchas enseñanzas y un camino de vida y profesión.

Así lo creen y lo viven las alumnas y, por el momento, el único alumno de la escuela, quienes viven el amor por este arte aunque les cueste sudor y muchos esfuerzos.

Verónica Revelant tiene 17 años de edad y hace ballet desde los cinco. Es consciente del gran esfuerzo y la dedicación que se esconden bajo el glamour estético y la aparente delicadeza de las medias pantys y el tutú, así como de las puertas que se le abrirán en el futuro por su constancia y pasión.

El baile le ha dado amigos y también momentos suyos que la han encontrado consigo misma y con sus capacidades. Esta es una de las misiones de la Escuela: enseñarles a las nuevas generaciones a entender por sí mismas que no existen los límites.

Los amplios salones bañados de luz natural son, como lo ilustró la directora general de la Fundación, Stella Quintana, “como una burbuja” en la que ellos salen del caos de afuera y pueden centrarse en algo que les gusta y que les exige superarse constantemente.

El Ballet de Las Américas participa en competencias internacionales en países en todo el mundo como Moscú, Turquía, Bulgaria, Brasil y Perú, entre otros.

De estas competencias han surgido oportunidades profesionales y becas para más de uno de sus integrantes quienes hoy fungen como bailarines, maestros principales y coreógrafos en importantes compañías como el Ballet del Teatro de la Ópera Nacional de Rhin, en Francia; el Ballet Estable del Teatro Colón, en Argentina; la Compañía Nacional de Danza de México; el Ballet Sodre de Uruguay; el Ballet de San Antonio, en Estados Unidos; el Ballet de Monterrey, de México; el Teatro Dortmund, de Alemania; el Musiktheater im Revier, de Alemania; y el Ballet Municipal de Lima, en Perú.

Y es que para estas niñas y niños, el paso por el Ballet de las Américas significa una forma de cumplir sueños tan distantes como volar.

Ana Isabel Hernández llegó a la Escuela siendo una niña encantada por lo que vio en una película sobre una bailarina. Este año será una de las egresadas de la décima promoción que sale del semillero. Para ella, bailar se convirtió en un estilo de vida, “el ballet te hace sentir cosas que ninguna otra cosa te hace sentir, sientes una felicidad inexplicable”, contó al equipo de Contrapunto.

Hernández se vislumbra profesionalmente en el exterior y no duda en recomendarle a todos los niños y jóvenes que prueben el ballet y que vengan a su Escuela.

La Fundación Ballet de las Américas hace audiciones cada año en el mes de julio. Los interesados deben ir a la Escuela (ubicada entre las Avenidas San Ignacio de Loyola y Guaicaipuro, calle Monseñor Grilic, quinta Chifina, Chacao) y llenar una ficha con sus datos.

Desde la fundación se comunicarán con los aspirantes para acordar la fecha de la audición en la cual no se hace prueba de baile, sino que se toman en cuenta aspectos físicos como la forma de los pies, la postura, flexibilidad y oído rítmico, sin embargo, ninguna de estas es una limitante.

Actualmente el Ballet de Las Américas se encuentra en el montaje de Peter Pan, una pieza clásica que será presentada a finales de junio en el Centro Cultural Chacao.