En la Ciudad Histórica de La Guaira puedes ir caminando y desde una casa sale a saludarte, desde una ventana, el sonido de un saxofón que suena tocado en vivo.
Nos acercamos a la puerta y nos damos cuenta de que es una grabación de una actuación en directo. Ese sonido está acompañando a un hombre que pinta la sala de una casa.
Le pedimos conversar y accede. Nos invita a pasar, habla de su familia. Se llama Luis Correa. Está en la casa de su suegra. Él vive en Macuto con la mujer con la que se casó “hace 37 años”, y lo dice henchido de sinceridad que pareciera sudarla.
– ¿Cómo vivió el terremoto, qué le pasó a su casa?
– Esta es la casa de mi suegra. Aquí está mi esposa, sus hermanos y yo como parte de la familia por parte de mi esposa lo estoy ayudando, (nos dice mostrando las fotos de la sala). Aquí estamos como una mano amiga, agarrando las grietas que fueron finitas. Gracias a Dios la casa no sufrió y ya remendé, como dice uno, toda la parte estructural de la casa y ahora comencé a pintar. Tengo la música porque me gusta las parrandas y soy parrandero nato, pues y me gusta. Para alegrar el ambiente, como dice uno.


– ¿Cuántos días tiene haciendo todo este trabajo?
– Después del terremoto empecé con los remiendos y ahora desde el sábado para acá estoy empezando a pintar lo que es la casa.
– ¿Dónde estaba usted el día del terremoto?
– Yo me encontraba en Macuto, en mi casa propia.
– ¿Y cómo quedó su casa?
– Mi casa quedó un poquito agrietada, pero yo como sé de ese trabajo, yo mismo hice la reparación porque fueron grietas finitas.
– ¿Qué piensa usted de la reconstrucción de La Guaira? ¿Cómo hay que reconstruir La Guaira?
– No sé si es un japonés, un chino que está ahorita muy famoso y gracias a Dios tiene experiencia en otros países. Esperamos que Vargas renazca de nuevo como anteriormente lo era. Lamentándolo mucho, nos lamentamos porque hubo bastante pérdida de seres humanos, tanto familiares como seres conocidos y muchos niños, muchos niños. Me da escalofríos en el cuerpo porque realmente bastantes niños de meses hasta de 17 años y eso es doloroso bastante.
– ¿Usted se iría de La Guaira?
- ¡No, no, no, no, no, no, no! Voy a decir como dice la canción de Rafael Rivero del Cardonal y Papaleco: “Yo no me iré, yo de La Guaira yo nunca me iré”.





