El botón continuará operativo para seguir apoyando varias organizaciones / Texto y foto: Vanessa Davies
La opción de donar cada vez que se hace una compra en Farmatodo se convirtió, entre el 29 de junio y el 28 de septiembre, en una recaudación de casi 430 mil dólares vinculada con los terremotos del 24 de junio, tal como lo informó la corporación este miércoles.
Ana Marina Ascanio, gerente de asuntos corporativos de Farmatodo, explicó que se recogieron 429.983,34 dólares mediante el botón de donación digital y en alianza con el Dividendo Voluntario para la Comunidad como parte de la iniciativa Unidos por Venezuela. «Es una cifra que a nosotros, dentro de la organización, nos sorprendió, y nos llena de orgullo porque es el reflejo de la confianza que hay con la organización».
Estos fondos se entregarán a Fe y Alegría (260 mil dólares), Cáritas (150 mil dólares) y el Hospital Ortopédico Infantil (15 mil dólares), detalló Ascanio durante un encuentro con medios de comunicación que se realizó en las oficinas de la cadena, en La Trinidad.
«Con Fe y Alegría vamos a trabajar la restauración de cuatro escuelas que fueron dañadas por los terremotos», y se beneficiarán 3 mil estudiantes, detalló. Con Cáritas se trabajará para garantizar atención médica a 1.700 personas en el estado Carabobo y para el Hospital Ortopédico Infantil el esfuerzo se centrará en recuperación de espacios que reciben a unos 8 mil pacientes al mes.
Reinventar la solidaridad
«Cuando pasa algo, la primera llamada que recibo es la de Carlos Dini (DVC)», afirmó Janeth Márquez, directora de Cáritas. «El terremoto ha sido dantesco. Nosotros hemos tenido que cargar urnas» y pedir bolsas para cadáveres, narró.
Márquez sostuvo que, con los sismos, «estamos reinventando la solidaridad», porque quien no tiene también le está dando al que más tiene.
José Gregorio Terán, director de Fe y Alegría, insistió en que el reto es el financiamiento educativo. «Este reto no es de nosotros, es el del país y tiene que ver con cómo se financia la educación. Es un mito afirmar que la educación de la gente es algo barato. La educación es costosa; requiere agua, energía, personal, insumos y financiamiento sostenido», acotó, «y eso es muy difícil que lo cargue un solo sujeto, que lo cargue solo la familia».




